domingo, 28 de junio de 2009

You. Radiohead.

Hoy nada de textos ni escritos. Hoy algo simple para un nuevo día; hoy hace 22 años que llegué a este mundo.


Gracias por todo a todos. Para bien o para mal he aprendido cosas de todo el mundo. Ya sabéis lo que me gusta a mí aprender.¡Bieeennnn n nnn n!

Un beso baboso a todos:

M.



miércoles, 24 de junio de 2009

La danza de las hadas

Bu:

Hacía tiempo que no escribía nada "fantástico" o por el estilo, así que pensé que no estaría mal subir algunas líneas. El texto que viene a continuación forma parte de la nueva historia a la que estoy dando forma. Sí, ya sé que os dije que también iba de vampiros. Ya veréis lo que tengo entre manos. Tiempo al tiempo. De momento, os dejo esto, a ver qué os parece.










Y juntas bailaban sin cesar
danzando y brincando se ponían a cantar
la luna a lo alto se asomaba a mirar
las estrellas sonreían
y empezaban a brillar.



Lejos, fuera de la agonizante vida de las urbes, hay un mundo inexplorado. Un mundo en el que el aire huele a vainilla, y el cielo nocturno es azul, sin la contaminación de las luces artificiales.
En ese mundo los bosques son de un verde como de mentira. El agua de los lagos y lagunas cambia de color en función de su estado de ánimo y los animales, cuando beben, se contagian.
Lejos, más allá de la enferma mirada del hombre, se extiende una vida más allá de toda comprensión posible. Allí moran todo tipo de animales y seres que resultarían extraños para una persona normal. Pequeños seres barbados a los que los humanos llaman gnomos, pero no son tales criaturas, se sientan a leer tratados filosóficos y libros de fantasía a la sombra de un árbol, mientras sus hojas caen lentamente, realizando en el aire hermosos dibujos. Otros seres, llamados popularmente duendes, saltan y brincan de piedra en piedra, balanceándose en las ramas y haciendo resonar los cascabeles de sus zapatos, entonando una melodía ondulante, como si de un hechizo se tratara.
Pero el otoño está a punto de llegar; todos los que allí habitan saben lo que sucede cuando llega esta época: el baile de las hadas.
Las hadas siempre han sido dibujadas con unas finísimas alas y gráciles, casi transparentes. Siempre se las ha imaginado con cabellos muy largos y minúsculos pero hermosos ropajes. ¡Pero qué grave error es creer siempre lo que se nos ofrece como cierto e inmutable! La principal característica de las hadas es que son incorpóreas; toman la forma que uno quiere que tomen. Son como cada uno las imagina, y cada uno las ve de forma diferente. De hecho, nadie sabe muy bien qué son exactamente. Unos dicen que son criaturas fantásticas del bosque, como los trasgos o los duendes. Otros, que son los espíritus de las personas que ya no están en este mundo, sino en el otro. Qué importa lo que sean...
En esta época, las hadas se concentran en el claro del bosque. El ambiente se transforma en un imán que huele a caramelo, y todas las vidas cierran los ojos para sentir la danza. Ellas se toman de la mano y empiezan a mecerse suavemente, guiando la suave brisa que corre por entre las ramas. Alzando los brazos, se elevan y saltan mientras ríen y gritan. Contagian su alegría a todos los presentes, que ríen y ríen sin parar. La luna asoma su cabeza por entre las nubes, empujando al sol para que inicie su descenso, y observa de forma entrañable la danza de las hadas. De repente, el aire se torna más frío, y la vegetación adquiere lentamente unos brillantes tonos ocres. Las nubes se hacen más densas y, si uno se esforzara, podría capturar pequeñas trazas de humedad presentes en la atmósfera.



El otoño acaba de irrumpir en el Mundo.



M.

sábado, 20 de junio de 2009






Aujourd'hui j'ai un peu de vie.

Il n'y a pas plus rien de tristèsse

Personne a demandé pourquoi

Mais aujourd'hui je bois un peu de l'eau

l'eau pour vivre



Où est-elle?


Je ne suis pas dans mon lit

Je suis dans son corps

hereusse

Je t'ai trouvé




No logro entender por qué, aunque a veces hables en una lengua que no entienda, yo te entiendo.

Y cuando no me molesto en entender nada es cuando lo entiendo todo.

Es cuando tus pasos me suenan a las notas de Para Elisa, o tu voz me recuerda a las canciones de Joe Dassin.

Y todo se para de golpe.

Retengo en mis manos los ecos de tus palabras, para soltarlos por la noche mientras duermo y así poder oírte en mis sueños.

¿Parece algo onírico?



Oh.


