sábado, 27 de septiembre de 2008

El Arlequín del Carnaval.










¡Corre, corre, antes de que los efluvios de la noche te atrapen y te obliguen a permanecer junto al musgo de los fríos muros!
¡Salta, danza, mézclate entre la multitud, antes de que la Vida se vaya y venga la Muerte presurosa a llevarse tu humilde pero imponente belleza!
Muéstrame tu rostro traspasado por océanos de tiempo, enmohecido por el agua de tus interminables canales.
Hermosa, imposible, impenetrable, pero respirable en cada una de tus piedras.



Corre el arlequín junto al canal. Ni se molesta en contemplar el suave vaivén de las góndolas; está habituado a sentir lo que no se ve pero se siente. Baila y da vueltas por las calles, tropezándose con la multitud, saboreando el ambiente de Carnaval, sintiendo en su piel la humedad del invierno.

Salta el arlequín por Rialto, saludando a los gondoleros, cantando dulces melodías de antaño, soñando aquellas épocas de tul y terciopelo, de Academia y danzas en la Corte. Él se cree uno de ellos, y juega a que se ha escapado de aquel siglo, embriagando a los actuales habitantes de la Serenísima con sándalo y jazmín, almizcle y romero...

Brilla el arlequín en la noche interminable, tomando antorchas de aquí y allá, jugando con fuego, quemándose. Pero qué importa, es de noche, y el dolor se disimula bajo la suave pátina de luz de la luna. El arlequín hace malabares bajo las estrellas, al son de un violín que llora el fin de los festejos. Pero él está contento, y más que lamentarse, sueña en el próximo año. Acaricia el suave violín y seca sus armoniosas notas de tristeza, que se atempera con las cálidas llamas.

Brinca el arlequín entre las casas, despertando a los vecinos, ahuyetando a los malos espíritus, creciéndose en cada salto. Los cascabeles de sus pies tintinean con sus pasos, que iluminan la soledad de una noche vacía. Pero oh, ¡qué ven sus ojos! ¿Es el sol lo que se asoma por aquella ventana?* ¿Es el día lo que despunta en el zaguán? Huye el arlequín apresurado. Intenta esconderse de los rayos del Astro, que avanza peligroso siguiendo su camino. Impotente, el arlequín no halla donde guarecerse y sin pensarlo más tiempo, se lanza a las aguas del canal, perdiéndose en sus lúgubres ondas...

¡Ya no cantará más el dulce arlequín, ya no brillarán sus cascabeles!
El agua lo esconde y la ciudad aguarda su regreso llena de dolor.
¡El arlequín del Carnaval se ha ido! ¿Quién dará alma a los festejos de esta ciudad?
Dicen los ancianos que cuando vuelvan los fastos, el arlequín saldrá de su lecho y correrá como antes, secando sus ropajes y danzando hasta el final de los días.


Venecia sin su Arlequín nunca será Venecia.


M.


* En homenaje a Romeo & Julieta, de W. Shakespeare.

lunes, 22 de septiembre de 2008

You... Me... (Running up that hill)




Esta canción me pone los pelos de punta cada vez que la escucho, y me dice muchísimas cosas. Aquí os la dejo y os pongo una muestra de las buenas vibraciones que me genera. Ah, recomiendo escucharla con bastante volumen y con los ojos cerrados...


You' re so cold, you're so hot.
You're the best thing I've ever touched.
You and me could make something special, like be embraced together, forever.
Come on, baby, and do it.
Let's take this moment to the eternity.
Let me see you like you are. let me see you naked...
People look sex like something unspecial, but we can do it like a dream, but when I wake up, I'll look at you like no one have ever done.
Let's run and run to our place out of all we know.
Look across the window. What do you see?
People unloved, people unhappy.
We can do something special, like love each other until the end.
Let me take your heart away from this.
I'll take care for it.
Run to me; let me be your Destiny.
I promise you I'll make dinner as good as I could.
You and me... Won't be unhappy*

M.




