viernes, 30 de abril de 2010

Introducción. Lux et Umbra.









Respira. No respires. Respira. No respires. Respira. No respires.

Jugaba a mantener la respiración, cerrando los ojos y dejando volar los pensamientos en un océano de extrañas emociones. A veces había tenido que mantener la respiración de forma obligada: para mantener el equilibrio, para pensar, para meterse una raya, sobre todo al principio. Antes, cuando empezó, no era fácil prepararse una raya de coca; el peso de que estaba cometiendo un grave error se acumulaba en sus sienes, presionándole la cabeza. Le generaba remordimientos, como si el tomar drogas supusiera un acto de traición para sus seres queridos. En cierto modo lo era, pero él pensaba que era más una cuestión de estar "bien visto" o "mal visto" que un proceso autodestructivo. Ahora todo ello había desaparecido, y sostenía la respiración por costumbre.

Y porque le ayudaba a concentrarse.

Cuando salió del baño, se encontraba mucho mejor. Se sentía con fuerzas para salir a calle y buscar un mundo mejor. Era capaz de discernir que lo que veía era falso, irreal. Los sitios se le mostraban amables y cercanos, y no sabía que la oscuridad está a la vuelta de la esquina.


La luz del sol le saludaba sonriente e iluminaba sus pasos. Notaba cómo a través de sus pupilas dilatabas absorbía los rayos. No se quemaba. Nada le molestaba. Torcía la cabeza para captar la suave brisa que pasaba por la calle. Sus sentimientos se habían agudizado sobremanera. ¿Cómo iba a ser malo algo que le hacía sentir tan bien? En aquel momento era un saco de sensaciones, un cúmulo de sentimientos imposibles de explicar. Todos se sucedían a la vez, creando en su interior un torbellino que crecía y crecía por momentos. Eso era la gloria, el paraíso, el cielo en la tierra. No veía nada malo, ni tampoco en sí mismo. Se giraba de vez en cuando para contemplar sus pasos, que veía marcados en la acera, como si fueran guías que le señalaban el regreso.

Puede que algún día no hubiese regreso. Eso él no lo sabía.


En esos momentos no sabía que las sombras se reflejan y se apoderan nosotros cuando nos envuelve la más resplandeciente de las luces.


martes, 27 de abril de 2010

Energías

Apenas faltan dos meses para acabar la carrera. En dos meses se acabará una de las etapas más importantes de mi vida, y se cumplirá aquello que durante tanto tiempo he estado imaginando. Han sido cinco años llenos de sensaciones y acontecimientos, y necesitaba "desquitarme" de todos ellos para hacerme una purga.
Quienes hayan hecho Historia tal vez sepan de lo que hablo. La gente siempre ha hablado de temas históricos porque es "un bien cultural universal". Es cierto, pero lo que no se ve es la necesidad de que quien se dedique a hacer historia, a elaborar un discurso histórico, sean los historiadores.
La Historia es algo que puede encantar o se puede odiar. A mí, personalmente, me apasiona. Disfruto en las clases y no me supone ningún sacrificio pasarme largas tardes en la biblioteca buscando libros e información para las asignaturas y los trabajos. La Historia es leer, construir, contraponer opiniones. No es sólo "empollar" fechas, como mucha gente piensa. El trabajo de lógica que se requiere para elaborar un buen discurso es enorme. Para mí es fabuloso buscar, leer, desechar, contraponer, redactar... Y no veo el momento de poder dedicarme a ello de forma profesional.
En esta andadura han intervenido muchas personas. Unas han pasado sin dejar huella, y otras han contribuido a ser lo que soy ahora. Mis padres me han apoyado siempre, no sólo cuando les dije lo que quería estudiar, sino también todos estos años. Me animado a hacer cosas, a luchar y a ser persona.
Mi pareja me ha soportado cuando he tenido momentos de bajón, me ha sostenido y además muchas veces ha compartido conmigo mi pasión por algunos temas. Ha aguantado lecturas tediosas de trabajos y me ha ayudado a creer en mí misma.
Mis amigos y compañeros muchas veces se confunden. Con mis compañeros de carrera he compartido todas las dificultades y alegrías de la carrera y mis amigos, que no son muchos, me han seguido y han valorado mis logros.
Todos ellos me han acompañado en estos cinco años, y con todos me he hartado de hablar de la carrera que ahora estoy acabando. Porque si hay algo de lo que me enorgullezco es de apasionarme por lo que hago y estudio, y cuando recoja el título se me llenará la boca al decir que soy historiadora. Además, voy a procurar en todo momento honrar mi vocación y honrar, sobre todo, a los que tantos años llevan dedicándose a la Historia; acabar una carrera como ésta puede acabarlo cualquiera, pero hacer la Historia, aquélla que nuestros descendientes van a a conocer, y de forma correcta, es la verdadera dificultad y mi auténtico reto.


