sábado, 30 de agosto de 2008



Cuando mires a alguien, hazlo con el corazón.

Cuando quieras amar, no pienses.
Actúa. Corre. Salta. Y lánzate.
Si te caes, levántate y cúrate de las heridas,
pero confía en quien quiere sostenerte.
Tal vez te quiera más de lo que crees...



En ciertos momentos el ser humano tiene una capacidad asombrosa para complicarse las cosas. Lo sencillo se torna complejo, lo que sería tan fácil como cerrar los ojos y saltar es descompuesto y hecho trizas en la mente del dicho humano, una y otra vez, en esas largas noches en vela que todos hemos pasado pensando en ¿qué pasaría si...? Hazlo o no lo hagas, pero pensar en hipótesis sólo llevará a la locura.
En cambio, aquello que hay que pensar y meditar, valorar y sopesar, es muy menudo tomado a la ligera. Véase el caso de todo aquellos que tienen el control de las cosas. Hasta un niño de 10 años lo haría mejor... Al menos no usaría dinero ajeno para meterse coca. Demencial.
A veces pienso que las personas funcionamos mal, que por causa de algún tipo de fenómeno inexplicable hacemos las cosas al revés de como deberían ser. Parece sencillo: la mente para lo racional; el corazón para el sentimiento. Pero no; tendemos a intentar racionalizar los sentimientos y a dejarnos llevar como si nada en decisiones realmente trascendentes. Yo reivindico lo simple, lo cierto, la clave de todo: pensar con la cabeza y sentir con el corazón. ¿no es precioso empezar cosas sin saber qué te aguarda el Destino? (perdonadme, pero creo mucho en el Destino; ciertas cosas suceden porque así está previsto... Lo trascendente no suele ser casual...) ¿No es Fantástico embarcarte en una aventura sin saber que va a suceder (Fantástico va con mayúscula con toda la intención). Pensar es necesario, pero si pensáramos todo lo que hacemos no haríamos la mitad de cosas. Quien no arriesga no gana. Y el riesgo es guay. A mi me gusta tirarme a la piscina. Y creo que a veces hay que apostar y caminar a ciegas por aquello en lo que crees, aquello en lo que sientes. No pienses, tan sólo déjate llevar. A lo mejor no resulta tan maravilloso, pero... ¿Y si lo fuera? No tendrás otra oportunidad para comprobarlo...


M.


* Esta entrada va dedicada en cierto modo a Cris, que en breve, muy breve, será mamá, y que sé que comparte conmigo esta opinión. Yo también me alegro mucho de haberte conocido. Me lancé a la aventura de MF sin saber muy bien qué me movía a hacerlo. Y gracias a mi "inconsciencia" te tengo a mi lado. Por tirarme a la piscina he conocido a alguno que otro que es muuucho más que un colega... Pero tú llegaste primero y desde entonces no nos hemos vuelto a separar. Te quiero mucho, gordita :)

miércoles, 27 de agosto de 2008

Los Miagos del Norte: Lendeia y Og'Jerro

(continuación del día 19 de agosto)


...Por ahora, lo que debemos hacer es planificar tu aventura. Nathaniel, ¿sabes algo de la leyenda?
Nathaniel, dubitativo, estuvo pensando durante unos instantes, hasta que al fin su rostro se iluminó y haciendo multidud de aspavientos contestó:
- ¡Sí! Mi abuelo me contaba que ese monstruo vivía en las cuevas del bosque de Malkar, y que se comunicaba mediante sonidos guturales. Además, tenía tres brazos. Se llamaba algo así como Og’ Jarr... Og’ Jerr...
- Og’Jerro*.–Nathaniel asintió con ímpetu– Sí, tu abuelo estaba en lo cierto. Ese monstruo es bastante peligroso, chico. Su fuerza es descomunal y no entiende de razas, etnias o estamentos sociales. Mata todo aquello que se le ponga a tiro. Sin embargo, sólo unas criaturas pueden dominarle: los elfos. Pero dudo mucho que los elfos estén dispuestos a ayudarnos...
- ¿Por qué? Si todo es para lograr el Equilibrio entre el Bien y el Mal...
La bruja suspiró.
- Cierto, querido, pero para ellos resultaría una inmoralidad colaborar con el Mal... En cualquier caso, trabajarán ellos por su cuenta para restablecer el Equilibrio. Aquí cada uno ocupa un lugar, y no siempre resulta lícito mezclarlos. El Orden de las Cosas no debe perturbarse si los dioses no lo predisponen.
Nathaniel encogió los hombros. Había recibido tanta información en tan poco tiempo que su mente estaba profundamente cansada.

