martes, 18 de enero de 2011

AnimaNaturalis, en Ses Beneïdes



Fotos de Guillermo Amengual Cantallops


AnimaNaturalis estuvo ayer en Ses Beneïdes de Palma para protestar por las corridas de toros y el trato que reciben estos animales. Para los que no conozcáis Ses Beneïdes (en castellano "las Bendiciones"), consiste en que, el día de Sant Antoni, diferentes entidades, así como personas a nivel particular, acuden para que un sacerdote bendiga a sus animales y mascotas. AnimaNaturalis, bajo la consigna de "Estimada classe política: qui el beneeix a ell?" (Estima clase política: ¿quién le bendice a él?) y una imagen de un toro asesinado por un torero, seguida de numerosas consignas para la abolición de esta práctica que llevaron los compañeros, circulamos por las calles de Palma, recibiendo el aplauso de numerosos asistentes. Nos llevamos algún que otro insulto, pero no nos importó lo más mínimo.
Ses Beneïdes es una jornada en la que la gente manifiesta su amor por sus mascotas y por los animales; era un momento fantástico para manifestar que, si tanto queremos a los animales, hay que evitar que masacres como ésta continúen celebrándose.


Fue un placer colaborar con los compañeros de AnimaNaturalis y me encantará ayudarles y apoyar sus iniciativas.


M.

viernes, 14 de enero de 2011

nº de enero de la Revista de Arqueología

Hoy ya ha salido a la calle el número de enero de 2011 de la Revista de Arqueología. En él he tenido la suerte de poder publicar un artículo, el segundo con esta revista, titulado "Itálica, ciudad de emperadores", que encontraréis en las páginas 24-31. Mi agradecimiento a su director, Nacho Ares, que a su vez es un gran amigo mío



M.

viernes, 7 de enero de 2011

Qué pienso yo de la Historia: una apología




Pocos quedan ya que puedan hablar con propiedad de la Historia. Por desgracia, no conozco a mucha gente a la que le haga ilusión coger un libro relacionado con lo que pasó hace más de 100 años (o incluso menos). La sociedad se transforma y la Historia no parece estar entre sus planes. Como una hoja seca a la intemperie, la Historia se pudre.

Estas palabras no solo vienen porque la Historia sea mi vocación, la carrera en la que me he licenciado y una parte importantísima en mi vida, sino porque también pienso que la Historia debería ser la clave del mundo, el lugar donde pudiéramos refugiarnos y sentirnos a salvo. Ahora es un arma que esgrimen la mayoría de gobiernos del globo para llevar a cabo sus ideas y justificar sus acciones. La Historia ha quedado relegada a la imagen de materia y saber inalcanzable, propio de eruditos. Y es falso. La Historia somos todos. Todos la construimos cada día y todos tenemos el derecho de acceder a ella. Aquellos que la trabajan tienen el deber de transmitirnos sus conocimientos; los sabios son sabios para poder hacer saber a los demás.

Cuando yo iba al archivo del Reino de Mallorca y cogía entre mis manos un documento del siglo XIV, me embargaban sensaciones abrumadoras. La emoción era muy grande, pero al mismo tiempo sentía una gran responsabilidad. Iba a obtener información de algo valiosísimo y estaba en mis manos trabajarla bien para que los demás pudieran acceder a ella. Me sentía (y me siento) una privilegiada por tocar esos papeles, leer esas letras, a veces difíciles de "descifrar" y aparcaba todos mis problemas y preocupaciones para poder dedicarme única y exclusivamente a aquello que tenía delante.

Ojalá todo el mundo pudiera sentir lo mismo.

Es nuestro deber proteger la Historia y trabajarla. Aquellos que estamos iniciándonos y los que ya son profesionales reconocidos deben demostrar a la sociedad que la Historia no es un saber acabado, sino que nos queda mucho por descubrir. A los niños y niñas que están en los institutos se les debe enseñar que la Historia es un ciencia, y que ellos, como elementos constituyentes de una sociedad que es sujeto activo de la Historia, pueden participar de forma activa.

Podemos y debemos hacer bajar a la Historia de esa visión de erudición que se tiene actualmente sobre ella, y acercar al máximo de personas posible lo emocionante y maravilloso que es saber de dónde venimos y por qué sucedió todo lo que conocemos o viene escrito en los libros.

Yo, por lo menos, voy a intentarlo.


M.

sábado, 1 de enero de 2011

Ready to start



Todo el mundo, al acercarse el día de Nochevieja, hace una perorata sobre lo que ha sido el año y aquellos propósitos que tiene el año entrante. Yo no creo en nada de esto.Todos sabemos muy bien lo que hemos hecho; expresarlo es como una necesidad de expiar los errores cometidos y rearfimar los triunfos. En cuanto a los propósitos de 2011, tan sólo ( o "solo", como quiere ahora la RAE...) diré que estoy lista para empezar. Lista para lo que venga, sea bueno o malo. Mis propósitos, si es que me los he planteado todavía, me los guardo para mí. Este último año me ha servido para ver que, si no crees en ti mismo, no esperes que los demás lo hagan simplemente porque sí. Las personas hablan de valores, de la amistad, de la sinceridad, de lo bonito que es quererse a pesar de las distancias y lo humano que es respetarse a pesar de las diferencias.

Pocos, muy pocos, lo sienten realmente.

Por eso no voy a venir yo con mi lista de buenas intenciones. El 2010 me ha quitado muchas cosas y me ha dado otras tantas, y creo que todo ello ha sido justamente. Hace mucho que pienso que la suerte y el azar existen, pero para que éstos aparezcan, es necesario que uno tome las riendas de los hechos. Yo he decidido mi suerte, y la mayor parte de las cosas que me han pasado han sido por mis deseos de que así fueran. El 2011 no será diferente en eso.
Dejémonos de falsedades, de decir lo mucho que queremos a este o aquel cuando no es verdad. Dejemos de sentir compasión por los que no han tenido tanta suerte como nosotros, porque mientras lo hacemos, estamos rodeados de las frivolidades que tanto nos gustan. Sé que estas palabras podrían molestar; a veces, la verdad desnuda es más incómoda que la que va ataviada de eufemismos y mentiras.
Dejemos de aparentar lo que no somos y de sonreír cuando en el fondo nos estamos muriendo por dentro. Cambiar nuestras vidas es tan sencillo como decidir hacerlo. Creemos que estamos bien porque en el pozo en el que vivimos a veces se cuela la luz y nos ilumina el rostro, pero no caerá una cuerda por sí sola que nos salve.


Dejémonos de patrañas


Lo único que pido para el 2011 son dos cosas: verdad y pureza. Estamos envilecidos creyendo que está bien creernos amigos del prójimo cuando en el fondo no sentimos nada. No aparentemos nada. Simplemente vivamos rodeados de verdad. Quitémonos nuestras caretas absurdas, cojamos aire y borremos de nuestra vida todas las personas y cosas que nos ha generado malos sentimientos o por las que ya no nos dolemos ni amamos. Sin venganzas ni rencores; una purificación del alma. Una cuestión de actitud, la mejor forma de seguir adelante sin hacerse daño a uno ni a los demás.

Se trata de ser sincero con uno mismo.


Hagamos un ejercicio de justicia y pureza. Yo empecé a hacerlo hace mucho tiempo y fue cuando me encontré a mi misma, cuando rehice mi forma de ser y me sentí verdaderamente satisfecha.

Y estoy lista para empezar de nuevo.


M.