*Frase de Running up that hill.

jueves, 18 de septiembre de 2008

MODT: el Final de Ciclo y la Tierra de Fuego.

Bu:

No he podido resistirme, y he decidido subir y presentaros el fragmento de un cuento que estoy terminando y que para mí tiene unas connotaciones muy especiales, pues está dedicado a una personita que en breve se va a estudiar fuera y que por tanto dejaremos de tener aquí con nosotros... Pero sé que se queda en buenas manos, ejem... :P
Quienes nos conozcan un poquito captarán en seguida el fondo de la historia. Espero que os guste a todos, pero sobre todo al rubiales éste que se nos va. ¡Nunca había tenido un amigo querubín! ^_^






(...)
- ¡Capitán Treake, capitán Treake! ¡Espere! ¡No se marche todavía!

Darka Treake giró su cuerpo pesadamente en dirección hacia aquella voz. Era Farlaine, uno de sus más fervientes seguidores y un gran amigo.

- ¡Farlaine! ¿Qué sucede? ¿Por qúe estás tan alterado?
- Capitán Treake... No debe irse... No aún. Tiene cosas pendientes.– Treake lo miró extrañado. Apenas comprendía nada.– Sí... No puede dejar Insula Maior de este modo. Hay personas que desean compartir muchas cosas con vos...
- Vamos, Farlaine... Me marcho de Insula Maior, pero no es un adiós definitivo. Simplemente necesito completar el ciclo.
- Sí, pero dejando cabos sueltos, señor Treake... ¿Qué me dice de Arkon? ¿Y de Lilith, o de Angelica? ¿Qué me dice de mi? ¿Ha pensado qué va a hacer conmigo?

Treake sonrió para sus adentros. “Sí, mis compañeros... He pasado tanto junto a ellos...” Mientras reflexionaba, Farlaine lo observaba ansioso, esperando una respuesta que lo tranquilizara.

- Has sido mi compañero de viajes, Farlaine, pero no mi esclavo. Puedes hacer lo que te plazca.
- ¿Pero no puedo irme con vos?
- Oh, me temo que no... Esto es algo que debo hacer yo solo...

Darka Treake revolvió de forma cariñosa el pelo a su amigo y éste, apesadumbrado, le ayudó a colocar algunos bártulos en la embarcación. Era duro ayudar al capitán a preparar su marcha, pero en el fondo Farlaine sabía que estaba haciendo lo que debía hacer.
Aquel día transcurrió tranquilo. Darka preparó algunos planos que iba a llevarse para su viaje. Allí adonde se dirigía era también una isla, pero ciertamente diferente de la que hasta ahora había sido su hogar. Se decía de ella que su tierra era negra, debido a su origen volcánico. De hecho, un gran volcán la presidía, en cuyo cráter había nieves perpetuas. “Creo que va a ser un buen lugar para vivir”, pensó.
Ordenando sus papeles, buscando qué llevarse y desechando lo que iba a dejar, encontró una especie de libro lleno de polvo. Las tapas eran de piel y estaba cosidas con hilo muy resistente. Las hojas estaban bastante deterioradas; algunas de ellas eran de pergamino. Darka desempolvó la tapa y pudo leer unas letras que rezaban:

Memorias Olvidadas.

Darka Treake no pudo evitar una sonrisa. Aunque sabía perfectamente donde había ocultado ese libro, siempre que lo veía le provocaba una enorme ilusión y alegría. En ese libro se narraba su vida, aquella que sólo él conocía, aquella que tal vez sólo él pudiese comprender. Había tanto de él en esas palabras...
Repasó el libro con las yemas de los dedos, repasando mentalmente cada una de las palabras de sus páginas. Las tenía grabadas en su cabeza.
Por un momento sintió una punzada de nostalgia en el estómago, pero luego meditó acerca de todo lo que le aguardaba: promesas, un futuro, la Tierra de Fuego, y la chica de los cabellos llameantes, Lyda de Lis. Algunos habían dicho de ella que era una bruja. “Un pirata y una bruja... Podríamos tener una pintoresca descendencia”, pensó irónicamente Darka Treake.
(...)