La bruja dispuso que Nathaniel tuviese una habitación en el castillo, ya que debían prepararlo todo con mesura. El chico estaba tan agotado que no osó a contradecirla. Al caer la noche, se le ofreció una copiosa cena, que devoró con fruición. Cuando fue a su habitación, escoltado por dos miagos, se desnudó de cintura para arriba, dejando su torso al descubierto, y se descalzó, pero no se quitó los pantalones y mucho menos el cinto del que pendía una daga. “Por si acaso...”
Pasó largo rato mirando al techo pétreo de sus aposentos, sin dejar de pensar por un momento por qué le había sucedido todo aquello y por qué debía tomar parte en una historia, que, al fin y al cabo, no le competía. Sin embargo, había algo en él que le decía que había que hacerlo. En esencia, todo volvía a él; sin el Equilibrio, la vida no sería posible. Además, estaba convencido de que su familia aprobaría su misión. Su familia... Dos lágrimas se apresuraron a salir de sus ojos para ir a morir a las comisuras de sus labios. Ya no tenía más familia que sus propios recuerdos, y aunque aliarse con aquella que los asesinó a todos pudiera sonar a blasfemia, sabía que a la larga era la única manera de poder vengar y homenajear su muerte...
A la mañana siguiente, apenas acababa de salir el sol, Nathaniel, sonmoliento, salía de su cuarto. No le hizo falta avergiuar hacia qué parte del castillo debía dirigirse, pues los mismos miagos que le escoltaron hasta su cuarto la noche anterior estaban en la puerta esperándole. Lo cierto es que no se extrañó demasiado; era algo previsible...
Los miagos lo condujeron a un espaciado salón. En su interior había una gran mesa que ocupaba la totalidad de la sala con algunas bandejas de fruta, agua y zumos naturales. Las velas que había todavía conservaban restos de cera tibia en su base; habían sido recientemente apagadas. En la cabecera de la mesa se encontraba la bruja. Los miagos dejaron a Nathaniel en el otro extremo y se marcharon
- Antes de que inicies tu discurso acerca de los peligros de mi aventura y todo eso que parece tan arriesgado, ¿vas a decirme cómo te llamas?
- Vaya vaya, te has levantado con energías... Me gustas, me recuerdas mucho a tu padre... Ya que tienes tanta curiosidad en saber mi nombre, te lo diré. Me llamo Lendeia. Ahora... ¿Te apetece comer algo? Te diré un secreto: los frutos silvestres han sido traídos directamente de los bosques de Malkar. No hay nada más sabroso en millas a la redonda, aunque... No todos los que van a recolectarlas regresan...
Lendeia esbozó una sonrisa que rozaba la crueldad, y Nathaniel se estremeció por dentro. A pesar de que ya tenían más confianza, jamás se atrevería a decirle que no. Así, tomó la jarra de los zumos y se lo vertió en un delicado vaso de cristal, mientras cogía de una de las bandejas una deliciosa fruta roja que el chico mordió con ansia...
(continuará...)

M.


* Og'Jerro forma parte de La Isla del Reo, dentro del Mundo de Darka Treake. Si queréis saber más sobre la Isla o la Leyenda de Golöel, visitad modt.blogspot.com

lunes, 25 de agosto de 2008

Dimonis Esclatabutzes de Sòller

¡Hola a todos!

Ayer se celebró en Sòller una dimoniada a la que asistimos algunos de Mallorca Fantàstica y la Tropa Conguito, unos/as chicos/as muy majos/as. Antes del correfoc, tuvimos tiempo para "trabajar" un poquito y hablar de MF 2009. Aquí os dejo algunas fotos.