Lo siento. La realidad no es mi fuerte.


Si cuando camino por la calle me fijo en todas y cada una de las moléculas que la componen, cómo no saberse de memoria tu cara. Es como el mapa de mi habitación.


Y tú eres mi casa.


M.

viernes, 19 de junio de 2009


Hoy, a los 89 años, se ha ido Vicente Ferrer. Ya había tenido problemas de salud hacía unos meses, pero parecía haber salido adelante. Sin embargo, incluso los seres excepcionales deben abandonar este mundo.
Este hombre colgó la sotana para dedicarse por completo a los más necesitados. Se dio cuenta de que la religión no le daba una repuesta y que la única manera de solucionar las injusticias no era rezando, sino actuando. Así, lo dejó todo y se fue a la India. Allí ha fundado escuelas y hogares, y ha creado una familia para cada uno de los niños de la calle. Él y su mujer han dado sentido a las vidas de las personas que no tenían nada, y nos ha demostrado que nosotros, los que siempre nos quejamos, deberíamos sentirnos privilegiados.
Cuando ves todo aquello que Vicente Ferrer ha creado, su humildad, sencillez y rechazo a todo tipo de reconocimiento individual, una se siente algo avergonzada del comportamiento que manifiesta en ocasiones. Siempre estamos envidiando lo que tienen los otros, deseamos el fracaso ajeno y, lo peor de todo, no nos conformamos con nada. Lo peor del ser humano es querer ser alguien que no es y estar dispuesto a cualquier cosa para lograrlo. Vicente Ferrer se despojó de todo ello, y se dio a sí mismo a los pobres. Su familia ahora tiene una importante misión: mantener su legado y evitar que esos niños se queden de nuevo huérfanos.
Alguien que lo conoció me dijo una vez que cuando lo abrazó, exhumó una calidez especial. Cuando hablaba, reflejaba un aura especial y el ambiente se cargaba de una energía increíble. Él era especial. No en vano, sus niños dicen que era un ángel venido de España y que ahora ha vuelto al cielo.

Gracias por haber existido. Eres un modelo.


M.

miércoles, 17 de junio de 2009

Una vez, hace algunos meses, tuve una experiencia muy impactante. ¿No os ha sucedido nunca que, tocando las cosas de una persona, en silencio, habéis tenido una especie de revelación. Los surrealistas decían que esto sucedía cuando se estaba en un estado de "absoluta disponibilidad". Yo tuve esa especie de revelación hace algún tiempo. Ya no albergaba dudas de lo que estaba haciendo, pero después de eso me di cuenta de que estaba ante la oportunidad de mi vida, aquello del "ahora o nunca". La opotunidad única para ser feliz. Y vaya si lo he sido desde entonces...

Os dejo aquí un relato de lo que sentí. Lo escribí nada más vivir todo eso. A ver si os gusta.


(Dos exámenes y ya acabo 4º de carrera...)





Hay días en los que te das cuenta de muchas cosas, como si despertaras de un profundo letargo y todos tus sueños tuvieran sentido. Hay días en los que conprendes todo. Hoy es uno de ellos.
Te levantas aburrido, fastidiado sin saber muy bien por qué, y decides recorrer todos aquellos rincones que a simple vista parecen triviales y aburridos. Empiezas caminando pesadamente, arrastrando los pies; te molesta no tener nada que hacer.

Entonces empiezas a mirar los lomos de los libros y a curiosear entre los papeles. Comienza a ser interesante.

De repente, sin saber por qué ni cómo, sientes la necesidad de cerrar los ojos y pasar las páginas de aquellos libros, notando el contacto del polvo entre tus dedos, oliendo la humedad y la vejez.

Con los ojos cerrados, ves. A una persona y a una vida. Contemplas de golpe los aspectos más íntimos de su ser, aquello que ni ella misma ha visto. Además de sus inquietudes y aficiones, percibes lo que siente, aquello por lo que es capaz de llorar, y empiezas a asustarte. Aprecias que su dolor no es por cualquier motivo, y que ama y odia el mundo a partes iguales. Eres capaz de entender que, a pesar de las decepciones y heridas, esa persona puede ver un brillito de luz en la gente, identificar aquellos seres que puedan llenarle y envolverse de ellos. El cielo le resulta de un color maravilloso, y para esa persona cada día es una oportunidad más para ser feliz. Todas esas sensaciones te queman los párpados. Es la realidad más abrumadora: la esencia de una persona en sí acaba de presentarse en tu interior.

