lunes, 22 de marzo de 2010

¿Prosa? rutinaria


Perdonen que no escriba muy a menudo. A veces la rutina te pilla por sorpresa mientras te abrochas los vaqueros, exigiendo atención. Este tipo de rutina resulta deliciosa.

Me siento en la entrada del porche, oliendo un aire enrarecido. Olor a humedad, a pantano.

Menos mal que tenemos limones a mano.

Apoyo, cansada, las palmas de mis manos en el suelo a la vez que el gato, curioso, olisquea tu jersey hecho mío. Es un jersey a rayas que huele a ti, a mí y a muchas cosas a la vez. A suspiros, a piel desnuda, a crema Nivea después de la ducha. A veces me gusta subirme el cuello a la altura de la nariz y sumergirme en toda esa amalgama de olores.

Como una mascarilla para evitar el aire pantanoso.

Dices que en ocasiones soy una insolente. Una muchacha insolente y provocativa a la hora de decir las cosas. ¿Cómo no voy a serlo, si te tengo a mi lado todas las noches? Respiro lo que tú respiras entre sueño y sueño. ¿Cómo no serlo ante aquella gente que se cree tener más que yo? Me jacto de que estés en mi vida y me río de aquellos que afirman, con ínfulas de superioridad, que su felicidad es mejor que la mía

¡Mejor que la mía! (risas enlatadas de fondo)

Me tengo a mí misma, de la que cada día aprendo algo nuevo. Tengo mis propios pensamientos, mis gustos, y una mirada que dice cosas. Tengo unos pies que caminan por cualquier terreno. También tengo mis angustias y mis miedos y esos pequeños ratitos de desespero que me recuerdan que estoy viva.

Y te tengo a ti, el espejo donde tantas veces veo mi reflejo. Mi antítesis, mi némesis. Mi amigo. Mi amante salvaje, mi sempiterno caballero andante. Mi Ingmar Bergman, mi Charles Chaplin. Las trompetas de Bregovic y Kusturika.


Me levanto del porche. El aire pantanoso poco a poco va dando paso al aire húmedo de la noche. El limonero apenas es ya visible y el gato no está, mientras que el perro aporrea nervioso la puerta desde dentro, diciéndome con los ojos que me echa de menos (y que tiene hambre). Me estiro las mangas del jersey: alguien me espera para hacer la cena y ser feliz.


La rutina es, para mí, deliciosa; perdonen que no escriba muy a menudo.


M.

3 comentarios:

Carlos Pons Olivares dijo...

Y yo aquí esperando ansioso a que salgas de nuestra ducha...

Iskandar dijo...

Pero qué buena pareja. Joper, da gusto pensar que la gente se quiere, es feliz, y no está absorvida por el cúmulo de banalidades que es nuestra sociedad. De verdad, os aprecio a los dos.

P.D.: A ver si nos vemos pronto.

Un abrazo.

Gittana dijo...

mE ENCANTA TU CABELLO!!!!!!