viernes, 11 de septiembre de 2009

La Sociedad del Espectáculo






Gracias a una charla con uno de mis profesores preferidos, me ha venido a la mente este libro de Guy Debord y con él, montones de ideas de la sociedad en la que vivimos.
Ciertamente, vivimos en una sociedad del espectáculo. Una sociedad en la que, si no eres artificioso y no llevas a cabo actos que te hagan salir en los periódicos, no eres nada. La gente se mata por hacer espectáculo, por montar ese show que le haga salir en la foto de la manera más favorecida posible. O no, pero al menos ha salido. Hoy en día se estriba eso, el "mucho ruido y pocas nueces". El peligro estriba en que puedes salir en las noticias sin haber hecho nada. O peor aún, habiendo hecho una bazofia innombrable y venderla como si fuera purito arte. Hablando de arte: en este ámbito el espectáculo gratuito abunda. Lo principal es llamar la atención, tener algo que mostrarle a tu público. Por algo no me refiero a algún tipo de obra. No, no. Me refiero a una cara, a ser posible nueva, con una mentira nueva, que enganche. ¿Que luego no se hace realidad? Bueno, ya te encargarás tu solito de hundirte, pero oye, chico, al menos has tenido tu minuto de gloria. Alguien habrá pronunciado tu nombre en algún bar al hojear (que no ojear, de significado distinto) el diario. Pero al día siguiente tu foto no será guardada, sino que servirá para envolver la sobrasada. Ese es el peligro de vivir del espectáculo: tarde o temprano, el vulgo acaba reclamando una obra palpable, tangible, y si no la tienes, te tiran a la basura, junto con los otros pseudodibujantes, pseudoilustradores, pseudoescritores, pseudoactores, y un largo etcétera.
Para saber mantenerse hay que tener paciencia. Y para llegar a ese punto hay que crear. ¿Espectáculo? El justo. Para montar número ya están los mimos, gracias.



M.

1 comentario:

Iskandar dijo...

Si, Macarena, amén a eso. Desgraciadamente está en auge lo de aparentar antes que lo del ser. Es como una necesidad imperiosa de sentirte importante, como si los anónimos no fueran importantes. Para mi juicio, esto es una gran muestra de nuestro retroceso cultural, un empobrecimiento del arte. En fin, hay tantos últimamente...

¡Un saludo guapa!