miércoles, 26 de noviembre de 2008

Bu

Hoy, a 26 de noviembre, tengo la gran alegría de explicaros que por fin, después de más de un año, acabo de terminar mi primera novela, Las Lágrimas del Monstruo. Mi siguiente acción será revisarla a fondo y corregir posibles errores para poder registrarla después. Pero ya está. He terminado. Mi primera gran historia acaba de ver la luz. Espero que todos podáis conocerla pronto y veáis mi intento por salirme de las típicas y tópicas historias de vampiros.


M.

lunes, 24 de noviembre de 2008




Cuando se miran las cosas con otros ojos se descubren lugares maravillosos...




Hay casas que tienen una lavadora en el jardín...




... En las que habitan seres de inconmensurable tamaño...




... Con caminos a destinos desconocidos...



Los domingos son para cambiarse los ojos y ponerse los de ver las cosas de colores.



M.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Maltrato animal y otros desastres

Fuente de la imagen: http://www.adn.es/ciudadanos/20071111/IMA-0901-toro-medinaceli/


Estaba yo esta mañana tomándome un café en el bar de la universidad, y cuál ha sido mi horror al hojear el periódico y ver esta fotografía. Por lo visto se trata de una tradición de Soria, denominada "el toro de Medinaceli". En la foto podéis comprobar que al animalito se le ponen una especie de antorchas en los cuernos y se le hace corretear por las calles. Imaginaos si os pusieran unas antorchas en la cabeza y os azuzaran para que corriérais. Exacto, estaríais aterrorizados. Imaginaos entonces cómo debe sentirse ese animal, acostumbrado a pastar tranquilamente por el campo. Un día lo cogen, lo meten en las calles y le ponen fuego en sus cornamentas. Los toros no son animales violentos, es algo demostrado, pero es más que obvio adivinar el terror que podría sentir.
Parece ser que es más que habitual este tipo de tradiciones en nuestro país, y ya no me refiero sólo al "magnífico" arte del toreo; ¿quién no ha visto por las noticias la tradicion de lanzar a una pobre cabra por un campanario ante los vítores de la población?.
El maltrato animal está a la orden del día. Siempre desde mi humilde opinión, considero que todas aquellas personas que no sienten respeto por los animales dicen muy poco como seres humanos o entes sensibles. Los hay que piensan que nosotros somos superiores a dichos animales. Lo curioso es que somos un animal más, un ser vivo con la capacidad de poder comunicarnos mediante el lenguaje y con una inteligencia supuestamente avanzada. Digo supuestamente porque en casos como éste mi afirmación puede quedar en entredicho. Un perro puede ser maltratado, vejado y humillado, pero cuando su dueño vuelva a casa, lo recibirá con una devoción y una alegría conmovedoras. A nosotros nos hacen alguna faena y ya estamos esperando el momento adecuado para devolverlo. Creo que en cosas de este tipo, es muy dudosa la superioridad de la raza humana de la que muchos presumen. Un animal no es rencoroso, es cariñoso, devoto de sus seres queridos, fiel, instintivo... Y listo. Muy listo. Creo que tenemos muchísimo que aprender de los animales. Entre otras cosas, el respeto a los que nos rodean. Ellos no atacan si no se sientes amenazados, ni se ríen al ver el sufrimiento de otro ser vivo, ni drogan a otros animales ni los hacen sangrar delante de un trapo rojo para divertimento propio y ajeno. Nuestra capacidad de intelecto se vuelve en nuestra contra. Cuanta más inteligencia humana, mayores sentimientos inhumanos.


M.

lunes, 10 de noviembre de 2008

Divagaciones esquizoides.






Las calles mojadas evidencian el cambio de estación. Los adoquines, resbaladizos, brillan a la luz de las farolas. Todo está sospechosamente tranquilo, y apenas me atrevo a asomarme. Temo que mi presencia vaya a estropear la visión, como una pincelada desafortunada en un cuadro prodigioso.

A veces me pregunto en qué me he convertido; soy otra persona. Todos somos otros distintos a los que hemos sido alguna vez, que al mismo tiempo fueron diferentes a los de otras veces... Ya sabes, el secreto está en el cambio.

Lo que cuenta ahora es el presente. Presente, una palabra que durante el tiempo en que se pronuncia pierde todo su sentido; se convierte en pasado. Este mismo segundo, ya es pasado. Ahora mismo estarás leyendo esto. Ya es pasado, pero está formando parte de tu presente. ¿No es hermoso observar la relatividad de conceptos que la gente tiene como insondables e inamovibles?