Un besote y a ver si repetimos; me lo pasé muuuuy bien con vosotros.


M.



¡Qué juventud!



La Tropa Conguito en acción


También curramos eh...



Sonrisa Profident


La vida en azul se ve muy bien


Sin comentarios...

domingo, 24 de agosto de 2008

Blue Eyes

Foto: i306.photobucket.com/.../cat-blue-eyes.jpg



she shines
in a world full of ugliness
she matters when everything is meaningless

fragile
she doesn't see her beauty
she tries to get away
sometimes
it's just that nothing seems worth saving
I can't watch her slip away

I won't let you fall apart

she reads the minds of all the people as they pass her by
hoping someone can see
if I could fix myseld I'd...
but it's too late for me

I won't let you fall apart

we'll find the perfect place to go where we can run and hide
I'll build a wall and we can keep them on the other side
...but they keep waiting
...and picking...

it's something I have to do
I was there, too
before everyhting else
I was like you..

The Fragile. Nine Inch Nails.



I remember once I was lost. There wasn't no one to whom I could ask for help. I couldn't speak with no one, and I felt like I wouldn't find someone who could understand me. Life passed by without emotions. I knew I couldn' t look for something; that' s the worst solution. I continued living without a thrace and at last I thought I could be happy this way. But my life prepared me something I wasn't ready for. I was walking down a dark street, looking at nothing, when, suddently, a big blue eyes looked at me. I couldn't say anything. These blue eyes were beautiful, and I felt they were looking also at my soul. I realize that they could understand me, and the beats of my heart were the words I said to them. I didn't know that blue eyes, and I'm still knowing them, but I can remember what I listen to when I saw these eyes...
"Changing course. Thirty seconds for the contact..." *


M.




* "Variando rumbo. Treinta segundos para el contacto...".
Extraído de El Efecto Adelaida, de Carlos Pons: http://efectoadelaida.blogspot.com/

jueves, 21 de agosto de 2008

Nueva imagen


Creo que este cambio se merecia una entrada en el blog. Os presento mi nuevo pelo: azul, mi color preferido... ¡Se abren las opiniones!


M.

martes, 19 de agosto de 2008

Los Miagos del Norte: la Misión

El castillo La Piedra Clara. Foto de: www.fotocommunity.es/pc/pc/display/12638847.





Nathaniel, hipnotizado, no podía hacer más que seguirla. Sus miembros, de hecho no respondían a otro fin que a ese. La bruja se percató de que su hechizo había dado resultado. Nathaniel no respondía de sus actos. Se dirigió hacia donde se encontraba su caballo y tomó sus riendas, dispuesto a montarlo. La bruja empezó a reir, primero con una tímida sonrisa, luego a carcajadas que iban aumentando de forma progresiva. Nathaniel no pronunció palabra; se limitó a subir al caballo y aguardar órdenes de la bruja. Sus pupilas estaban muy dilatadas, y su mirada se dirigía más allá del horizonte, hacia un punto imaginario. La bruja dio una señal con la mano, y los miagos empezaron a moverse a su alrededor. Flotaban en el aire, no tocaban el suelo, al igual que la bruja, y todos se deplazaban a gran velocidad. Entonces la bruja miró al muchacho, y este tiró de las riendas y empezó a cabalgar. El joven ni siquiera sabía dónde se hallaba, pero a pesar de la velocidad que había alcanzado con su caballo pudo observar el paisaje. Todo era verde; un verde fuerte, consolidado. También había árboles, aunque bastante menos que al principio de la travesía; habían dejado atrás el bosque. A lo lejos parecía verse un lago y al fondo, las montañas y lo que parecía ser un inmenso castillo. Entonces, Nathaniel notó una brisa helada y despertó de repente de su letargo. Estaban empezando a ascender por una de las montañas, que tan a lo lejos parecían estar antes. Quiso moverse, pero no pudo, estaba paralizado. El castillo se iba acercando a ellos más y más, y Nathaniel se desconcertaba por momentos.
Cuando llegaron a la enorme puerta, la bruja pronunció algunas palabras ininteligibles. Las puertas se abrieron y Nathaniel, bajándose del caballo, hizo ademán de entrar. Quería solucionar ese asunto cuanto antes, pero dos de los miagos lo sostuvieron.
-Aguarda, joven Nathaniel de Girondine, en breve podras entrar.
Tras unos minutos que al joven se le antojaron horas, la puerta volvió a abrirse y esta vez fueron los propios miagos los que le empujaron hacia el interior. Era un castillo enorme, iluminado tan sólo por unas velas que otorgaban una tenue luz. Las paredes eran de piedra, y el techo quedaba a tal altura que Nathaniel tuvo que doblar mucho el cuello para poder alcanzarlo en su totalidad con la vista. Hacía frío; el ambiente era bastante húmedo y el muchacho sintió más de un escalofrío.
- Acompáñame, Nathaniel.
Él y algunos miagos, con la bruja a la cabeza, se recorrieron todo el castillo, hasta llegar a una especie de puerta de madera, que la bruja abrió con uno de sus sortilegios. Empezaron a descender por unas escaleras que parecían interminables. A Nathaniel le dio la sensación de descender al mismo núcleo del averno, pues tuvo sensaciones muy extrañas, que se acentuaban a medida que iban bajando más. Finalmente, se acabaron las escaleras, y lo que Nathaniel vio le resultó indescriptible. Llegaron a una estancia llena de jaulas con toda clase de criaturas y seres salidos de las entrañas de algún demonio. También había una gran estantería llena de libros de todo tipo, y una gran hoguera, sobre la cual estaba suspendido un caldero. La bruja le indicó a Nathaniel que tomara asiento y a continuación ella se sentó a su lado.
- Sé que todo esto te está resultando complicado de entender. Antes de reclamarte aquello que posees y que debería estar en mis manos, quiero contarte el motivo por el cual estás aquí. Así no tendrás motivo para reprocharme nada.

