lunes, 25 de mayo de 2009

Carta de amor

A veces tengo la sensación de que todo lo que me rodea es irreal, como si me hubiera fundido en una especie de historia extraña y todo el halo de inmaterialidad me hubiera absorbido. A veces parece que formo parte del cuadro del salón de alguna señora, o de la viñeta de algún cómic. Sin embargo, hay dos momentos en los que me siento anclada a lo auténtico: cuando duermo y cuando estoy contigo.
Cuando duermo, mis sentidos están en paz conmigo misma, y floto entre las sábanas como un globo aerostático a punto de alzarse. Mis dedos están en armonía con el resto de mi cuerpo, y cuando cierro los ojos, la paz me llena.
Cuando estoy contigo, siento cómo mis neuronas corren apresuradas para juntarse y saber lo que piensas. Dejo de ser aquel ente preocupado por lo que puedan decir los demás y mi corazón explota en mil pedazos, que se incrustan en tu piel. Sé lo que sientes, sé lo que quieres, y nada ni nadie puede detenerme. No es sexo, ni placer; es mucho más que eso. Cuando estoy contigo, siento la tremenda necesidad de hacerte feliz. Te echo de menos si me faltas, y alimentar tu cuerpo es de las cosas que más me gustan, pues te complace enormemente. Lo de ahí fuera no hace más que quemarme el rostro; la humedad de tus besos me calma y me conforta. Ven, túmbate junto a mí, y olvidemos por un momento que tal vez haya gente que es capaz de hacerte daño.






(Carta de un alma enamorada al amor de su vida: su perro)








M.

1 comentario:

Darka Treake dijo...

La carta es al perro??
ajajaja
no...

bueno, bueno... siempre fuiste raram no nos vayamos a asustar ahora...:p


1bsito fuerte!!
Darka