Compartir aficiones con alguien puede ser muy fácil, pero entender de un fogonazo la llama de sus emociones es algo más de lo que un alma que acaba de despertarse pueda soportar. Y lloras. Lloras porque te sientes desbordado, porque nunca antes habías podido sentir algo igual. Lloras porque tienes entre tus manos un conocimiento valiosísimo que debes preservar y no enseñárselo a nadie.

También lloras porque te has percatado de que no estás solo en el mundo. Ves que tus penas son también sentidas por otros. Que hay gente como tú que se ha sentido muy solo, incomprendido y desamparado. Como tú, esa persona necesitaba algo más que amar y ser amada; algo más que compartir cama o caminar de la mano. Esa persona, como tú, que necesitaba ser entendida. Necesitaba que fuera respetada tal y como es, sin cambios ni vacilaciones.

De repente, te sientes identificado a la perfección. Dejas de convertirte en un ser extraño y anormal, y pasas a ser una persona que por fin ha encontrado su hogar. Todo cobra ese misterioso sentido, y ves que es muy aburrido enfadarse por nada. Ahora todo ocupa su lugar en el universo y la energía fluye en ti y en las cosas como nunca.



Te sientes especial.



Y brillas.


M. 1-11-08.

lunes, 15 de junio de 2009

Coraline


Hace unos días fui al cine a ver Coraline, película basada en la novela homónima de Neil Gaiman. Ya había leído el libro, y al saber que el director de la película es el mismo que el de Pesadilla antes de Navidad, supe que no podía perdérmela. ¿El resultado? Inmejorable.
Coraline Jones es una niña de unos 10 años procedente de Michigan que llega con sus padres a una extraña casa. Sus padres, escritores, están más centrados en la pantalla de su ordenador que en hacer caso a su hija. Así, Coraline decide buscar estímulos en lo que le rodea. Un día su vecino le regala una muñeca exactamente igual que ella, y esa misma noche descubre una puerta que lleva a otro mundo, donde sus Otros Padres son como ella siempre había querido. Pero no todo será tan fácil y divertido. Cuando Coraline quiera darse cuenta, descubrirá los peligros que entrañan sus sueños. Cuidado con lo que deseas; puede hacerse realidad...
En primer lugar, resaltar la calidad de la animación. El dibujo es increiblemente fiel a las descripciones de Gaiman, y los movimientos de los personajes recuerdan a esa animación pasada, con la frescura previa a los avances informáticos.
La historia es muy original, aunque ello es mérito de Gaiman. El también creador de la saga Sandman demuestra su gran versatilidad escribiendo tanto historias oníricas como cuentos aparentemente infantiles con un trasfondo oscuro y simbolista.
Ésta es una de las pocas adaptaciones que se equiparan a la calidad de la novela escrita. Recomiendo la película a todos los seguidores y lectores de Gaiman y a los amantes de lo extraño y original.


M.

domingo, 7 de junio de 2009

Meigas: haberlas, hailas...


Bu a todos:

Antes de proceder a escribir el post de hoy, quería hacer una pequeña introducción. He dado un pasito más en la cruzada contra las novelas mal llamadas de terror (los que me conocen ya saben a qué clase de libros me refiero). Ese paso se ha materializado hoy en forma de publicación en El País Semanal. Dicho artículo es una carta de opinión en la que escupo, pisoteo y entierro a esas innombrables historietas crepusculares y demás cuentecitos para no dormir. Mi intención era dar a conocer mi opinión al respecto, y que los que quieran se solidaricen con mi causa y si no, que me pongan a caldo. Por lo visto a los señores de El País Semanal les gustó mi incendiaria carta y la han sacado. Qué majos.
Todos aquellos que quieran saber de qué va la cosa tendrán que comprar el periódico con la revista adjunta, ya que en la web no se suben las cartas de opinión del dominical.

Bueno, una vez finalizado este apartado introductorio (implícitamente promocional, todo hay que decirlo), vamos a por las cosas serias.

Hoy voy a hablaros de Galicia.

