viernes, 8 de mayo de 2009

Increíble


Bu a todos:

hace unos días subí una entrada en la que hablaba de Terry Pratchett y Neil Gaiman y del libro que habían escrito juntos, Buenos presagios. Ahora tengo el gusto de deciros que ya he terminado de leerlo y bueno, qué decir, os la recomiendo a todos. No es sólo la originalidad de la historia, sino la manera de escribir, absolutamente rica en nombres, con un montón de figuras literarias, aparentes contradicciones... Y lo mejor de todo: apenas se distingue la parte de Gaiman y la parte de Pratchett. Simbiosis total. Magnífico. Sin embargo, una de las cosas que más me ha emocionado es el final del libro. No de la historia, sino lo que viene después. Al final, al menos en la edición que me compré yo, aparece una breve entrevista a los autores y luego una descripción de cómo uno ve al otro. La visión de Gaiman sobre Pratchett me ha puesto los pelos de punta. ha sido como si leyese mis propios pensamientos. Si Terry Pratchett es realmente así, y estoy convencida de ello, ahora sé que no soy una marginada ni estoy loca de remate. Os pongo algún fragmento para que juzguéis por vosotros mismos:

NEIL GAIMAN SOBRE TERRY PRATCHETT

(...) Y el caso es que Terry es una de esas rarezas, esa clase de autor al que le gusta Escribir, no Haber Escrito ni Ser Escritor, sino el acto de sentarse e inventar cosas delante del ordenador.
(...)Terry es un escritor satírico. Un Escritor, eso es lo que es, y hay bien pocos de ésos por ahí. Hay montones de gente que se llaman a sí mismo escritores, ya me entendéis. Pero no es lo mismo.
En persona, Terry es genial, espontáneo, divertido. Pragmático. Le gusta escribir y le gusta escribir ficción.

Creo que no hacen falta muchas explicaciones. Ya os lo dije una vez: están los que se hacen llamar escritores, y a los que les gusta escribir. Lo demás lo podéis deducir vosotros...

Quisiera cerrar esta entrada con un último fragmento, que resume muy bien la relación entre estos dos Grandes:

(...)Escribíamos un libro que nos parecía divertido y tratábamos de hacernos gracia el uno al otro. Ni siquiera estábamos seguros de que alguien quisiera publicarlo. (...) Éramos dos tipos con una idea que se contaban una historia.

Y con su humildad, han llegado donde están ahora. Bravo.

M.


*Fragmentos de la obra Buenos Presagios, de la editorial Scyla. Barcelona, 2009.

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