miércoles, 27 de julio de 2011

Amor, destrucción, tortura y muerte



Foto de Marina Bestard Garau

http://youtu.be/23oBMOvt85o

(se aconseja encarecidamente escuchar la canción mientras se lee la entrada)

Una vez tuve un sueño. Soñé que todas las personas dejaban de odiarse y de temerse, y que ninguna de ellas sentía envidia o rencor por sus semejantes. Ninguna era mejor que otra, sino que todas tenían cualidades y que las hacían únicas.
Soñé que los gobiernos dejaban de ser corruptos, y que los países pasaban a guiarse por la justicia, la igualdad de oportunidades y la paz. Los gobernantes dejaban de explotar y mentir a su pueblo y se peleaban por ayudar a los más pobres.
Soñé que en el Cuerno de África los niños dejaban de morirse de hambre.
En mi sueño también se reflejaba cómo todos las sociedades conseguían vivir en armonía con los animales. Las personas ya no los utilizaban para su provecho; no se veían animales viviendo engrilletados para poder ser lucidos bajo las carpas de un circo, ni tampoco los toros eran torturados en los ruedos con el objetivo de obtener los vítores de la gente. Los animales conseguían vivir en su entorno, libres y felices, mientras la naturaleza se abría camino y las poblaciones se servían de ella sin destruirla ni extinguirla.

Sin embargo, al abrir los ojos y despertarme, comprobé que nada de lo que había soñado era real. Sigue habiendo pueblos oprimidos, niños muriendo de hambre y animales y entornos naturales destruidos y extinguidos por nuestra vana y absurda costumbre de creer que el ser humano es una raza superior. Es entonces cuando me entristecí y lloré. Y pobres de todos aquellos necios que piensan que todas estas desgracias no tienen que ver con ellos. Por la noche, en sus mentes, les aturdirán oscuras divagaciones, y cuando sus mentes se vuelvan sombrías y no sepan por qué, tal vez se den cuenta de que algo no funcionan...
Pero la semilla del egoísmo y la falta de compromiso ya estará sembrada en ellos.


(Dedicada a todos aquellos que, sea de la forma que sea, pelean cada día contra las injusticias. A veces me siento pequeña y avergonzada de no unirme más a todas esas "causas perdidas" que hacen que todavía no haya perdido la esperanza en la raza humana. GRACIAS, MUCHÍSIMAS GRACIAS a todos ellos)

M.

sábado, 16 de julio de 2011

Contra los circos con animales





Imágenes: AnimaNaturalis España


Una vez más, seguimos peleando por los derechos de los animales. Esta vez, nos concentramos en contra de los circos que usan animales. Como en s'Arenal hay uno, pues allí nos fuimos con AnimaNaturalis. Hay mucha gente que no nos quiere, pero nosotros no vamos a personalizar: nosotros defendemos a los animales y denunciamos públicamente todas las actividades injustas con ellos.

M.

sábado, 2 de julio de 2011

Incongruencias

Imagen de Raúl Buenaposada

Una mesa de madera de pino con un arbolito muerto sobre ella. Una taza de café a medio apurar. Algunas monedas de poco valor, oxidadas y desperdigadas. Una ventana mal cerrada y la luz de un flexo que vibra y tiembla. Una calle poco cuidada con unos edificios malparidos.

Estas son mis pertenencias.

Yo, sin embargo, no pertenezco a nadie. Ni a mi madre, ni a mi padre, ni al mundo, ni a las personas que puedan quererme, ni tan siquiera a las que puedan odiarme. Soy como una entidad repleta de energía, que fluye a través de los días, semanas y años.

Cada vez creo en menos cosas, pero a la vez la esperanza es lo que me ayuda a seguir fluyendo. Soy un dechado de contradicciones, una persona difícil de entender pero sencilla de contentar.

Y cuando estoy triste, y no quiero llorar más, me voy a la playa, a ver las dunas de arena y moverme al son del suave oleaje de la tarde como fuera un diapasón. Pero sin piano.
Y entonces las nubes se van, y observo como el sol me saluda y deja a su paso unas manchitas naranjas que yo borro con la manga de mi camiseta.
Las barcas de los pescadores no son muy grandes; ¿cómo pueden hacerlo para pescar unos peces tan grandes?

Estoy delirando; supongo que estaré enferma. Mis mofletes sonrosados delatan algún tipo de fiebre. Aunque es extraño, porque no me encuentro enferma, sino cansada y agotada, pero con ganas de sonreír. Será alguna enfermedad rara, de esas que ni los médicos encuentran cura porque nunca pensaba que existiera. Tal vez sean ganas de vivir. Tal vez, de tantas ansias de absorber cada segundo que me ofrece el tiempo, me ha dado un empacho y me he puesto mala.
Y ahora escribo frases inconexas sin sentido alguno para los entendidos en la lengua, pero que tal vez para un simple mortal sí que tengan un sentido.

Si es así, háganmelo saber, por favor. Mientras tanto, voy a escuchar canciones en francés y a ignorar todas aquellas cosas negativas y que huelen a naftalina (todo el mundo sabe que lo que huele a naftalina es malo y lo que huele a vainas de vainilla es bueno)


M.