M.

martes, 20 de abril de 2010

Mallorca Zombie, un proyecto a destacar.


"Mallorca Zombie nace durante una noche de juerga en la mente de Jaume Alçina, posteriormente, encuentra a 6 locos más dispuestos a embarcarse con él en la valiente idea de rodar una película de zombies de manera independiente, sin subvenciones, con el único apoyo económico que supone la imaginación del equipo de producción del proyecto. 7 historias, siete directores, todos dispuestos a dar su particular visión, a embarcarse con él en la valiente idea de rodar una película de zombies de manera independiente, sin subvenciones, con el único apoyo económico que supone la imaginación del equipo de producción del proyecto. 7 historias, siete directores, todos dispuestos a dar su particular visión."

Así nos recibe la página web de Mallorca Zombie, un proyecto nunca visto y que va ganando seguidores. En la isla hay multitud de seguidores de las películas de zombies, y es reconfortante ver a gente que se mueve por hacer cosas originales en este ámbito. El domingo se presentó la película en el Teatro Municipal, con un zombiewalk previo desde la Misericòrida hasta el mismo teatro. Esperamos que el proyecto siga teniendo acogida y se siga presentando por todas partes donde sea posible. Eso sí, ¡SIEMPRE en 16:9!


¡Disfrutad!

M.

miércoles, 14 de abril de 2010

Descansa en paz. John Ajvide Lindqvist


Descansa en Paz es otro de los títulos de John Ajvide Lindqvist (autor de Déjame entrar). Aunque el libro salió en Suecia en el año 2005, no ha sido hasta el mes pasado cuando ha llegado a nuestro país.

(¡ATENCIÓN! SPOILER. Esta entrada, aunque no desvela el final de la novela, puede destriparte detalles interesantes de la misma. Estás avisado/a...)

Suecia, mes de agosto. Al calor agobiante propio del verano se une el desconcierto por no poder apagar ninguno de los aparatos de electricidad que se encienden. La tensión eléctrica es insostenible, las personas no pueden soportar el dolor de cabeza. De repente, como si alguien hubiera apretado un botón, la tensión cesa. El dolor de cabeza remite y todo vuelve a una calma pasmosa. Demasiada tranquilidad. Entonces, empiezan a llegar los avisos: desde todas partes del país los muertos se están levantando. Tan sólo se levantan los que llevan muertos dos meses o menos. ¿Qué quieren? Por lo visto, salen de los depósitos de cadáveres y de sus tumbas en dirección a sus hogares.

He leído el libro en apenas tres días. No lo digo con la intención de ser presuntuosa, sino con la intención de decir que engancha increíblemente. Las primeras páginas son muy explícitas. El autor no se corta a la hora de entrar en detalles acerca de las condiciones físicas de los fallecidos que han despertado (o "redivivos", como aparecen en la historia). Tampoco se queda corto a la hora de explicar ciertos procesos de putrefacción, o cómo está un cuerpo cuando se exhuma después de dos meses bajo tierra. Ése no es sólo el "problema". Las dificultades para leer esos fragmentos aumentan cuando se habla de esos procesos en los niños. Describir cómo un niño de nueve o diez años está putrefacto no es tan sólo asqueroso, sino también agobiante; llena de amargura. Amargura, ése es el adjetivo. En la primera mitad del libro, la amargura lo impregna todo. Ves a la muerte, puedes palparla. El autor te da la oportunidad de oler los sudarios del depósito de cadáveres, te ayuda a reproducir la sensación que tendrías si te encontraras con un redivivo, y no con uno cualquiera: tu madre, tu abuelo, tu mujer, tu hijo. Es realmente impresionante cómo el autor es capaz de expresar ese mundo de sentimientos. Al leer esas líneas uno siente agobio, amargura, depresión. Uno siente las mismas ganas que los personajes de beber vino hasta perder el sentido, o de desaparecer, únicamente con la compañía de una mochila. Esta parte del libro dan ganas de llorar profunda y realmente. Es un reflejo de la muerte perfecto.
La segunda parte deja casi de forma cortante las descripciones de putrefacciones, descomposiciones y derivados y se centra en la acción. La acción se define claramente. Lo que no se aprecia con tanta claridad son las emociones de los personajes. Éstas se insinúan, el autor apenas da una pincelada a los sentimientos y poco a poco el lector se los va encontrando. Lo chocante es que no sólo se insinúan los sentimientos de los vivos, sino también de los redivivos, los que han muerto y se han despertado. Es en esta parte donde se empieza a entrever la razón por las cual se han levantado, y cuando uno lo lee no siente miedo ni sorpresa, sino una compasión y una tristeza muy grandes. Porque parece muy real. Porque podría suceder. Porque la gente, en vida, tiene ese miedo.

