miércoles, 27 de agosto de 2008

Los Miagos del Norte: Lendeia y Og'Jerro

(continuación del día 19 de agosto)


...Por ahora, lo que debemos hacer es planificar tu aventura. Nathaniel, ¿sabes algo de la leyenda?
Nathaniel, dubitativo, estuvo pensando durante unos instantes, hasta que al fin su rostro se iluminó y haciendo multidud de aspavientos contestó:
- ¡Sí! Mi abuelo me contaba que ese monstruo vivía en las cuevas del bosque de Malkar, y que se comunicaba mediante sonidos guturales. Además, tenía tres brazos. Se llamaba algo así como Og’ Jarr... Og’ Jerr...
- Og’Jerro*.–Nathaniel asintió con ímpetu– Sí, tu abuelo estaba en lo cierto. Ese monstruo es bastante peligroso, chico. Su fuerza es descomunal y no entiende de razas, etnias o estamentos sociales. Mata todo aquello que se le ponga a tiro. Sin embargo, sólo unas criaturas pueden dominarle: los elfos. Pero dudo mucho que los elfos estén dispuestos a ayudarnos...
- ¿Por qué? Si todo es para lograr el Equilibrio entre el Bien y el Mal...
La bruja suspiró.
- Cierto, querido, pero para ellos resultaría una inmoralidad colaborar con el Mal... En cualquier caso, trabajarán ellos por su cuenta para restablecer el Equilibrio. Aquí cada uno ocupa un lugar, y no siempre resulta lícito mezclarlos. El Orden de las Cosas no debe perturbarse si los dioses no lo predisponen.
Nathaniel encogió los hombros. Había recibido tanta información en tan poco tiempo que su mente estaba profundamente cansada.

La bruja dispuso que Nathaniel tuviese una habitación en el castillo, ya que debían prepararlo todo con mesura. El chico estaba tan agotado que no osó a contradecirla. Al caer la noche, se le ofreció una copiosa cena, que devoró con fruición. Cuando fue a su habitación, escoltado por dos miagos, se desnudó de cintura para arriba, dejando su torso al descubierto, y se descalzó, pero no se quitó los pantalones y mucho menos el cinto del que pendía una daga. “Por si acaso...”
Pasó largo rato mirando al techo pétreo de sus aposentos, sin dejar de pensar por un momento por qué le había sucedido todo aquello y por qué debía tomar parte en una historia, que, al fin y al cabo, no le competía. Sin embargo, había algo en él que le decía que había que hacerlo. En esencia, todo volvía a él; sin el Equilibrio, la vida no sería posible. Además, estaba convencido de que su familia aprobaría su misión. Su familia... Dos lágrimas se apresuraron a salir de sus ojos para ir a morir a las comisuras de sus labios. Ya no tenía más familia que sus propios recuerdos, y aunque aliarse con aquella que los asesinó a todos pudiera sonar a blasfemia, sabía que a la larga era la única manera de poder vengar y homenajear su muerte...
A la mañana siguiente, apenas acababa de salir el sol, Nathaniel, sonmoliento, salía de su cuarto. No le hizo falta avergiuar hacia qué parte del castillo debía dirigirse, pues los mismos miagos que le escoltaron hasta su cuarto la noche anterior estaban en la puerta esperándole. Lo cierto es que no se extrañó demasiado; era algo previsible...
Los miagos lo condujeron a un espaciado salón. En su interior había una gran mesa que ocupaba la totalidad de la sala con algunas bandejas de fruta, agua y zumos naturales. Las velas que había todavía conservaban restos de cera tibia en su base; habían sido recientemente apagadas. En la cabecera de la mesa se encontraba la bruja. Los miagos dejaron a Nathaniel en el otro extremo y se marcharon
- Antes de que inicies tu discurso acerca de los peligros de mi aventura y todo eso que parece tan arriesgado, ¿vas a decirme cómo te llamas?
- Vaya vaya, te has levantado con energías... Me gustas, me recuerdas mucho a tu padre... Ya que tienes tanta curiosidad en saber mi nombre, te lo diré. Me llamo Lendeia. Ahora... ¿Te apetece comer algo? Te diré un secreto: los frutos silvestres han sido traídos directamente de los bosques de Malkar. No hay nada más sabroso en millas a la redonda, aunque... No todos los que van a recolectarlas regresan...
Lendeia esbozó una sonrisa que rozaba la crueldad, y Nathaniel se estremeció por dentro. A pesar de que ya tenían más confianza, jamás se atrevería a decirle que no. Así, tomó la jarra de los zumos y se lo vertió en un delicado vaso de cristal, mientras cogía de una de las bandejas una deliciosa fruta roja que el chico mordió con ansia...
(continuará...)

M.


* Og'Jerro forma parte de La Isla del Reo, dentro del Mundo de Darka Treake. Si queréis saber más sobre la Isla o la Leyenda de Golöel, visitad modt.blogspot.com

2 comentarios:

Cristina Puig dijo...

Wola,
Que tal wapa?? Voy a leer ahora lo de los miagos. Estos días yo no te he encontrado distante o distraida, más bien "penjada de la luna" jejeje, entusiasmada diría. Ayer comi con Joana y luego vino Sandra a tomar café pero casi no tuve tiempo de estar con ella, empieza dia 15 un nuevo programa a las once de la noche!"La Comunidad". Bueno, luego te llamo me voy a despertar.
Shalom, bexos

Darka Treake dijo...

ajajaja

Voy a tener que cobrarte derechos!!
Entre Og'Jerro y Lendeia!!!
Pero bueno, no te preocupes que ya usaré yo ese nombre también para algo...
jojo!!

Perdona que tardara tanto en leerte, es que últimamente no tengo tiempo para nada. Me da una rabia esto de las 40 horas, joder!
pero bueno, ya no queda tanto.

Me ha gustado, a ver si continuas la historia, porque va bien... me gusta todo lo del Equilibrio y que cada uno tenga su papel y todo...
Síguelo!!

Estaremos pendientes.

1bsitillooooooo
Darka.

PS: Sigo sin saber que es un Miago!!!