sábado, 1 de enero de 2011

Ready to start



Todo el mundo, al acercarse el día de Nochevieja, hace una perorata sobre lo que ha sido el año y aquellos propósitos que tiene el año entrante. Yo no creo en nada de esto.Todos sabemos muy bien lo que hemos hecho; expresarlo es como una necesidad de expiar los errores cometidos y rearfimar los triunfos. En cuanto a los propósitos de 2011, tan sólo ( o "solo", como quiere ahora la RAE...) diré que estoy lista para empezar. Lista para lo que venga, sea bueno o malo. Mis propósitos, si es que me los he planteado todavía, me los guardo para mí. Este último año me ha servido para ver que, si no crees en ti mismo, no esperes que los demás lo hagan simplemente porque sí. Las personas hablan de valores, de la amistad, de la sinceridad, de lo bonito que es quererse a pesar de las distancias y lo humano que es respetarse a pesar de las diferencias.

Pocos, muy pocos, lo sienten realmente.

Por eso no voy a venir yo con mi lista de buenas intenciones. El 2010 me ha quitado muchas cosas y me ha dado otras tantas, y creo que todo ello ha sido justamente. Hace mucho que pienso que la suerte y el azar existen, pero para que éstos aparezcan, es necesario que uno tome las riendas de los hechos. Yo he decidido mi suerte, y la mayor parte de las cosas que me han pasado han sido por mis deseos de que así fueran. El 2011 no será diferente en eso.
Dejémonos de falsedades, de decir lo mucho que queremos a este o aquel cuando no es verdad. Dejemos de sentir compasión por los que no han tenido tanta suerte como nosotros, porque mientras lo hacemos, estamos rodeados de las frivolidades que tanto nos gustan. Sé que estas palabras podrían molestar; a veces, la verdad desnuda es más incómoda que la que va ataviada de eufemismos y mentiras.
Dejemos de aparentar lo que no somos y de sonreír cuando en el fondo nos estamos muriendo por dentro. Cambiar nuestras vidas es tan sencillo como decidir hacerlo. Creemos que estamos bien porque en el pozo en el que vivimos a veces se cuela la luz y nos ilumina el rostro, pero no caerá una cuerda por sí sola que nos salve.


Dejémonos de patrañas


Lo único que pido para el 2011 son dos cosas: verdad y pureza. Estamos envilecidos creyendo que está bien creernos amigos del prójimo cuando en el fondo no sentimos nada. No aparentemos nada. Simplemente vivamos rodeados de verdad. Quitémonos nuestras caretas absurdas, cojamos aire y borremos de nuestra vida todas las personas y cosas que nos ha generado malos sentimientos o por las que ya no nos dolemos ni amamos. Sin venganzas ni rencores; una purificación del alma. Una cuestión de actitud, la mejor forma de seguir adelante sin hacerse daño a uno ni a los demás.

Se trata de ser sincero con uno mismo.


Hagamos un ejercicio de justicia y pureza. Yo empecé a hacerlo hace mucho tiempo y fue cuando me encontré a mi misma, cuando rehice mi forma de ser y me sentí verdaderamente satisfecha.

Y estoy lista para empezar de nuevo.


M.






No hay comentarios: