sábado, 28 de agosto de 2010

An English poem in prose



When it seems like the whole world wants to fuck you
When you feel so small in the universe
When you are sad about everything

Just think that you can do whatever you want
Think that all your actions are in your hand

Don't mind what people say about you

Just scream

Put on your favourite clothes, your sexiest dress
And look yourself on a mirror
Repeat yourself you are very, very interesting
You are so porn that no one can't resist looking at you and imaginining you in a dirty way.

You're very intelligent
People will never abuse you

You've got enemies, but you love all of them.
You can smile them when you find them along your way
You don't care about they say


That's the way I live


That's the way I feel alive



M.

sábado, 14 de agosto de 2010

Una tarde con La Perra Parda: buenrollismo a expuertas



Hace un par de días, con la intención de preparar mi artículo para el mes de septiembre de Mondo Sonoro, me desplacé a Santa María con mi compi, el fotógrafo Andrés Jarit, para ver al grupo La Perra Parda, hablar con ellos y hacerles unas fotillos. El contacto vía e-mail que había mantenido con ellos había estado muy bien e intuía que la tarde iba a ser buena.
Con todos los miembros pude corroborar el tópico del buen rollo imperante en los ambientes del heavy metal. Todos conocemos a alguien o tenemos un amigo que es "metalero" y tendemos a juzgar que su "pose" es más una moda que otra cosa. Sin embargo, hay personas que convierten el heavy en una manera de vivir la vida y relacionarse con los demás. La Perra Parda me lo confirmó. Aparte de acogerme como si fuera una miembro más de su pandilla, Andrés y yo pudimos escucharles tocar un tema en directo, y debo decir que suenan realmente bien. Eso es muy importante; donde una banda demuestra realmente su potencial es en los directos, y esta formación tiene un potencial muy a tener en cuenta.
Marisia, Tom, Petrilord, Maikel y Lord Baltimor fundaron su grupo en 2003 y, tal y como me contaron, su máxima es pasarlo bien y hacer lo que les gusta. La sesión de fotos que hicimos son la mejor muestra de ello. El ambiente fue muy distendido y no dejé de reírme en todo el tiempo que estuve allí. Las fotografías quedaron fantásticas (podéis ver un breve ejemplo más arriba). Nos despedimos con la promesa de seguir en contacto y les dije que me verían por algún concierto de los que tienen previstos para septiembre.
Aparte de irnos con unas buenas fotos y datos para mi artículo, me dio la sensación de que me marchaba de allí con nuevos y buenos amigos.

¡Viva el heavy metal!


P.D.: si queréis sabes más sobre el grupo, podéis visitar su Myspace: http://www.myspace.com/laperraparda

Las fotografías son de Andrés Jarit. Podéis ver más imágenes suyas en http://www.flickr.com/photos/acjarit/collections/

martes, 10 de agosto de 2010

Amantes

En los días de verano, en los que el calor apenas deja pensar ni respirar, el amor fluye y se hace tan espeso que podría tocarse con las yemas de los dedos. El tiempo, ocioso, acaricia los rostros de los enamorados y se hace más lento, para que estos puedan dedicarse el uno al otro.

De entre todos ellos, destaca una pareja en especial. Pueden vivir en cualquier ciudad del mundo y tiene la fortuna de poseer una hermosa juventud. Cuando ambos salen, juntos, a la calle, el cielo parece volverse más claro, y el ritmo de las cosas se ralentiza para que la naturaleza pueda observarlos con ternura. Sus miradas se recitan palabras de amor y no precisan del lenguaje para poder comunicarse.

No importa que sea de noche para que se demuestren su amor; bien dicen los sabios que el placer de saberse amado es propicio a cualquier hora del día. Así, el amante se acerca lentamente a su amada; su dormitorio es un santuario que huele a almizcle, vainilla y miel. Se tocan sin tocarse, se acarician ambos sin tan siquiera rozarse. ¡Cuán extraños estos vocablos para el común de los mortales! No así para ellos, que en lo que tarda en suspirar una mariposa tras salir de la crisálida se hallan desnudos y abrazados, iniciando ya la danza infinita, sin control alguno sobre sus respectivas mentes. Sus almas vuelan veloces en busca de aquello que no se encuentra en el mundo palpable: el amor por sí mismo.

El amante, en su lenta cadencia, recita a su amada un je t’aime silencioso, unas frases que nadie más podría oír: “te deseo”, “eres mía”, “nunca te voy a dejar”. Ella, en una locura obsesiva por fundirse y no quedar más que sus sensaciones sobre las sábanas, se agarra con fuerza a unas cuerdas invisibles, que le atan suave y dulcemente al yugo de ese placer que todas personas buscamos. No es un placer sucio; por mal camino anda el que ve el que ve suciedad en este tipo de actos. ¡Es el placer de amarse hasta la extenuación!

En pleno éxtasis, ambos se miran. Se contemplan el uno en los ojos del otro. La fusión se ha completado; los cuerpos se han intercambiado en un universo en el que los sexos ya no son esenciales.

El aroma de la habitación cambia.

Sudor.

Dulzor.

La humedad del estío.

El silencio mismo huele a algo.

Ahora todo queda revuelto; una mano por aquí, un brazo por allá. Unos cabellos revueltos que precisan urgentemente de un cepillado. Unos corazones que laten al unísono en un viaje que se inició hace mucho tiempo.

Alguien o algo, desde las alturas, los bendice. Una especie de dios que sonríe les envuelve y les acoge entre sus brazos. No es el Dios cristiano, ni tampoco uno pagano; las religiones no entienden de la esencia de las cosas.