lunes, 6 de julio de 2009




[...] Los asedios de las ciudades, la estrategia y otros éxitos de la guerra dependen por lo general de la Fortuna o del propio valor, mas la compasión que se siente para con los vencidos estando uno en situación ventajosa, nace sólo de la sabiduría.

En efecto, la mayoría de los hombres, cuando tienen éxito, se ufanan por su buena suerte, y se hacen arrogantes por sus éxitos hasta el extremo de olvidarse de la común débil condición de los mortales. De manera que incluso hoy en día podemos ver a muchísima gente que es incapaz de sobrellevar el éxito, como si se tratara de un pesado fardo.

Diodoro Sículo. Biblioteca Histórica, Libro XVII.



Éste es un fragmento de una de las obras de Diodoro de Sicilia que relata las hazañas de Alejandro Magno. Me ha gustado especialmente porque refleja una realidad perfectamente aplicable a los hechos de hoy en día. Muchas veces el hombre, arrastrado por su afán de fama, se olvida que muchas veces esa ascensión es llevada a cabo por la Fortuna. Fruto de ese afán, además del olvido, surgen las pretensiones, la presuntuosidad y la falsa de creencia de ser algo que no se es. Los clásicos ya pensaban todo esto. Sirva este relato como buen ejemplo de ello. Aquí, concretamente, Alejandro Magno es un ejemplo de humildad y sabiduría ya que, pese haber derrotado a Darío, trata a su mujer e hijas con el más alto rango, y llama a Sisigambis, madre de Darío, con la designación de "Madre".

M.

1 comentario:

Darka Treake dijo...

Buena cita para dejar aquí, Macarrón. Es increíble que hoy en día se sigan cometiendo los mismos errores.
La arrogancia de la victoria borra todo mérito. Hay que saber ganar, como en todo.

1besito.
Nos vemos en breve!!
D.