miércoles, 7 de abril de 2010



...

Cuando llegó a su calle, aparcó la moto con sumo cuidado; su moto era una de las únicas cosas con las que era cuidadoso últimamente. Introdujo la llave en la cerradura, oyendo el crujir del metal, y empujó la puerta. Miró el buzón: ninguna carta.


"No hay noticias..."


Al llegar a casa, notó que el aire estaba muy enrarecido, o al menos más de lo normal. Se sentía extraño, ahogado. Inmediatamente abrió todas las ventanas y sacó la cabeza por una de ellas. Solía tener esa sensación cuando algo malo había ocurrido. De repente, el teléfono móvil empezó a vibrar.

"Maldición, me lo había dejado aquí"

Lo cogió y apretó el botón verde. Trabajo. Sí. Sí, sé dónde es. Tardo diez minutos. Allí estaré.

Lo sabía.

Como aún no se había quitado la gabardina, bajó a toda velocidad... Sí, a esa en la que los cuerpos son apenas visibles. Volvió a poner en marcha la moto y desapareció entre el humo de las alcantarillas.



El lugar estaba lleno de hombres y mujeres vestidos de negro que miraban por todas partes evitando la mirada de curiosos. Si alguien se acercaba, bastaba una mirada de reprobación, con el iris cargado de sangre, para que ese alguien se marchara y se convirtiera en nadie.
Se supo que había llegado porque hizo un gran estruendo al aparcar

"Perdón, es que el tubo de escape..."

Saludó a todos con la mano y se dispuso a entrar en la vivienda. No tuvo problemas de acceso; los cordones de seguridad invisibles no detectaron nada extraño en su cuerpo.
En seguida notó el olor: sangre. Sangre oxidada

"Huele a..."

-Sí tío, ¿pero es que no ves a tu alrededor? Hay sangre por todas partes... Anda, ven aquí, te enseñaré dónde está.

Era su compañero de trabajo y algo así como un amigo. Ambos eran muy diferentes, pero se llevaban bien. Cosas curiosas de estas especies.

"Los iguales son rivales; los distintos, tan sólo animales...."


Cuando legó a la estancia y vio lo que vio, tuvo que reprimir un fuerte vómito que subía por su gaznate.

- Chico, te presento a nuestra una coleguita.

"Tío, está..."

- Sí. sí, está muerta. Bueno, más que muerta, está completamente seca. Es un fiambre. Joder, parece que seas nuevo en esto. ¿De qué cojones te sorprendes? Trabajamos en esto, ¿no?

Sí, trabajan resolviendo crímenes, acabando con "el mal entre los malos" (es una larga historia). Pero los ojos de esa muchacha, su mirada...


M.

1 comentario:

tagskie dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.