Tiempo ha, yo vivía en los bosques, sola. Mis padres y el pueblo en el que habitaba habían renegado de mi por tener una malformación, cosa que consideraban como una señal del Maligno, y me abandonaron a mi suerte cuando apenas empezaba a ser una mujer. Una noche, vino a visitarme una especie de ser encapuchado, y me dijo las siguientes palabras:
"Has sido apartada injustamente, pero has demostrado fuerza. Por tanto, estás expulsada de entre los seres humanos. A partir de ahora, el Mal será tu aliado y sólo tú serás la responsable de mantener el Equilibrio".
Acto seguido, me dio la piedra que ahora tú tienes en tus manos, la Piedra Lunar. Esta piedra, que imita las grietas de la Luna, se encaja en una parte secreta de este castillo. Ella es la clave para evitar que el Mal se desate. Yo acepté mi cometido con determinación.
Tiempo después, en una cacería, conocí a tu padre, que me salvó a la vida de aquellos que pretendían matarme. Al instante me enamoré de él. Tuvo la cortesía de llevarme a vuestro hogar a sanarme de las heridas, pero el infortunio quiso que ocurriera una desgracia: tu madre llegó y me contempló; ella era gran creyente de las leyendas de brujas y casualmente conocía mi historia. Furiosa, me echó de allí, no sin antes arrancarme la Piedra, que llevaba colgando de mi cuello. La fatalidad y el Destino se unieron en una sola cosa. Quise recuperar la Piedra, pero tu padre, agraviado, no pretendría ni tan sólo mirarme, y todos los desastres que yo había predicho en sueños se cumplieron. El resto de la historia creo que ya la sabes.

