lunes, 1 de marzo de 2010

Daybreakers, o cómo los vampiros se mueren de hambre


Acabo de llegar del cine de ver Daybreakers. No puedo evitarlo; cada vez que se estrena una película de vampiros, he de acudir a verla lo antes posible para decidir si me parece una obra de culto, tiene ideas buenas o es una basura. La gran mayoría están en el tercer grupo, una cada tres años llega al primero (todavía suspiro por Déjame entrar) y muchos entran en el segundo, con mayor o menor dignidad. Es el caso de esta película. Planteo la situación: casi toda la humanidad se ha transformado en vampiros, con la consecuente adaptación del mundo a ellos. Por tanto, los humanos son algo más que un bien escaso, y los vampiros empiezan a tener serios problemas para poder alimentarse, hasta el punto de llegar a algo peor que la muerte. Una gran multinacional tiene a los humanos en una especie de granjas, mientras los científicos intentan buscar un sustitutivo de la sangre. Edward, uno de los trabajadores, pronto descubrirá que hay un remedio mucho mejor que la sangre artificial...
La primera hora de película es realmente buena. Llama mucho la atención la estética, una mezcla entre lo oscuro y lo futurista; los inventos de los vampiros para adaptar su vida a las horas diurnas, como las calles subterráneas, no tienen precio. Esta primera hora es muy racional. Se presenta un entramado de ideas, ligadas a unos personajes, que poco a poco van desarrollándose. Es muy buena la idea de darle la vuelta a la tortilla: en esta historia, no son los vampiros los que se esconden, sino los humanos. Cuando la escasez de sangre aumenta, algunos vampiros, claro está, se muestran dispuestos a ayudar a los seres humanos. Los vampiros parecen ser seres muy civilizados, pero la falta de alimento les convierte en depredadores en el sentido más puro del vocablo. La poesía y las chorreras están aquí completamente ausentes. La sangre y la falta de ésta se convierten prácticamente en un negocio; los vampiros se convierten en monstruos horribles si no consumen y las empresas manejan a la población como quieren. Esto nos da unos mensajes muy claros: el ser humano y los vampiros tienen más cosas en común de lo que ellos creen, que la maldad y los sentimientos más zafios planean entre todos y que en situaciones desesperadas no importa a quien se tenga delante.
Lo que me ha disgustado un poco ha sido la última media hora: un final algo forzado, explosiones, sangre y juegos de artificio. A pesar de ello, pienso que tiene ideas sumamente interesantes y que dan a pensar al espectador, algo que es raro ver en filmes de estas características. TODO el mundo se ha convertido en vampiros. TODOS somos súper chachis, con ojos de colores, veinti tantos toda la vida y tope fuertes, pero...


¿Ahora qué?


M.

2 comentarios:

Cristina Puig dijo...

La verdad es que no he visto la película pero me parece un planteamiento poco visto, bastante original en lo que respecta a las pelis del género. Sin duda una película que no pienso perderme aunque creo que no superará a "Déjame entrar":)

Un saludo y gracias por compartir este post,
Cris

Gittana dijo...

No sabía de esta peli, será que no ha llegado a méxico, pero el tema se me hace como curioso... necesito verla para opinar...