jueves, 31 de julio de 2008

Las Brujas de Eastwick







¡Hola!
Como veis, mi ausencia ha sido breve, pero lo suficiente como para poder hacer algunas cosas.
Bueno, hoy os presento a dos personas que desde que las conocí han cambiado bastante mi vida (para bien, claro): son Joana (en el centro) y Cristina (a la derecha). En septiembre hará ya un año que os conozco y parece que fue ayer cuando fui a la primera reunión de Mallorca Fantástica en el Casal Jove...
Cris: bueno, qué decirte que ya no sepas... Eres la persona que conozco que más se parece a mi... A veces, cuando hablas, es como si me estuviera oyendo yo. A veces ni hace falta que hablemos; ya con mirarnos nos entendemos perfectamente :) Eres una de mis mejores amigas y a pesar que "sólo" hace un año que nos conocemos, hemos vivido un montón de cosas: fui la primera en saber que estabas "en estado de espera" y juntas guardamos el secreto hasta que ya empezó a hacerse evidente; hemos estado juntas en Mallorca Fantástica; hemos compartido alguna que otra cerveza (que espero que sean más); ahora me has dibujado a Nazrael. En fin, estaré aquí ahora y siempre. Que sepas que tengo entre manos un cuento preparado para Jordi, con dibujos y todo ^_^
Joana: bueno, que es una pedazo de mujer todo el mundo lo sabe (y salta a la vista), pero no todo el mundo sabrá que tiene un corazón que no le cabe en el pecho (bueno, tal vez sí quepa... :P). Me has enseñado muchas cosas, pero la más importante, que uno debe luchar por sus sueños a muerte y creer en ellos si quiere alcanzarlos, y eso es lo que he visto contigo y con Mallorca Fantástica. Por eso me siento tan orgullosa de formar parte de este sueño que sé que llevas mucho tiempo soñando. Además, siempre estás contenta y alegre, y tú y Biel me animáis un montón cuando estoy pocha. Estoy aprendiendo un montón contigo, tanto en la radio como en la literatura. Me has dado oportunidades que nunca hubiera soñado.
En fin, he compartido muchísimo con vosotras: alegrías, tristezas, ilusiones... Y para mi lo más importante: habéis hecho que no me sienta un bicho raro. No había podido compartir mis inquietudes con casi nadie porque era rara por quedarme algún fin de semana escribiendo en vez de salir por ahí, o porque me gustasen los vampiros, o porque me apasiona leer y aprender cosas nuevas sin parar. Poca gente aparte de vosotras me comprende, pero con vosotras ¡hasta comparto los gustos! Sois realmente geniales y os quiero un montón.
No he encontrado la canción de las brujas de Eastwick, pero he puesto una que viene muy al caso y seguro que os gusta: This is Halloween, de Pesadilla antes de Navidad.
Ya sé que me he puesto algo ñoña, cosa que no suelo hacer mucho... Pero os debía esta dedicatoria, aunque sea en mi humilde blog :)

Un beso muy muy fuerte:

M.


P.D.: ¿creéis que nos parecemos a las Brujas de Eastwick de la película? Juzgad vosotros...



(Las Brujas de Eastiwck, con Jack Nicholson, Susan Sarandon, Cher y Michelle Pfeiffer)