Nathaniel no podía ni hablar. Apenas sentía su lengua en la boca, y le costaba tragar saliva.
- Entonces, ahora, sin la Piedra en su sitio...
- Ahora sin la Piedra en su sitio el Mal campa a sus anchas Nathaniel. No puedes ni hacerte a la idea de lo que puede suceder. Van a acontecer desgracias de índole inimaginable para la raza humana. De momento, la leyenda se ha cumplido.
- ¿Leyenda?–Preguntó Nathaniel.
- Por estas tierras hay muchas leyendas... Pero la más temida es aquella que narra que, si la Piedra desaparece, un monstruo terrible saldrá de su guarida, sembrando el pánico por doquier...
- ¿¿Pero realmente existe??
- Por supuesto... La leyenda dice que sólo aquel con un corazón puro, que no conozca el mal, debe ir en busca del monstruo y matarle... Es aquí donde entras tú, mi joven criatura.
- ¿Yo?–Nathaniel se temía la proposición, pero aún así quiso preguntar– ¿Pretendes que vaya a donde quiera que esté y que lo mate?
La bruja asintió solemnemente con la cabeza. Nathaniel pensó en su familia, en sus padres, hermanos, y todo lo que había sucedido. Lo cierto es que todo cuanto había contado la bruja tenía visos de realidad, y de seguir así sólo Dios sabe lo que podría suceder.
- De acuerdo, acepto mi misión.
- Sabía que lo harías... Por lo que veo en mis sueños, tu misión será más peligrosa de lo que esperaba... He visto que el monstruo se ha dirigido a un lugar lejano, que entraña grandes peligros... Debemos preparar bien tu cometido, pues cualquier precaución será poca para aquello a lo que vas a enfrentarte.
- ¿Y estas criaturas que te acompañan?¿Qué son?
- ¿Los miagos?–La bruja sonrió– Es algo que te explicaré más adelante...


(continuará...)

M.



sábado, 16 de agosto de 2008

If only I could see...




Nunca ha ocurrido
Que alguien lo viera.
Soy un latido

Siempre a la espera


Michael Ende: La Historia Interminable. UYULALA; Voz del Silencio.

¿Qué ves cuando te miras al espejo? Dicen que en él se refleja una imagen distorsionada de nosotros mismos; vemos lo que queremos ver, no lo que realmente somos. Lo mismo pasa con nuestra imagen respecto a los demás. A veces tendemos a infravalorarnos o a sobrevalorarnos, y no vemos que la gente tiene una idea muy diferente. Y entonces vienen los encontronazos. A veces uno se da cuenta, y con esa percepción de la realidad, uno se pregunta si realmente existirá en el mundo la persona capaz de ver a través de ti, de captar tu esencia. El amor viene y se va, eso no cuenta; besar, podemos besar a cualquiera, pero a ver quién ha encontrado a alguien capaz de alcanzar la magnificencia de tu alma. Puede que sea tu peor enemigo, o un conocido. Tú no lo sabes, no lo esperas. Y el día menos pensado aparece esa persona. Y lo presientes. Ves en sus ojos una manera de pensar que te impresiona, que te impacta. Y cuando te quieres dar cuenta, estás haciendo lo posible por conocer mejor a esa persona. Cuando la has conocido, ha sido como si te chocaras a toda velocidad contra un muro, o como si te cayeras de una segunda planta. No te matas, pero el golpe es considerable, lo suficiente como para darte cuenta que la vida es mucho más profunda y grande de lo que creemos. Puede que no sea la persona, esa que todos buscamos, aunque nos empeñemos en negarlo, pero al menos te dice algo, te transmite un mensaje. Yo creo que cuando nos pasa algo así es porque creemos que esa persona será capaz de entendernos, e incluso de ver cosas que ni nosotr os mismos habíamos visto. Y... ¿No es precioso, en esos encuentros, conocer a gente que, sin quererlo ocupan un sitio en tu vida? No hay que buscar; cuando se busca no se tiene la mente abierta. Nos cegamos y no vemos que aquello que buscamos desesperadamente está justo delante de nosotros. Abrid los ojos, los oídos, la mente y el corazón. Quién sabe...

M.



P.D.: os recomiendo la canción que he subido. Es uno de mis grupos preferidos, NIN, y ésta, And all that could have been, pega mucho con este post.

miércoles, 13 de agosto de 2008

Esta no es una carta cualquiera que llega un día a nuestro buzón, aunque sí podemos recibirla cualquiera de nosotros... Cualquiera con una especial sensibilidad. Son cartas sin sentido, pero que nos brindan una coherencia total a nuestros sentimientos. ¿No habéis recibido alguna vez un mensaje del cual sólo para vosotros tiene pleno sentido?
Ésta es una historia atemporal; podría haber acontecido en cualquier época de la Historia, a cualquier persona, en cualquier momento. Todo eso es trivial; lo esencial es el mensaje oculto entre las palabras...





