miércoles, 21 de septiembre de 2011

Carta a los Nadie

Soy una joven de 24 años. Tengo una licenciatura, un máster y hablo tres idiomas, sin contar el español. Estoy cansada. cansada de no recibir ninguna oportunidad, de que no se confíe en mi, de no tener posibilidades.
Lo peor de todo es que no soy al única; miles de jóvenes se sienten como yo.
Me entristece y me inquieta hallarme en una situación creada por los mal llamados profesionales, por esas personas que, de forma consciente o no, conspiran y trapichean con las ilusiones y el futuro de todos nosotros. Esos mal llamados profesionales son los políticos.
Estoy cansada de discutir si ha sido la izquierda o la derecha la causante de esta situación. A mi juicio, todos son culpables del asesinato de la democracia. Todos, sin excepción, tienen las manos manchadas de sangre. La política es, a día de hoy, una mera cuestión especulativa donde se trafica con nuestros sueños. Gracias a ellos, cada día me hallo más lejos de ejercer mi profesión.

Yo soy profesora de Historia.

No es que haya ejercido mucho (no me han dejado), pero así lo siento en mis entrañas y para ello me he formado durante seis años.
Hace unos días tuve la desgracia de escuchar los improperios de un periodista de la cadena Intereconomía. Afirmaba que Miguel de Unamuno, Antonio Machado y José Ortega y Gasset, todos ellos profesores, no habrían salido a la calle cacerola en mano, dando y grito y portando pancartas con una pésima sintaxis. Que aquellos que lo hacían estos días eran "gilipollas". Pues yo, señor periodista, me sumo a esta "gilipollez" (prosiguiendo con su lenguaje de más que dudoso gusto). No soy ninguna "perroflauta", ni analfabeta, ni formo parte de ningún sindicato ni partido político. Sólo soy una profesora condenada a formar parte de las lista de interinos sin plazas ad eternum.
PP, PSOE, IU, CIU, UPyD, PSM, PNV y demás partidos autonómicos que olvido nombrar en esta lista: ustedes son los culpables de que yo me deprima con más facilidad, de que me amargue y me enfade. Me siento frustrada y desengañada. Ustedes tienen la culpa de que miles de jóvenes tengamos que aceptar que no hay perspectivas de mejora por el momento. Debería darles vergüenza salir cada día a la calle cuando saben, y todos sabemos, que no están haciendo absolutamente nada por nosotros. Deberían agachar la cabeza cada vez que ven en televisión las cifras del paro. Si tuvieran un mínimo de dignidad, dimitirían todos. En masa.
Yo aborrezco a la izquierda, me asusta la derecha, me hartan los socialistas y no estoy afiliada a ningún sindicato. Sólo soy una ciudadana sobradamente preparada y lamentablemente indignada. Detesto la política y les detesto a todos ustedes.
Ustedes, los Nadie, porque no son más que especuladores, no son quién para privarme de mis ilusiones. Sé que me costará mucho y deberé hacer enormes sacrificios, pero pueden tener por seguro que, pese a ustedes, pienso ser feliz.



Macarena Llull Molina.



P.D.: mi apoyo a todos los profesores que están saliendo a la calle, no para defender sus intereses, sino para defender los de los niños y jóvenes que, a este paso, van a heredar un país mediocre y nefasto

1 comentario:

Blonde Redhead dijo...

Amén por esta entrada. Mucha gente sentirá lo mismo que tú pero habrá pocas que puedan expresarlo tan bien ;)

Un abrazo y ánimo.