M.




If you never try you never know just what you want...
(...)
Lights will guide you home
And ignite your bombs
And I will try to fix you...

martes, 16 de septiembre de 2008

Foto: faro de Cala Figuera.






Cuando abrí los ojos no sabía si era real o todavía estaba soñando, pues lo que que vi ante mí era la reproducción de mis ensoñaciones. Todo cuanto tocaba me resultaba extrañamente conocido. Paseaba por las estancias sabiendo dónde se situaba cada cosa, conociendo cada rincón... Llegué al dormitorio y, al tumbarme en la cama, me dio la sensación de haber dormido allí muchas noches, compartiendo lunas y contando estrellas hasta que llegaba el sol. Me levanté y miré por la ventana, aunque ya tenía esa visión más que grabada en mi memoria.

Cogí las llaves que había en el cesto de la entrada y salí a pasear. No me perdí, puesto que sabía qué calles debía andar para llegar hasta el mar. Cuando lo vi, me quedé absorta contemplándolo en todo su esplendor, mirándolo romper en las rocas, y pensando en la de veces que esa imagen se había repetido en mi cabeza. Me sentía muy extraña; todo aquello ya lo había vivido alguna vez. Ya había respirado ese aroma a pino y mar, ya había andado por esas calles, ya había habitado en aquel lugar... Pero no sabía ni donde ni cuándo. Durante el camino de vuelta observaba a la gente, y sus rostros me eran vagamente conocidos. Ya en casa, opté por no darle más vueltas y decidí esperar tu regreso con calma. Y entonces me quedé dormida.
Cuando me desperté, dos enormes ojos me miraban sonrientes y sin hablar, me dijiste cuánto me habías echado de menos. Al tomarte de la mano lo comprendí todo: yo te había visto antes, había vivido todo aquello... En mis sueños.



Quelquefois tes sommeils peuvent devenir réels...



M.

viernes, 12 de septiembre de 2008

Hagamos un trato...







Come up to meet you, tell you I’m sorry,
You don’t know how lovely you are.
I had to find you, tell you I need you,
Tell you I set you apart.

Tell me your secrets and ask me your questions,
Oh, lets go back to the start.
Running in circles, coming in tales,
Heads are a science apart.

(...)

And tell me you love me, come back and haunt me,
Oh and I rush to the start.
Running in circles, chasing tails,
And coming back as we are.



Palabras más, palabras menos. Las digo justo en el momento preciso, pero otras veces prefiero mirarte sin más.
Parece que ha pasado una vida entera y apenas son sólo días, pero a veces pasan cosas que no sabemos explicar. Tú, tu casa, tus cosas... Parecen ya tan mías...
Ahora me miro en el espejo dos veces antes de salir. Contemplo ese brillito en los ojos y sonrío para mis adentros. De repente todo parece demasiado fácil. Pego un sorbo a mi cerveza y me pongo a pensar en lo bonito que es todo: tú estás aquí, y yo he venido para quedarme... ¿Qué puede fallar? Hagamos un trato: yo te quiero como nunca he querido a nadie y tú me prometes lo que tú quieras. Cualquier cosa me basta, porque ya lo tengo todo. Yo además prometo no hablar de fechas... ¿Por qué celebrar aniversarios pudiendo vivir cada día como si fuera el primero juntos?


M.

Música y letras: The Scientist, de Coldplay. Gracias a Christian por descubrírmela.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

I will never let you fall...


Menudos días...

Me llena de alegría poder decir que mi "pequeña" vampira, Cris, ya tiene a su bebé junto a ella. Jordi nació ayer, día 9 de septiembre, a las 23:05 de la noche, pesando 3kg 500gr. Me siento tremendamente orgullosa de ella. Es una valiente y ella y Juanmi van a ser los mejores papás del mundo. Te quiero un montón, vampirita. Jordi va a tener una mamá maravillosa.