En cualquier lugar, en cualquier día, en cualquier época (*)

Amor:

Te escribo esta carta desde algún rincón de mi mundo, en la tranquilidad que me proporciona la soledad.
Anoche leí todas las misivas que me escribiste en aquellos tiempos en los que creíamos que no había nada imposible. Tus palabras estaban cargadas de una inocencia, ternura y amor increíbles. Las escribías en la distancia o a mi lado, pero todas contenían el mismo mensaje.
Hace años, cuando me enamoré de ti, intenté explicarte mi significado de la palabra amor. Todavía ahora me pregunto si relamente lo conseguí, aunque a juzgar por los días felices que pasamos puedo hacerme una ligera idea.
Dice que mirar hacia atrás no es bueno, pero tú estás en mi pasado, presente y tal vez futuro, aunque no como yo esperaba. Estás en todas partes. Nadie sabe qué nos guarda el Destino; la vida es tan variable como las fases de la luna. Hermosa, pero voluble; brillante, pero misteriosa.
Llevo días leyendo a poetas del Romanticismo y del siglo XIX: Rimbaud me habla de la intensidad de las emociones; Baudelaire, de la fugacidad de las mismas; Bécquer, de lo increiblemente hermoso que es amar. A veces, esas palabras viajan por mi mente a la velocidad de la luz y se fusionan con mis recuerdos, confundiendo qué es real y qué es literatura.
He llegado a una conclusión terrible e inquietante. Sé que te quiero. Te quiero como nunca he querido a nadie, y es muy probable que no quiera a nadie tanto como te quiero a ti. Hay algo que me une a ti de una forma casi indestructible, y una parte de mi corazón siempre formará parte de tus pertenencias. Pero no podemos estar juntos. Del mismo modo que algo nos une, otra cosa casi igual de fuerte nos impide consolidar nuestro amor, un amor que ya llevamos sintiendo Dios sabe cuántos años.
Temo decirte, amor mío, que el nuestro es un amor imposible. Incomprendidos por todos, enojando a unos, dejando perplejos a otros. Así estamos tú y yo ahora.
Ese sentimiento, imposible de describir e identificar, hace que al contemplarnos no podamos evitar unir nuestras manos o sentir el anhelo de un deseo impropio de una ingenua amistad.
Amor, no puedo estar contigo, ni tú puedes estar conmigo. Y sin embargo, te quiero. No es un amor de novios, ni de amantes, ni de amigos. Es un amor sin etiquetas, amor en estado puro. Amor por lo que eres. Sé que nunca sentiremos nada igual.
Dejemos que fluya ese sentimientos indescriptible entre nosotros. Embriágate de mi belleza, y yo lo haré de tus besos. Luego, cuando amanezca, nos comportaremos como el resto de personas espera que lo hagamos, y será nuestro secreto. ¿Por qué deben entendernos los demás? ¿Qué necesidad hay de dar explicaciones? Dejémonos llevar, a nuestra manera. Luego, apártate de mis brazos y sigue tu camino; yo seguiré el mío, que es paralelo al tuyo, y te tenderé mi mano amiga.


Siempre tuya.


(*) El amor es el único sentimiento capaz de traspasar las barreras del espacio y del tiempo.

