domingo, 21 de diciembre de 2008

Bu:

Siempre y cuando la ingente cantidad de trabajo de la carrera me lo permite, intento leer algo que no tenga que ver con Historia. Ahora mismo estoy en la lectura de un libro de Gustave Flaubert, Cuentos Negros y Románticos. Me gustaría dejaros un fragmento que me gustó muchísimo. Refleja perfectamente la pequeñez del ser humano y nuestra propia prepotencia.

M.


(...) Te dices libre, y cada día actúas empujado por mil cosas. Ves una mujer y la amas, te mueres de amor por ella; ¿eres acaso libre de calmar esa sangre que late, de calmar esa cabeza ardiente, de comprimir ese corazón, de calmar esos ardores que te devoran? ¿Eres libre de tu pensamiento?, mil cadenas te retienen, mil agujas te empujan, mil obstáculos te detienen. Ves a un hombre por primera vez, uno de sus rasgos te choca, y toda tu vida sentirás aversión por ese hombre, que quizá te habría gustado si tuviera la nariz menos gruesa. (...)

(...) ¡Pobre debilidad humana!, con tus palabras, tus lenguas, tus sonidos, hablas y balbuceas; defines a Dios, el cielo y la tierra, la química y la filosofía, y no puedes expresar, con tu lengua, toda la alegría que te causa una mujer desnuda... ¡O un bizcocho!


Gustave Flaubert. Cuentos Negros y Románticos.



P.D.: fue todo un placer ayudarte. Ayer estuve muy orgullosa de ti. Te ailofyu, pelo-seto.

2 comentarios:

Martí dijo...

¡Uno de mis temas preferidos! La vana y patética ilusión de la libertad humana, en un mundo tal vez gobernado por la determinación absoluta de fuerzas y leyes cósmicas e implacables. Qué bello es sentirse a veces tan insignificantes ante el mundo, y a la vez tan fatuos en nuestros sueños de la razón. Perdonadme, pues yo también soy un simple homo sapiens, pero no puedo evitar a veces reirme, a veces lamentarme (últimamente acostumbro a hacer mucho más lo primero que lo segundo; creo que es más sano, y, de hecho, incluso más justo con nuestra propia condición)de lo mucho que nos gusta darnos importancia en medio de un universo que supera con creces casi infinitas nuestras capacidades, aunque es cierto que también es un universo del cual formamos parte. Una bella parte.
Pero, en fin, la libertad. Ja,ja, ja. Tal vez sólo sea una bonita ilusión, una pretensión vana, como lo fueron en su día el sentirse un pueblo elegido, un ser especial por el mero hecho de razonar, el centro del universo (ay, Aristóteles, ay, Ptolomeo), el AMO de la "creación"... Acaso, el ser libres no sea otra cosa que una ilusión más como las que hemos citado y que construyeron la Historia, tan sólo una consecuencia de nuestro limitado poder cognoscitivo, que nos impide, afortunadamente, calcular con precisión todos los millones de pequeñas variaciones que se van produciendo a nuestro alrededor... Pero a los que estamos, aunque no seamos muy conscientes de ello, férreamente sometidos.

O tal vez no.

Siempre nos queda Heisenberg. O Schopenhauer.

O esa terra igcógnita que no somos capaces de vislumbrar con nuestros ojos e instrumentos, y a la que le llamamos Futuro.

Qué divertido.

Gittana dijo...

Hola preciosidad!!!! FELIZ NAVIDAD!!!!!

PÁSALA SUPER CHEVERE!!!! Y DESEO QUE TODOS TUS DESEO PARA ESTE 2009 SE CUMPLAN!!!

FELIZ NAVIDAD!!!! FELIZ NVIDAD!!!