domingo, 27 de julio de 2008

Stand By







¡Hola!
Hoy vengo con una canción más. Se llama El Hombre de Hielo, de Sôber. A mi me encanta, y más desde que hace ya tres años pude verlos en directo. La letras es increible, y la voz de Carlos Escobedo, el cantante, preciosa. A ver si os gusta... Os dejo también un trocito de la letra.
Es posible que estos días esté un poco ausente por aquí por el blog. Os pido disculpas de antemano, pero tengo muchas cosas en mente de las que os espero poder contar algo en breve. Para empezar, nacho Ares, director de Revista de Arqueología, ¡me ha ofrecido la posibilidad de publicar en su revista! Puede ser la oportunidad que me abra muchas puertas, y más si quiero irme de la isla, que espero que sea muy pronto. Por otro lado tengo aún el proyecto de la obra de teatro, el cuento... en fin... Además, estoy preparando una especie de "Biblia", que narrará la historia de la Tribu de la Sangre Negra, los malos malísimos del cuento de Las Lágrimas del Monstruo. Ya tiene título; se llamará El Libro de los Cinco Sentidos. Espero poder contaros cosas en breve. Pero lo dicho, a lo mejor estos días desaparezco un poco para ordenar un poco todas estas ideas que tengo y ordenarme también un poco a mi misma. (Asrham Rayeuk, estoy segura de que sabes a qué me refiero con esto, por eso en cierto modo te dedico un poco esta entrada ^_^) ¿Nunca os ha pasado que os dais cuenta de que habeis dejado pasar el tiempo sin ni siquiera pensar en qué ha sucedido y ahora necesitáis coger aire, olvidaros de todo lo que os rodea y ser un poquito egoístas para con vosotros? Pues ahora es ese momento para mi. Espero volver con buenas noticias e ideas para vosotros.

¡Un besote muy fuerte!

M.


El Hombre de Hielo

(...)
Pasan los años, y tu sonrisa
se va arrugando como una flor sin olor
Siento la niebla mojar mi cara
y mis pulmones se hielan sin saber
que ha llegado el día
de separar la razón del corazón
de no pensar que voy a hacer sin ti
Quiero borrar de mi los recuerdos
Quiero cerrar esta herida
y volar...
(...)
Miro al futuro con la esperanza
de que algún día se llene de ilusión.

(Lo dicho, Asrham Rayeuk, te dedico la entrada y sobre todo estas letras)

lunes, 21 de julio de 2008

Sonata a la luz de la Luna

Esta es la historia del nacimiento de una canción, una obra de arte. De cómo dos amigos, el pintor y el músico, los artistas, trabaron una hermosa y fructífera amistad. Es la historia de una noche y un cielo iluminado por la hermosa luna llena... Muchos dirán que la Sonata a la Luz de la Luna es una composición fruto de un amor a la condesa Giulietta Guicciardi, pero no presten atención a tales falsedades...



