lunes, 13 de julio de 2009

Poesía prosaica




Eres como ese haz de luz que atraviesa el cielo una vez en la vida. Por eso, cuando te vi, te capturé con la mirada y juré hacerte mío. Será por eso que ahora todo brilla tanto a mi alrededor.
Cuando te veo caminar, me recuerdas a esos sueños que tenía en los que mi felicidad paseaba por la orilla de la playa, esperando hacer acto de presencia en algún lugar de mi existencia. Ahora, al contemplarte, me doy cuenta que eras tú aquella anhelada silueta.
Me gusta dibujarte en mi mmente con mi mirada, sobre todo en los momentos en los que te crees ausente. Tus ojos los observan todo de forma distraída, y el aire parece acariciarte la piel. Hasta me parece percibir tu olor, rodeándome. Entonces, todo desaparece.

Y sólo quiero oír tu voz.

Cuando duermo, me imagino un cielo estrellado donde la luna juega a ser un faro y tú y yo surcamos un océano hasta ahora desconocido. Cuando despierto, me veo a mí misma pronuciando estas palabras a los ancianos del lugar, que me arropan y me explican que un amor sincero es para toda la vida.

No importa que envejezca para saberlo.

Hazme un favoe: cuando tenga pesadillas, despiértame, y cuando me sobresalte, simplemente tómame de la mano y sonríe.

Pues no hay nada que me dé tantas fuerzas como verte sonreír.


M.

2 comentarios:

Darka Treake dijo...

Qué bonito Macarrón. Sí señor.

Lo que más, lo que sueñas.
Precioso.


1bsillo!!
D.

Lyda de Lost dijo...

Estoy de acuerdo con el señor Darka.

Me ha gustado tanto que se me ha asomado una lagrimilla, pero no la he dejado irse! que conste... ( es que estoy en mi semana... tú sabes)


Un abrazo grande y sigue escribiendo, que se te da tan bien que dá envidia... :))))