El motivo de esta entrada es la siguiente: ayer asistí a una boda en la que el novio era gallego. Por lo tanto, un gran número de asistentes provenían de esas tierras norteñas. El acento, además de las costumbres (se hizo una buena queimada), me hicieron rememorar el tiempo que pasé allí y todo lo que aprendí y viví.
Es más que típica la idea de que Galicia es una tierra diferente y misteriosa. Al menos eso pensaba cuando, con 17 años recién cumplidos, la visité por primera vez. Al principio fueron estancias cortas, hasta que un verano pasé nada menos que un mes entero. Con una suite en un balneario, un portátil y mucho tiempo libre, me dediqué a recorrer cada rincón de ese lugar. Entre otras cosas, llevaba en mi mochila el escepticismo ante los topicazos antedichos, que me sonaban más a ideas de Friker Jiménez que a otra cosa. Sin embargo, poco a poco fui fusionándome con el lugar. Me impresionó sobremanera que en cualquier parte, ya fueran montañas, colinas, valles o prados, hubiera una pequeña aldea. Y todos los aldeanos eran increíblemente encantadores. Cada pueblo era como un carácter diferente, y todos, todos tenían historias que contar. Nunca faltaba entre sus gentes una sonrisa y una invitación a comer (por cierto, qué comida tan rica...). Así, con ojos y oídos bien abiertos y el estómago lleno, me propuse preguntar y escuchar acerca de cualquier cosa que todos quisieran contarme. Es curioso y mágico a la vez, pero los más mayores me afirmaban sin ningún atisbo de duda la veracidad de las leyendas sobre la Santa Compaña y sus salidas nocturnas. Algunos llegaron a decirme que la habían visto. Me llenaron de asombro sus expresiones de absoluto convencimiento ante aquello que me estaban contando. Yo, por supuesto, tomaba nota de todo. Sin duda, aquella época fue la más prolífica para mí en lo que a escritura de aficionada se refiere.
He hablado del campo, pero la ciudad es igual de agradable. Vigo, el núcleo que más frecuenté, me generaró sentimientos de amor-odio; montar una ciudad entre colinas no es muy esperanzador para una chica más sedentaria que otra cosa (hablo de mí, por supuesto). Como toda gran ciudad, ofrece múltiples posibilidades. Y bueno, qué decir de la gran Santiago de Compostela. Sus tabernas, bares y tiendas, todas ellas en perfecta comunión con los muros pétreos de la ciudad, me devolvieron la ilusión de que el ser humano de tanto en cuando sí sabe conservar su patrimonio. Tuve la suerte de poder ir en el año Xacobeo; jamás vi un sitio tan lleno de vida, en el que un alemán, un francés y un catalán (anda, como en los chistes malos) se sentaban a beber vino de las Rías Bajas.
Tan sólo me llevé una pequeña desilusión. No podía irme de allí sin visitar Padrón, y comerme un plato de sus famosos pimientos. Cuál fue mi sorpresa al chivarme el tabernero que los pimientos de Padrón... No eran de Padrón. Fuesen de donde fuesen, estaban para morirse.

En fin, podría seguir hablando de Lugo y la Playa de las Catedrales, de La Coruña y la Torre de Hércules o de Orense, pero sería repetir más de lo mismo: esas tierras me maravillaron. No sólo por conocer aspectos de una forma de vida (sobre todo una forma muy peculiar de ver la vida) y de una lengua, sino porque cuando volví a Palma, había dejado el escepticismo sobre la cama de mi suite y llevaba el portátil cargado de leyendas, mitos e historias mágicas y reales, pero todas maravillosas.


M.

miércoles, 3 de junio de 2009





Et je t'aime, mon amour
comme une balade
qu'a arrivée dans un bon moment

Et tu es, mon amour
comme le ciel dans un jour hereux
Je te sens dans mon chemin

Et tu m'aimes, mon amour
comme l'ocean aime les bateaux
dans un jour hereux

Et je t'aime, mon amour
comme un balade
qu'a arrivée dans un bon moment...

M.


Qué bonita es la luz del mediodía cuando entra por una ventana ociosa... El aire suena a libertad, y las mentes juegan a creer que no existe nada más.

Y tú sueñas que la vida es como el vuelo de un pájaro y te lo imaginas en el jardín... Y todo es tremendamente incoherente.

El ambiente huele a dulce, y al cerrar los ojos sólo ves cosas bonitas. Imaginas una caja de música que, al abrirla, aparece en su interior una hermosa bailarina de blanco tutú y ojos de madera, bailando al son de la canción...

Et je t'aime, mon amour
comme une balade
qu'a arrivée dans un bon moment...

Te revuelves en el lecho; la pereza nunca fue tan acogedora. Todo es tan bonito ahora que el mañana podría presentarse el año que viene, o en un sueño.

Respiras fuerte y suspiras una vez más. Las horas van pasando como los acordes de una guitarra, y te susurran al oído las maravillas del amor, eso que sólo has visto en Amélie. Pero la mujer de tus sueños está más cerca que en la Cafetería de Les Deux Molins.

Pareces estar en el escenario de un teatro. El suelo cruje a tus pies, pero no es la madera, sino todo aquello sin importancia.

Y de repente sientes la tremenda sensación de coger el teléfono y al descolgar...

Mon amour, tu ne sais pas ce que je t'aime.

Vayamos juntos a perturbar la luz del mediodía.


M.