jueves, 3 de febrero de 2011

Cambios y persistencias

Estos días me resulta bastante complicado estar tranquila con todo lo que está sucediendo. En Egipto, el pueblo se ha cansado de aguantar a un dictador durante 30 años y están dispuestos a pagar la libertad con su propia vida. Aquí en España asisto aterrada a la firma de un "pacto social" del Gobierno, los empresarios y los sindicatos. ¿Desde cuándo los sindicatos renuncian a sus principios para poder hacerse la foto? Sospecho que intuyeron que si convocaban una huelga general iban a fracasar y debían hacer algo... Aunque eso fuera a costa de los trabajadores. Un espectáculo deplorable. Entre todas estas jornadas de apretones de manos, buenas intenciones y sonrisitas, el BBVA anuncia que en 2010 ganó más de 4000 millones de euros. ¿Cómo pueden anunciar algo así, justo cuando se conoce que este mes se han apuntado al paro 120000 personas más? ¿Ignorancia? ¿Desfachatez? No sé qué me asusta más. Para colmo, también es noticias que, mientras la venta de utilitarios ha caído un 20%, los coches de lujo han aumentado su venta en un 130%. Es realmente vergonzoso y humillante que unos señores vestidos de traje nos digan que debemos apretarnos el cinturón cuando ellos no dejan de ingresar dinero gracias a nuestra triste situación. Yo envejeceré trabajando para poder pagarles el sueldo y la pensión a los que especulan con mi dinero. ¿Y esto es un estado garantista? Que luego no me vengan con la historia de que hay que cuestionarnos el papel de las autonomías y de ciertos órganos como el Senado. Claro, antes de recortarnos el sueldo y los gastos inútiles, recortamos las libertades a esta pobre gente.
Lo peor de todo esto es que las cosas van a a seguir igual. La persistencia en la ignorancia, el pasotismo y la inercia serán la tónica predominante en este país de ni-nis y jóvenes con dos carreras, siete idiomas y 26 años en el paro. Estos jóvenes no hacen más que protestar, pero seamos francos: son una minoría frente aquellos que no hacen absolutamente nada. La revuelta de Túnez tuvo sus inicios en los estudiantes universitarios cansados de su precariedad. En Egipto, los jóvenes han salido a la calle junto con sus padres y sus abuelos. Pero aquí nadie se moja. Da pereza hasta hablar de ello. "Es que a mí esto de la política..." Te dicen algunos. Claro. Es mejor vivir en la inopia, sin saber que están cogiendo tu futuro, arrugándolo y tirándolo a la basura.
El mundo está cambiando, pero por lo visto aquí todo va a seguir igual.


M.

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