martes, 7 de octubre de 2008

La chica, el chico y el misterio del frasco






(Esta es la historia de un chico y una chica en una casa. Ambos tienen algo que los demás quieren y harán lo posible por conseguirlo. Pero ellos lo custodian y lo hacen crecer a cada momento. Es una misión que nadie les ha encargado, pero que ambos se han propuesto a cumplir. Y como son tan geniales seguro que lo consiguen).




El sol empìeza a ocultarse, pero intento sostenerlo en mi mente para tener un poco más de luz. Todavía no puede hacerse de noche. Aún no. Mientras mantengo esa pugna, tú te sientas al borde de la cama y me observas.

-Es tarde; deberías volver a casa.
- Sí, tal vez...

Sonríes, pero no te atreves a decir nada más. Unos vaqueros rotos y una espalda perlada por el sudor no ayudan a ser demasiado convicente. Todo lo contrario.

- Voy a hacer una llamada. En teoría creen que estoy solo ahora mismo...

Cuando te levantas, tu piel adquiere un brillo intensísimo. Me derrumbo; esa visión es más de lo que mi estructura interna pueda soportar. Me tumbo y contemplo la imprefeción del techo, que como una pantalla de cine parece proyectarme.
De repente, suena el timbre. "¡Abre tú!", me parece oír desde el baño. Me visto como puedo y de la forma más decente que las prisas me permiten y me dirijo hacia la puerta sorteando cojines, zapatillas y camisetas.

- Hola, buenas tardes.

El tipo me miraba de forma extraña, pero aliviado, como si hubiera hallado en mi lo que estaba buscando.

- Hola, buenas, ¿en qué puedo ayudarle?
- Sí, eh... Verá, busco al señor Proust, ¿está por aquí?
- Sí, pero me temo que no puede atenderle. ¿Es algo importante?
- ¡Oh, en absoluto! Sólo pasaba por aquí y había pensado en saludarle, eso es todo...

El rostro del tipo se esombreció de golpe y sus pupilas parecieron empequeñecerse a toda velocidad. Apesadumbrado, se dio media vuelta y me dijo adiós con la mano, a lo lejos. Cuando cerré la puerta, apareciste tú. Seguías sin camiseta, pero al menos te habías dignado a abrocharte los pantalones.

- ¿Quién era?
- No lo sé, pero quería verte. Estoy segura de que lo sabía. Ya lo sabe demasiada gente. No sé yo si esto...
- Mira, desde el principio lo tuve claro y te lo dije. Lo que tengo es sólo para ti y para mí. No quiero compartirlo con nadie y no es algo a lo que vaya a estar dispuesto en los p`róximos mil años. Sólo yo tengo el frasco y no voy a permitir que nadie me lo arrebate. Quiero que esté con nosotros...

Calma. Sólo el ruido de ramas y el viento que provoca el sol cuando se esconde.

- Yo... Hacía mucho tiempo que quería decirte una cosa, pero no he reunido el valor suficiente para hacerlo hasta este mismo momento.

Me miras con los ojos muy abiertos.

- Yo... (siento dudas y hasta un cierto miedo)... Te quiero. No sé si significa algo o no quiere decir nada, pero es lo que me sale.
. Significa todo. Nunca lo había oído tan lleno de sentido. Me faltaba algo y acabas de dármelo. Ya no puedo pedir nada más.

Me hincho de orgullo y te abrazo. A pesar de que a veces pueda parecer un saco lleno de cosas sin sentido alguno ni orden ni concierto, estoy segura de que ahora, precisamente ahora, nada va a fallar.


( continuará; las historias bonitas jamás deben quedar incompletas)

1 comentario:

Darka Treake dijo...

Ya necesito seguir leyendo para comprender.
Que contiene ese frasco enigmático?¿?¿
Espero enterarme más arriba.

Y síp, tienes razón, las historias bonitas jamás deberían quedar incompletas.

1abrazo!!!
D.


PS: Sabes porque te llamaba bruja en mi blog?
Pronto sabrás sobre Lendaia...