viernes, 8 de agosto de 2008

El Hechizo

Nathaniel no sabía qué decir. Instintivamente, apretó con más fuerza la piedra que tenía en su mano, tanto que se hizo daño. La criatura lo miraba con inusitada curiosidad, pero al mismo tiempo con recelo. Nathaniel miró a su alrededor; imposible, no tenía escapatoria. Entonces la criatura, echándose sus cabellos hacia atrás, expulsó una sonora carcajada y le dijo:
- ¡Inocente chiquillo! ¿De veras se te ha ocurrido, aunque sólo fuese por un instante, intentar una huída? El más leve movimiento sospechoso, y uno de esos seres que tengo aquí a mi espaldas y que forman parte de mi ejército te aplastaría sólo con un simple roce. Oh, vamos... ¿No quieres eso, ¿verdad? Debo admitir que yo tampoco. De hecho, me interesas bastante, Nathaniel.
Nathaniel, ante tal muestra de soberbia y poder, estalló. Se levantó del suelo y se situó a escasos centrímetos de la mujer.
- Tú... Tú has acabado con toda mi familia... ¿Quién te crees que eres? ¿Te ha enviado Satán? ¿Eres su concubina? Sí, eres la ramera que cada noche yace con él en su lecho de ignonimia... ¿Acaso has creído tú, aunque sólo fuese por un instante, que con este ejército de engendros va a amedrentarme? El dolor de un alma pura es más fuerte que cualquier espada de acero que tú y tus entes poseéis. Y sí... Sé que tengo algo que te pertenece, pero soy capaz de padecer la muerte más horribles con tal de que no goces del placer de obtenerlo.
Los miagos empezaron a emitir amenazantes sonidos guturales, y algunos de ellos empezaron a rodear a Nathaniel con la intención de, como mínimo, aplastarle la cabeza. Sin embargo, la mujer hizo una señal con su mano, y los miagos se retiraron, aunque de forma costosa.
- Vaya... Eres más osado de lo que yo esperaba... Ciertamente he hecho bien en perdonarte la vida. Sí, yo he asesinado a tus padres, a tus hermanas y a tu hermano, pero todo obedece a una única razón. Tal vez nunca alcances a comprender mis razones, pero aquello que acogíais en vuestro hogar, que tu madre llevaba como un simple adorno, eso que tú ahora sostienes en tu mano es nuestro. Y es más importante de lo que te imaginarías nunca.
Nathaniel iba a proferir en improperios al oír todo aquello, pero entonces dejó de pensar. Su boca no podía pronunciar palabra, y su vista se iba nublando. Todo le daba vueltas, y el paraje se difuminaba por mucho que intentara fijarse en algo. En su mente comenzó a escucharse la siguiente melodía:



Aquel ser, o lo que fuese, le estaba hechizando...

Nathaniel... Escucha mis palabras, puesto que, a pesar de no tener corazón como vosotros los humanos, mi alma aún guarda reminiscencias de algunos sentimientos. Acompáñame, Nathaniel, toma mi mano. Yo te acogeré en mi seno y te llevaré por la senda del Bien...


(continuará...)

M.

martes, 5 de agosto de 2008

La Piedra Lunar y los Miagos del Norte

Imagen: Luis Royo



Y no había paz en su espíritu;
tan sólo sombras y penumbra en su corazón.
La escarcha inundó su rostro
y ya no podía ver sino tinieblas.
Pero un día su ceguera se dispersó como la niebla
y sus ojos la contemplaron a ella:
lo más hermoso sobre la faz de la tierra.
La cordura de un hombre se halla entre las manos de una mujer.

