miércoles, 1 de abril de 2009

A veces me da la sensación de estar rodeada de superficialidades y vanalidad, como si ya no se llevara la delicadeza. El detalle ha sido sustituído por la grosería, y lo burdo parece triunfar. Los sensible no está reñido con lo intenso y visceral. Os lo digo yo, que soy un saco de intensidad y un totum revolutum de sentimentalismo. He aquí algunas letras de evasión... Espero que os gusten.









La conocí un día en el que había demasiado sol para pensar con claridad. El calor me rodeaba y me perlaba el rostro; era como si aquella humedad me cogiera del cuello y me ahogara. En cuanto la vi, estaba convencido de que ésa no iba a ser una mañana más. Fuimos intimando, y nuestras palabras no eran más que el escondrijo de nuestros pensamientos, un inocente atajo en el que poder ocultarnos. Cuando, sin querer, le rozaba, sufría una electrocución; quería más, y así fue.

Empezamos a besarnos, y el roce de nuestros labios se convirtió en el lenguaje que hasta ahora no nos habíamos atrevido a hablar. El suave perfume de su piel me cegaba y cuando abrí los ojos no veía más allá de su cuerpo. Nos mirábamos, nos besábamos y nos volvíamos a mirar. Sus ojos me sonreían, y sus manos habían empuñado un arma que ya me había alcanzado.

No hablábamos; no hacía falta. El sonido del otro ya nos decía suficiente. Nos cogimos de las manos y empezamos a bailar al ritmo de un son que me era desconocido. Mis sentidos estaban colapsados y cuanto más la tocaba, más deseaba seguir tocándola. Nos fundimos en un intenso abrazo y nos convertimos en uno solo. Yo temblaba, y ella... Imposible describir lo que veía en ella. Era como tener el éxtasis entre mis brazos.

Mojados, cansados, felices, tirados, enredados. Fue entonces cuando me di cuenta de lo mucho que la quería y cómo la amaría a partir de ahora.


30/03/09

M.

2 comentarios:

Gittana dijo...

Fantastico amor siempre te toma desprevenido!!!!

Cristina Puig dijo...

Me encanta lo del éxtasis entre los brazos. Un beso!

Jo estava enamorat
dels ossos dels seus ossos
del crani del seu crani
per a fer-li l'amor
res més
ni menys
que fer-nos eh l'amor
no sé si hagués bastat
la vida que ens quedava
però ella ja sabia
que jo sóc l'esquelet
del seu bell esquelet.

Enric Cassasses