Para finalizar, unos últimos puntos. El autor refleja una sociedad que no se asusta porque los muertos se despierten y caminen. Se asustan porque ese hecho trastocará los cimientos de su propia existencia. Somos los únicos seres vivos conscientes de nuestra muerte. Si ésta se ha superado, ¿qué queda ahora?
Una vez que el ser humano ha superado el estupor de ver a los muertos volver a la vida, vuelven a caer en el error que tantas y tantas veces le ha pasado factura: creerse el superior, creerse más que el resto. Así, los habitantes de las diversas regiones empiezan a encerrar a los redivivos y hacer experimentos con ellos, sin pensar que la respuesta es mucho más esencial de lo que creen. Sin saber que se están maltratando a ellos mismos.
El autor no recurre a lugares imaginarios, ni se inventa nombres, ni deforma topónimos. La acción transcurre en su país, en su ciudad y en su barrio, por donde tantas veces ha paseado. Un homenaje precioso a su tierra.


M.

miércoles, 7 de abril de 2010



...

Cuando llegó a su calle, aparcó la moto con sumo cuidado; su moto era una de las únicas cosas con las que era cuidadoso últimamente. Introdujo la llave en la cerradura, oyendo el crujir del metal, y empujó la puerta. Miró el buzón: ninguna carta.


"No hay noticias..."


Al llegar a casa, notó que el aire estaba muy enrarecido, o al menos más de lo normal. Se sentía extraño, ahogado. Inmediatamente abrió todas las ventanas y sacó la cabeza por una de ellas. Solía tener esa sensación cuando algo malo había ocurrido. De repente, el teléfono móvil empezó a vibrar.

"Maldición, me lo había dejado aquí"

Lo cogió y apretó el botón verde. Trabajo. Sí. Sí, sé dónde es. Tardo diez minutos. Allí estaré.

Lo sabía.

Como aún no se había quitado la gabardina, bajó a toda velocidad... Sí, a esa en la que los cuerpos son apenas visibles. Volvió a poner en marcha la moto y desapareció entre el humo de las alcantarillas.



El lugar estaba lleno de hombres y mujeres vestidos de negro que miraban por todas partes evitando la mirada de curiosos. Si alguien se acercaba, bastaba una mirada de reprobación, con el iris cargado de sangre, para que ese alguien se marchara y se convirtiera en nadie.
Se supo que había llegado porque hizo un gran estruendo al aparcar

"Perdón, es que el tubo de escape..."

Saludó a todos con la mano y se dispuso a entrar en la vivienda. No tuvo problemas de acceso; los cordones de seguridad invisibles no detectaron nada extraño en su cuerpo.
En seguida notó el olor: sangre. Sangre oxidada

"Huele a..."

-Sí tío, ¿pero es que no ves a tu alrededor? Hay sangre por todas partes... Anda, ven aquí, te enseñaré dónde está.

Era su compañero de trabajo y algo así como un amigo. Ambos eran muy diferentes, pero se llevaban bien. Cosas curiosas de estas especies.

"Los iguales son rivales; los distintos, tan sólo animales...."


Cuando legó a la estancia y vio lo que vio, tuvo que reprimir un fuerte vómito que subía por su gaznate.

- Chico, te presento a nuestra una coleguita.

"Tío, está..."

- Sí. sí, está muerta. Bueno, más que muerta, está completamente seca. Es un fiambre. Joder, parece que seas nuevo en esto. ¿De qué cojones te sorprendes? Trabajamos en esto, ¿no?

Sí, trabajan resolviendo crímenes, acabando con "el mal entre los malos" (es una larga historia). Pero los ojos de esa muchacha, su mirada...


M.