Y bueno... También quiero escribir unas líneas que ilustran muy bien la etapa que estoy atravesando estos momentos. Todo ha venido muy rápido, pero es de los mejores momentos de mi vida. ^_^ He aquí lo quiero decir(te)...

Buscaba algo. A veces soñaba que me perdía en una espiral de deseos imposibles de lograr y, desorientada, me limitaba a caminar por un sendero del que desconocía su final. Entonces, un bar, tus ojos y tres copas de champán en un vaso de plástico. Tan sencillo como eso. Luego, un refresco de chocolate acompañó lo que decías hasta el final.
Días, fuego, risas, calma, anhelos. No supe qué hacer hasta que ya lo estaba haciendo. Y cuando abrí los ojos... Y el lametón de un perro me ha mostrado una realidad más bonita que mis sueños.


M.

P.D.: ya has descubierto mi secreto: exudo vainilla...

domingo, 7 de septiembre de 2008





Quelquefois nous trouvons cette chose qu'il nous fait chanter notre coeur.
Le ciel se torne comme le couleur de le mer
i tout semble très facile.
Ta bouche dit choses incroyables.
Que est-ce que c'est? Je ne sais pas.
Mais je suis très hereusse: aujourd'hui tu es avec moi. Je ne veux pas savoir autre chose.


M.


(es una moñada... ¿Y qué? ^_^)

jueves, 4 de septiembre de 2008

El gato y la luna








Una vez tuve un sueño. Soñé que, una noche del una llena, me liberaba de mis sábanas. Me sentaba en el alféizar de mi ventana a contemplar la hermosa noche. Entonces, mi cuerpo se empequeñecía y se lleanaba de un intenso y sedoso pelaje negro, a la vez que mi visión nocturna se agudizó y podía contemplarlo todo a la perfección. Aspiré fuerte, muy fuerte, y una nube bajó del cielo y me recogió en su seno, llevándome al árbol más elevado del terreno. Una vez allí, me depositó en una rama, y allí estabas. Vi tu rostro como nunca antes lo había visto, y tu luz me envolvía y me daba calor. Mis temores desaparecieron; sólo deseaba con todas mis fuerzas poder abrazarte algún día, pero...¡Qué frustrante! No tienes brazos para tocarme, ni acariciarme. Una diminuta lágrima bajó por mis felinos ojos y quedó atrapada en mis bigotes. Poco a poco, el cielo iba aclarando...
Los rayos del sol me despertaron súbitamente. Estaba en mi cama, destapada, con la ventana abierta de par en par y aterida de frío. No me encontraba nada bien. Cuando me levanté me entraron tales arcadas que tuve que ir al baño de forma precipitada. Cuál fue mi sorpresa al ver que una enorme bola de pelo salía de mi boca...

M.

P.D.:
· La luna es preciosa, y los gatos, tanto o más.
· Cuidado con los sueños, que a veces se cumplen.
· Ojo con las bolas de pelo que dejan los gatos, las carga el diablo

lunes, 1 de septiembre de 2008

The Orange Tree






Ojalá volviera a verte,
y jugásemos a hacer que no nos conocemos,
cuando ambos sabemos demasiado.
Ojalá volviese a verte.
Te invitaría a sentarte a la sombra del naranjo,
donde una vez te miré y supe lo que quise.
Seguro que si volviese a verte,
ambos haríamos como que nos evitamos
cuando en el fondo
quiero que vengas sin más,
toques la puerta de mi casa
y el resto sea historia.
Ojalá volviera a verte.
Te diría que me entristezco
cuando me miras indiferente.
Que mis ánimos se apagan si no sonríes.
Te diría en fin,
que ya sabía quien eras cuando te vi.

M.


Música: Philip Glass. BSO de El Ilusionista