miércoles, 13 de enero de 2010

¡Ya no es Navidad en la ciudad de Siegfrid Moon! Ya no gritan los niños, ni hay luces por las calles, ni Reyes Magos colgados de los balcones. Los abetos se apilan en la basura, aguardando un destino que nadie conoce ¿Alguien sabe adónde van los árboles que antes adornaban los hogares y ahora son cadáveres de fiesta? Seguro que Siegfrid Moon podría responder a la pregunta, pero guarda silencio; los cadáveres son cosa seria...
Se han acabado los olores a castañas tostadas, a dulces y confituras. La gente tira los papeles de regalo, que tantas ilusiones y excusas han envuelto. Ya no sirven; son deshechos. Poco a poco las calles vuelven a su pesada normalidad, con el lento paso de las horas monocordes, y un vago regusto a descanso que apenas se recuerda, pese a los escasos días que han pasado.

La vida sigue. Eso no es ninguna novedad.


El jolgorio algún día debía de acabarse y dar paso a vete tú a saber que nuevas situaciones. Además, no todo en la fiesta es bueno. Siempre se presenta esa desesperanza que lleva a pensar que algún día la traición y el engaño se abrirán paso por algún recoveco de nuestras inocentes (y a veces estúpidas) almas.

No te fíes de la Navidad. Sino, pregúntaselo a la báscula de la hipocresía. Cuando acaben las festividades navideñas, verás que sobran algunos gramos en el corazón.

A veces es conveniente empezar la dieta en noviembre.

Siegfrid Moon ha pasado por tantas navidades, que las paredes tienen colores desgastados, oxidados. Todo se toma como un sistema en el todo encaja perfectamente: adorna, cocina, regala, bebe, emborracha, vomita, duerme, come, devora, recoge adornos, limpia y vuelta a empezar.
Siegfrid Moon lo sabe, pero no sus habitantes.


Ellos tan sólo son parte del engranaje.


M.



P.D.: me he enterado hace poco que ha salido nada menos que la segunda parte de Drácula, de Bram Stoker. Se llama Drácula II: el no-Muerto. Está escrita por un pariente de Stoker, Dacre Stoker, y otro colaborador a partir de los escritos que dejó el autor irlandés antes de su muerte. Por lo visto la obra es fruto de muchos años de investigación. Yo ya la he pedido; en cuanto la lea, post al canto...

1 comentario:

Iskandar dijo...

Muy bueno, si señora. Una visión tragica-poética de la navidad, cuyo ambiente es deprimente para los que lo miran con cierta óptica.

Un abrazo.

P.D.:Enhorabuena por las lágrimas del monstruo.