viernes, 7 de enero de 2011

Qué pienso yo de la Historia: una apología




Pocos quedan ya que puedan hablar con propiedad de la Historia. Por desgracia, no conozco a mucha gente a la que le haga ilusión coger un libro relacionado con lo que pasó hace más de 100 años (o incluso menos). La sociedad se transforma y la Historia no parece estar entre sus planes. Como una hoja seca a la intemperie, la Historia se pudre.

Estas palabras no solo vienen porque la Historia sea mi vocación, la carrera en la que me he licenciado y una parte importantísima en mi vida, sino porque también pienso que la Historia debería ser la clave del mundo, el lugar donde pudiéramos refugiarnos y sentirnos a salvo. Ahora es un arma que esgrimen la mayoría de gobiernos del globo para llevar a cabo sus ideas y justificar sus acciones. La Historia ha quedado relegada a la imagen de materia y saber inalcanzable, propio de eruditos. Y es falso. La Historia somos todos. Todos la construimos cada día y todos tenemos el derecho de acceder a ella. Aquellos que la trabajan tienen el deber de transmitirnos sus conocimientos; los sabios son sabios para poder hacer saber a los demás.

Cuando yo iba al archivo del Reino de Mallorca y cogía entre mis manos un documento del siglo XIV, me embargaban sensaciones abrumadoras. La emoción era muy grande, pero al mismo tiempo sentía una gran responsabilidad. Iba a obtener información de algo valiosísimo y estaba en mis manos trabajarla bien para que los demás pudieran acceder a ella. Me sentía (y me siento) una privilegiada por tocar esos papeles, leer esas letras, a veces difíciles de "descifrar" y aparcaba todos mis problemas y preocupaciones para poder dedicarme única y exclusivamente a aquello que tenía delante.

Ojalá todo el mundo pudiera sentir lo mismo.

Es nuestro deber proteger la Historia y trabajarla. Aquellos que estamos iniciándonos y los que ya son profesionales reconocidos deben demostrar a la sociedad que la Historia no es un saber acabado, sino que nos queda mucho por descubrir. A los niños y niñas que están en los institutos se les debe enseñar que la Historia es un ciencia, y que ellos, como elementos constituyentes de una sociedad que es sujeto activo de la Historia, pueden participar de forma activa.

Podemos y debemos hacer bajar a la Historia de esa visión de erudición que se tiene actualmente sobre ella, y acercar al máximo de personas posible lo emocionante y maravilloso que es saber de dónde venimos y por qué sucedió todo lo que conocemos o viene escrito en los libros.

Yo, por lo menos, voy a intentarlo.


M.

1 comentario:

Mili (AKA RoseBud) dijo...

con defensora como tú, todavía queda esperanza...

Besets!!