lunes, 10 de noviembre de 2008

Divagaciones esquizoides.






Las calles mojadas evidencian el cambio de estación. Los adoquines, resbaladizos, brillan a la luz de las farolas. Todo está sospechosamente tranquilo, y apenas me atrevo a asomarme. Temo que mi presencia vaya a estropear la visión, como una pincelada desafortunada en un cuadro prodigioso.

A veces me pregunto en qué me he convertido; soy otra persona. Todos somos otros distintos a los que hemos sido alguna vez, que al mismo tiempo fueron diferentes a los de otras veces... Ya sabes, el secreto está en el cambio.

Lo que cuenta ahora es el presente. Presente, una palabra que durante el tiempo en que se pronuncia pierde todo su sentido; se convierte en pasado. Este mismo segundo, ya es pasado. Ahora mismo estarás leyendo esto. Ya es pasado, pero está formando parte de tu presente. ¿No es hermoso observar la relatividad de conceptos que la gente tiene como insondables e inamovibles?

Todos somos distintos que hace años. Hay que darse cuenta y aceptarlo. Pensaste que habías perdido al amor de tu vida entre las sábanas de alguna amante en ciertas noches que parecían hermosas y eternas, pero ahora todo aparece bajo un color claro y, como en las pelis románticas, el aire huele a algodón de azúcar.

O tal vez pensaste que tu futuro no era más que trabajar en un lugar deprimente y pasar laaargos años en casa de tus estimados progenitores. Pero tu futuro es el ahora y, oh cielos, se han fijado en ti y ganas lo suficiente como para poder gozar de los placeres de la carne lejos de los amenazantes ronquidos paternos.

Así es la vida, amigo. Cambios. Constante movimiento, como las estaciones. Si las calles mojadas reflejan que ya hace frío, mira un poquito dentro de ti. Te asustará ver que nada es como antes. Esa abrumadora sensación del paso de las cosas sobre ti. Cosas que pasan y que te moldean, como un pedazo de barro. Puedes verlo así, pero yo creo que con ese barro pueden hacerse esculturas preciosas.


M.

1 comentario:

Cristina Puig dijo...

Bu, me ha gustado muchísimo el texto. Tienes razón con lo de los cambios, aunque a veces desearias q algo no cambiara nunca y eres feliz mientras lo vives. Un besote sacerdotisa-poeta azul. De una amiga q te echa de menos!!!
Cris