jueves, 1 de septiembre de 2011

Crisis y educación, o educación en crisis

La señora Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, ha enviado recientemente una carta a todo el personal docente de los institutos instándoles a que deben "trabajar más" porque las circunstancias son "especialmente graves" (podéis consultar la noticia en el enlace http://www.elpais.com/articulo/madrid/significado/horas/lectivas/elpepiespmad/20110831elpmad_2/Tes y también en http://www.elpais.com/articulo/madrid/directores/institutos/tendran/prescindir/2500/profesores/elpepuespmad/20110708elpmad_1/Tes)

Sin embargo, la situación va más allá de una sola comunidad autónoma del gobierno de un color u otro. La crisis está amenazando con afectar a la educación a nivel nacional: interinos despedidos, paralización de los procesos de contratación, profesores en plantilla que deben hacer más horas, recorte del horario lectivo de los alumnos, cese de los planes de renovación de los centros (ordenadores, infraestructuras, etc)... Esto es sólo una breve muestra del nubarrón que amenaza a nuestro ya maltrecho y vulgar sistema educativo. Nos hallamos a la cola de Europa en educación; somos uno de los países con peores resultados, con peores salidas para nuestros estudiantes y con unos índices de abandono de echarse a llorar. Aún hay otra característica más que añadir y que nos diferencia del resto de la Unión Europea: la mayor parte de países ha evitado llevar a cabo recortes en educación y, si han tenido que hacerlo, ha sido los menos posibles. Se considera que la educación es un pilar fundamental para formar a futuros ciudadanos y puede ser, incluso, una manera de invertir en la salida de la crisis y asegurar un futuro sólido para el país. Sin embargo, en España parece ser que la educación es un elemento completamente secundario, modificable y "pisoteable"; no sólo es el foco de discusión entre partidos o la excusa para atacar al contrario, sino que supone el campo principal sobre el cual los políticos pueden abocar su incompetencia alegando que "la situación está muy mal". Nos quejamos de los malos resultados de nuestros alumnos y alumnas, pero son ellos los primeros en sufrir las consecuencias de las malas gestiones. Si una de las primeras medidas que toma un país para salir de la crisis es recortar la educación, eso demuestra la poca importancia que éste le da al futuro de sus jóvenes y su indiferencia ante los alarmantes y crecientes problemas del sistema educativo.

Si el gobierno de un país no valora ni se preocupa por el futuro y la educación de sus propios ciudadanos, ¿quién lo va a hacer?

M.

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