Todos somos distintos que hace años. Hay que darse cuenta y aceptarlo. Pensaste que habías perdido al amor de tu vida entre las sábanas de alguna amante en ciertas noches que parecían hermosas y eternas, pero ahora todo aparece bajo un color claro y, como en las pelis románticas, el aire huele a algodón de azúcar.

O tal vez pensaste que tu futuro no era más que trabajar en un lugar deprimente y pasar laaargos años en casa de tus estimados progenitores. Pero tu futuro es el ahora y, oh cielos, se han fijado en ti y ganas lo suficiente como para poder gozar de los placeres de la carne lejos de los amenazantes ronquidos paternos.

Así es la vida, amigo. Cambios. Constante movimiento, como las estaciones. Si las calles mojadas reflejan que ya hace frío, mira un poquito dentro de ti. Te asustará ver que nada es como antes. Esa abrumadora sensación del paso de las cosas sobre ti. Cosas que pasan y que te moldean, como un pedazo de barro. Puedes verlo así, pero yo creo que con ese barro pueden hacerse esculturas preciosas.


M.

lunes, 3 de noviembre de 2008

Los sueños (poema)

A veces sueño con cosas sin sentido,
como que yo duermo, y tú te has ido.
A veces creo que vivo lo que sueño,
otras, que sueño lo vivido.

Los sueños traicionan la mente
se introducen en el alma, en la vida,
y te hacen ver otros mundos, otra gente.
Por un momento no hay salida.

Los sueños me hacen respirar
me dan alas, puedo cantar.
Hacer el amor contigo,
nadar en el mar.

Sueños de amor, sueños perdidos,
sueños en el suelo, en mi cama.
Por mucho que quiera, son olvido.
Conceden mis deseos, roban mi calma.


M.


(de un comentario hecho para el blog "El Jardín Prohibido")





Hay días en los que te das cuenta de muchas cosas, como si despertaras de un profundo letargo y todos tus sueños tuvieran sentido. Hay días en los que lo comprendes todo. Hoy es uno de ellos.
Te levantas aburrido de alguna parte, fastidiado sin saber muy bien por qué, y decides recorrer todos aquellos rincones que a simple vista parecen triviales y aburridos. Empiezas caminando pesadamente, arrastrando los pies; te molesta no tener nada que hacer.
Entonces empiezas a mirar los lomos de los libros, y a curiosear entre papeles. Empieza a ser interesante.
De repente, sin saber por qué ni cómo, sientes la necesidad de cerrar los ojos y pasar las páginas de aquellos libros, notando el contacto del polvo entre tus dedos, oliendo la humedad y la vejez.
Con los ojos cerrados, ves. ves a una persona y a una vida. Contemplas de un golpe los aspectos más íntimos de su ser, aquello que ni él mismo ha visto. Además de sus inquietudes y aficiones, percibes lo que siente, aquello por lo que llora, y comienzas a asustarte. Aprecias que su dolor no es por cualquier motivo, y que ama y odia el mundo a partes iguales. Eres capaz de entender que, a pesar de las decepciones y las heridas, esa persona puede ver un brillito de luz en la gente, identificar aquellos seres que pueden llenarle y envolverse de ellos. El cielo le resulta de un color maravilloso, y para esa persona cada día es una oportunidad más para ser feliz. Todas esas sensaciones te queman los párpados. Es la realidad más abrumadora: la esencia de una persona en sí acaba de presentarse en tu interior.
Compartir aficiones con alguien es muy fácil, pero entender de un fogonazo la llama de sus emociones es algo más de lo que un alma que acaba de despertarse pueda soportar. Y lloras. Lloras porque te sientes desbordado, porque nunca antes habías podido sentir nada igual. Lloras porque tienes entre tus manos un conocimiento valiosísimo que debes preservar y no enseñárselo a nadie.
También lloras porque te has percatado que no estás solo en el mundo. Ves que tus penas son también sentidas por otros. Que hay gente, como tú, que se ha sentido muy solo, incomprendido y desamparado. Como tú, esa persona necesitaba algo más que amar y ser amada; algo más que compartir cama o caminar de la mano. Esa persona, como tú, necesitaba ser comprendida. Necesitaba que fuese respetada tal y como es, sin cambios ni vacilaciones.
De repente, te sientes identificado a la perfección. Dejas de convertirte en un ser extraño y anormal, y pasas a ser una persona que por fin ha encontrado su hogar. Todo cobra ese misterioso sentido, y ves que es muy aburrido enfadarse por nada. Ahora todo ocupa su lugar en el universo y la energía fluye en ti y en todas las cosas como nunca.




Te sientes especial.





Y brillas.





M.



*Dedicado a todas aquellas personas que han encontrado su hogar, su sitio en el puzzle.