sábado, 30 de enero de 2010

Egipto




Apenas recuerdo la primera vez que vi unas imágenes de Egipto. Era muy pequeña, pero guardo en mi mente de forma perfecta aquellas visiones: Giza y Abu Simbel. Estuve una buena temporada preguntándome cómo unos simples hombres habían sido capaces de llevar a cabo esas magníficas construcciones. Pronto descubriría que las pirámides, templos y otras construcciones eran sólo la punta del iceberg de algo mucho más grande.

Egipto...

Conocida en todo el mundo por sus faraones, reyes semidioses cuyos dominios se extendían por todo el Nilo. Curiosamente, los más recordados son aquellos de los que se sabe más bien poco. Las tumbas de la mayoría han sido expoliadas. La cámara funeraria de otros ni siquiera ha sido encontrada, y algunos tuvieron la suerte de encontrar una intacta.
Sin embargo, Egipto no es sólo una tierra de monarcas y riqueza, sino también una tierra de campesinos, mercaderes y esclavos. Es la tierra donde Ra se esconde al anochecer, para regresar al alba y disipar a las fuerzas de la oscuridad. Es la tierra donde sus dioses se aman, como Isis y Osiris. Donde la justicia se mide por el peso de tu corazón ante el mismo Dios de los Muertos, y es otra deidad con cabeza de chacal la que te guía y te acompaña en ese camino ¡Cuán ingenuo fue Akhenatón al pretender arrebarle todo eso a su pueblo! El peso de la historia y la tradición derribaron las efigies de Atón, construídas en piedra en Akhetatón, pero jamás en las mentes ni en las almas de los egipcios. ¿Qué fabulaciones contaría este extraño faraón? ¿Estaba chiflado? ¿Qué clase de fascinación ejerció sobre el joven Smenkharé? El eco de estas preguntas queda ahogado en las piedras de los templos y en el aire cálido que golpea la arenisca.
Curiosa tierra Egipto. Una vez se vio cerca de Roma, como si fueran hermanas. Los emperadores Julio César y Marco Antonio, conscientes de las provisiones de esa tierra, no dudaron en acercarse a la desconocida Cleopatra. Sobra decir que lo hicieron demasiado, pues tres hijos tuvo la mujer-faraón. César nunca reconoció a Cesarión, y con Marco Antonio tuvo mellizos. Sin embargo, Cleopatra y el emperador murieron mientras veían como el sol saludaba las aguas del Nilo.
¿Qué tierras tienen una historia tan compleja?

Egipto, además, presume de haber acunado los pilares de nuestra cultura. Grecia y Roma, aunque también nos han aportado la mayor parte de lo que ahora somos, han sido del mismo modo intermediarias entre la cultura egipcia y la nuestra a lo largo de los siglos.


Es cierto que mi subjetividad es máxima a la hora de hablar de esta tierra y, desgraciadamente, aún no la he visitado. Me pregunto cómo debe ser la sensación de ir a Luxor o a El Cairo con, por ejemplo, un ankh colgado del cuello, como el que tengo yo y que me pongo siempre que puedo. Aunque soy de tendencias agnósticas en lo que a religiosidad se refiere, confieso sentir cierta debilidad por esa simbología que la civilización egipcia nos ha legado. La trato con mimo y con respeto, y no como objetos turísticos. Hace miles de años un pueblo les dotó de significado, y es sagrado y justo respetarlo.

Sí, adoro el mundo egipcio, y de todas las razones que he nombrado e insinuado, hay una muy importante. La egipcia es una de las muchas civilizaciones que habitaron el mundo. Cuando vi todo lo que se podía aprender, quise dedicarme a conocerlas todas, o el máximo número de ellas. Conocerlas, entenderlas y, en suma, ver el desarrollo de la humanidad.


Así fue como quise dedicarme a la Historia.


M.

1 comentario:

Iskandar dijo...

Bu! Muy buena la entrada Macarena, el amor por nuestras civilizaciones pasadas es un amor de respeto y de sabiduría. Recuerdo una frase que decía algo así como "Quien no conoce la historia está condenado a sufrir sus mismos errores". Debe ser una carrera bonita, e interesante, eso seguro. En cuanto a Egipto, las diferentes mitologías, los diferentes reyes, las leyendas... es un conglomerado apasionante. Son los culebrones más antiguos del mundo y para cada deidad existe una historia, que se relaciona con las demás. Yo estuve en Egipto el año pasado, y tengo que decir que me defraudó. Seguramente debido a que era un´viaje organizado y en ese ambiente, ambiente de borreguito guiado, se pierde la magia de un viaje, se pierde esa aventura. Eso sí hay cosas que valen muchísimo la pena, amén de las pirámides. Las tumbas del valle de los reyes, la sala Hipóstila del templo de Karnak, el templo de Hapsepsut, Abu simbel y tantas otras que no debí ver... pero claro, tu imagínate, estar en una mastaba, con grabados de hace miles de años, y a empellones, doscientos chinos, japoneses, españoles, portugueses, indios, todos hablando hechándote el aliento. No se, será que la multitud hace perder el encanto, no llegué a sentir la obra en su magnitud, no había momento de reflexión, de concebir a qué estabas mirando. Es una pena.

¡Un abrazo!

PD: Siento el comentario tan largo.