jueves, 15 de julio de 2010

She has the power

(La que está de espaldas con la camiseta abierta soy yo)





Este lunes iba a ir a uno de los mejores conciertos de mi vida y yo todavía no lo sabía. Hacía ya unas semanas que teníamos las entradas para ir al concierto que Patti Smith, la diva del punk, iba a dar en Lloseta. A mí ya me gustaba de antes, pero no me podía ni imaginar lo que iba a presenciar. Llegamos con calma al Palau dels Comtes d'Aiamans, nos encontramos con unos amigos y nos sentamos a esperar. Poco a poco comenzamos a levantarnos; empezaba el movimiento. Ella se demoró una media hora, pero cuando la vi aparecer, caminando por un claustro casi encima de nuestras cabezas, intuí que ese concierto iba a ser muy especial
Y vaya si lo fue. A los diez minutos de la primera canción, ya me había dejado llevar por la marea de personas que bailaban al son de la música. En las lentas, todos nos mecíamos a la vez, izquierda y derecha, como en una especie de océano. En las que tenían más ritmo ella saltaba, y todos saltábamos con ella. Because the night y People have de power acabaron de encender la llama del todo. Con Gloria llegó el éxtasis. Si ella nos hubiera pedido invadir un país, lo hubiéramos hecho. Fue capaz de hipnotizar a casi 2000 personas.
Yo salí de aquel concierto sudada, cansada y en un estado de completa embriaguez, despertando de un largo sueño. Había tenido el mayor subidón de adrenalina que jamás había experimentado.
Me fui a la cama pensando en todo lo que nos había transmitido esa mujer, en todo lo que me había transmitido a mí. Sin embargo, la cosa no acababa con ese increíble directo: al día siguiente iba a tenerla frente a mí. Y así, el martes me dirigí a Literanta con dos ejemplares de Just kids bajo el brazo, resuelta de decirle en mi modesto inglés lo mucho que me había gustado el concierto. Una vez en la cola y tras un rato de espera, empezó a hacerse el silencio; Patti Smith estaba entre nosotros, y los aplausos no tardaron en sonar. Se subió a una banqueta y pidió que los que fueran con niños pasaran primero. A partir de ahí empecé a temblar. Cuando llegó mi turno, todo cuanto me había propuesto decirle se me olvidó, y sólo pude balbucear mi nombre. Su asistente se dirigió a mí y me dijo que le gustaban mucho mis gafas. Ella me miró a los ojos, y asintiendo con la cabeza me sonrió. Jamás olvidaré ese momento.

Nunca he sido fan de nadie; nunca había hecho cola para que nadie me firmara un libro o un disco. Pero a esta mujer se le sigue sin quererlo. ¡Viva el punk y viva Patti Smith!


M.

1 comentario:

Blonde Redhead dijo...

Tuvo que haber sido una muy buena experiencia :)

¿Nos pondrás una foto de las famosas gafas? :P jajaja

Un abrazo grande.