domingo, 25 de octubre de 2009

Poesía prosaica II





Mis pensamientos viajan a la velocidad de la luz, sin poder saber lo que traman. Tan sólo una brizna, un ligero coleteo se posa sobre mis labios y salen al exterior propulsados por una fuerza misteriosa. Pronto, los que siguen en la cabeza se convierten de nuevo en una maraña que los hace apenas irreconocible, formando una sombra extraña que me resulta curiosamente familiar.


Dibujo tu perfil en el vapor del baño, mientras diminutas gotitas de agua hirviendo resbalan por mi espalda. Después, contemplo el resultado. Tu mente y tu alma son el centro de mi obra, que tiene azul, rojo, negro, blanco, amarillo, violeta. Infinitos colores para mi mejor cuadro. Me resultas indefinible. Eres la abstracción más hermosa que he visto en mi vida. Sentada en el plato de la ducha, me imagino cómo sería tocar tu piel infinita ahora, dibujándote trazos, que en fondo son palabras de amor. Unas letras escritas por la mano que tú me guías, y que explican tantas cosas que tu dermis no da a basto para reflejarlas.
Cuando me seco, veo tu mirada en el espejo, y te recuerdo observándote a ti mismo, inconsciente, ingenuo de lo que siento al contemplarte, sonriente y calmado. Así es como te retengo en mi memoria.


Eres el poema que se recita en mis sueños, como unas manos que me tocan en un masaje infinito. Caminas, amor, por mis miembros, y no te percatas de las huellas que dejas a tu paso, más profundas que un abismo. Me labras como un campesino labra su tierra; con cuidado, con paciencia, pero con pasión por ver brotar una semilla en medio del calor y el agonioso ambiente del mediodía.

Eres una historia inconclusa, con múltiples páginas arrancadas por un niño travieso. De noche, te leo flojito, a susurros y despacio, para no acabarte nunca. No sé como han podido malherir la cubierta de tus páginas; algunos libros están hechos para un sólo lector.
Ahora guardo la calma que me das en una cajita con mis cosas más valiosas, y me siento al borde del mar con ella entre las manos.



Y en mi momentánea soledad, no dejo de preguntarme cuándo volverás a abrazarme.


M.

4 comentarios:

Iskandar dijo...

Cuanto amor en unas pocas palabras, ojalá más personas sintieran lo que sientes tú. De seguro que el mundo no iría tan mal.

Lyda de Lost dijo...

Otra poeta a la vista...

Muy bonito.

;)

Lyda de Lost dijo...

PD: Totalmente de acuerdo con Iskandar :)

Ojalá todos tuvieramos a una persona que nos dijese las cosas tan bonitas que sientes tú.

Amén :P

Gittana dijo...

mUY PRONTO... MUY PRONTO HERMOSA NIÑA...

MUY PRONTO ESTARA CONTIGO OTRAVEZ---