Nathaniel cabalgaba y cabalgaba; había perdido la noción del tiempo que llevaba a lomos de su caballo. Ya había contemplado numerosos parajes durante la travesía. Ahora se encontraba atravesando una inmensa pradera, con verdes que parecían pintados por un pintor diestro, y a lo lejos parecía divisarse un frondoso bosque. Pero todo eso era trivial a sus ojos. No alcanzaba a admirar la belleza de esa estampa, ni tampoco se detuvo a escuchar sus pensamientos. El aire era frío, y sintió cómo las lágrimas que estaba derramando le quemaban el rostro. Su capa se ondulaba con el viento, como perfilándolo, ondeando a su espalda. La capucha se le había retirado hacia atrás debido a las intensas cabalgadas.
Ambas manos asían las riendas de su caballo, pero en la izquierda apretaba una piedra negra con profundas grietas que imitaban las grietas de la luna. La tira de cuero que servía para atar al cuello se le había roto, y no podía permitirse el lujo de extraviar esa piedra. Mientras los hechos se sucedían precipitadamente en el castillo, Nathaniel había procurado no perder de vista la piedra, y cuando su madre cayó muerta a su lado, con los ojos abiertos de par en par por el terror, él había procurado retrasarse lo necesario y recogió la piedra a toda velocidad. Si la leyenda era cierta, y hasta ahora parecía tener visos de serlo, no había tiempo que perder. Ahora, durante el camino, el dolor que se había guardado en el corazón afloró e hizo que, con cada hipada de tristeza, azuzara a su caballo con más fuerza.
"Han venido, sabían que la teníamos nosotros. Venían a reclamar lo que era suyo, y los han matado a todos, a todos... Su piedra, su llave, les será devuelta, pero a cambio recibirán una cruel venganza... Ni todo el oro del mundo vale la sangre de los inocentes... ¿Pero por qué a mi no? ¿Qué macabro capricho les habrá movido para no darme muerte junto a mis padres y hermanos?"
Mientras esos pensamientos martilleaban sus sienes una y otra vez, vio a lo lejos una extraña y repentina penunbra. Su caballo empezó a ponerse nervioso por momentos. Poco a poco lo que parecía una nebulosa tomó la forma de hordas de seres encapuchados. Vestían de negro, y su expresión era imperceptible bajo su capucha. Su caballo acabo encabritándose y lo lanzó hacia el suelo, lastimándolo. Aquellos entes avanzaban de forma inexorable ante él, y cuando se hallaban a unos pocos metros de él se detuvieron. La leyenda era cierta: tenía ante sus ojos a los miagos del Norte.
Tal era su pánico que no se percató que al frente de ellos iba una criatura realmente distinta al resto, aunque presto su belleza no le pudo pasar inadvertida. Sus cabellos eran como las alas de un cuervo, extendiéndose sobre sus hombros. Sus ojos, entre curiosos y amenazantes estaban perfilados por una oscura sombra, y su boca era tan hermosa que que podría hacer perder la compostura al caballero más disciplinado. Su cuerpo parecía tallado en mármol, y se transparentaba gracias al vestido de una tela apenas imperceptible.
Nathaniel se sorprendió a sí mismo con la boca abierta y las pupilas tan dilatadas, que cuando parpadeó sintió un agudo escozor.

- Sabría que vendrías, Nathaniel de Girondine. He salido a tu encuentro para recuperar lo que es mío, y cobrarme algo a cambio por la afrenta a la que nos hemos visto sometidos...

(continuará...)



M.


Dedicado a Alejandro Morellón, mi miago preferido. Te quiero mucho mucho ; )

sábado, 2 de agosto de 2008

Asociación de Amigos del Arte Fantástico



Hola a todos:

Hoy es un día muy especial para mi. Hoy ha nacido la Asociación de Amigos del Arte Fantástico. Las fundadoras somos las de la foto: Cristina Puig (cristinapuig.blogspot.com) y una servidora. Cris ya había tenido la idea de hacer un blog de esta temática, pero esta mañana, hablando con Verónica Guillén del grupo Shinigamis, Cris y yo nos hemos mirado... y zas, han saltado chispas. Y así se nos ha ocurrido la idea. La asociación cuenta con un apartado de ilustración, otro de literatura y otro dedicado a todo tipo de temas, desde la mitología hasta el mundo de los vampiros o la ambientación gótica o el mundo de la ciencia-ficción. Nuestra intención es que todos aquellos artistas, dibujantes/ilustradores o escritores interesados en la fantasía o en la cultura alternativa tengan un grupo de personas con quien poder compartir aficiones y además darse a conocer. No sólo artistas de profesión, sino también noveles y aficionados a estas actividades. Pretendemos hacer reuniones y realizar diferentes actividades. Además, estamos empezando a movernos para obtener papeleo y regularizar la recién creada Asociación. Como deduciréis, no tenemos ningún animo de lucro.
Estamos preparando un blog, aún en construcción cuyo principal objetivo, además de presentar nuestras actividades, es publicar de forma desinteresada las obras de todo aquel artista que lo desee. Toda idea o sugerencia será acogida con entusiasmo :)
En fin, esperamos Cris y yo que esto sea sólo el principio de algo en el que estamos poniendo muchas ganas e ilusión y que el futuro guarde a la recién nacida Asociación de Amigos del Arte Fantástico cosas muy positivas.

Para contactar con nosotros: amigosdelartefantastico@gmail.com