Ambos eran amigos. Los vecinos los habían visto alguna vez juntos. No pasaba –inadvertido a nadie el carromato que algunas veces llegaba de incógnito hasta la finca del pintor. El germano solía acudir asiduamente a La Quinta del Sordo a descansar y a compartir pareceres con su viejo amigo. A los dos les gustaba sentarse hasta altas horas de la noche a la intemperie saboreando un delicioso vino de Burdeos. Cuando la mente empezaba a nublarse y ambos comenzaban a perder la razón, entraban de nuevo en casa y se disponían a crear. Acordes uno, trazos otro. Compartían muchas cosas:amor por el arte, sordera y locura, según los aldeanos y otros recelosos de su talento.
Había pasado mucho tiempo desde su encuentro en Viena, pero fue hace poco cuando el músico se decidió por acudir algunos días a España. Desde ese momento, lo hizo muy a menudo. Hoy era uno de esos días.
El músico germano bajó del carromato y, tras dar una propina al conductor, que gustosamente le bajó las maletas, se acercó a saludar calurosamente a su amigo.
- Hola, Francisco. ¿Cómo te encuentras?
- Saludos, mi viejo amigo. Pues debo decirte que he conocido tiempos mejores.–Goya contestó con un inglés a trompicones.– Pero entra, entra, Lud. ¿Y cuántas veces he de decirte que me llames Paco?
- Oh, es que en mi idioma suena un poco ridículo, pero dudo que a estas alturas a ti te importe demasiado.
Ambos profirieron en sonoras carcajadas y entraron en la casa. Ludwig van Beethoven, el famoso compositor de música clásica en la época, en ese momento no era más que un amigo que acudía a visitar a otro y que subía las escaleras para dejar sus maletas en la habitación donde siempre se hospedaba cuando acudía a ver a Paco.
La mañana trasncurrió tranquila. Los dos amigos se dedicaron a pasear por el campo, contemplando el paisaje. Debido a su avanzada edad, ambos debían ayudarse con el bastón para poder caminar. Corrían los primeros días de marzo del año 1827.
-¿Qué tal por Burdeos?
- Es hermoso, siempre y cuando evite salir a la calle y observar los comportamientos jocosos de los señoritos. Y yo que pensaba que lo había visto todo en Andalucía...
- Bueno Paco, ya sabes... Francia es Francia... Además, eso es algo que podrás apreciar por doquier: pocos ricos y muchos pobres. Así se escribe la historia.
- ¡Vaya! Veo que vas aprendiendo– Goya le guiñó un ojo a su amigo, que sonrió.– Sí, sí sé que tienes razón... Estoy desencantado de la vida, del mundo. Todo me hastía. Al menos en Burdeos encuentro algo de paz, sobre todo después de esta guerra en la que tanto han luchado los españoles. Y todo para que vuelva un rey con malas ideas y peores actos...
Beethoven le pasó la mano libre de bastón que tenía por el hombro de su amigo, en un intento de consolarle. Entonces, una mueca de dolor cruzó su rostro y Goya tuvo que cogerle para evitar que se cayese.
- ¿Se encuentra usted bien?
- Ay, Paco... Son muchos años y mayores sinsabores. Podría decirse que mi sordera es un alivio al lado de lo que padezco. Lo presiento amigo mío; mucho me temo que apenas llegaré a la primavera.
- ¡Vamos, hombre! No diga usted tonterías. Vamos, volvamos a casa. Prepararé algo de comer.
Goya sabía que en el fondo su amigo podría tener razón. Uno presiente cuando llega su hora. Él también sabía que tampoco le quedaba mucho tiempo para poder pintar.


Entre pinturas y charlas pasó el día. La noche llegó como un bálsamo para los artistas, la esperaban como agua de mayo para poder beber su copa de vino. Además, hoy había luna llena. Ni la noche con la mujer más hermosa podía igualar lo que sentían los dos amigos cuando disfrutaban de ese momento juntos.
Tomaron su copa y salieron al exterior. Se sentaron en unas sillas viejas que Goya tenía única y exclusivamente para esos momentos. Miraba directamente a la luna.
- Dime, Ludwig, ¿tú crees en la vida más allá de la muerte?
- Vaya... Pocas veces me has llamado por mi nombre sin abreviarlo. Debe turbarte esa cuestión... Pues te diré, amigo mío, que no, no creo en la vida más allá de la muerte, pero sí que creo en otra existencia. Muchas veces, de noche, he soñado que la luna me tomaba en sus brazos y me mecía. Mientras lo hacía, podía contemplar ese mundo de brujos y brujas que tú pintas. ¿Qué clase de persona con una vida común puede ver todas estas cosas?
- Goya asintió, convencido. Cuán sabias eran las palabras de su amigo. Vida no quiere decir existencia, ergo vida después de la muerte no hay, pero sí hay alguna existencia que no alcanzamos a conocer lo que aún estamos en este mundo.
- Dime, Paco, ¿en qué sueles soñar cuando duermes?
Goya miró al cielo y luego cerró los ojos unos instantes. A continuación dijo:
Yo sueño con que la Luna era mi amante, y si existen las noches de luna nueva es porque ella estuvo yaciendo conmigo en la cama. Pero la dejé porque sentí la necesidad de plasmarme en mis cuadros, de salpicar con mi alma los lienzos en blanco. Entonces ella se enfadó muchísimo y, tomando la guadaña de la misma Muerte, juró vengarse y acabar conmigo y, por añadidura, con las almas de los artistas.
Beethoven se quedó mirando a la luna. Abrió los ojos como platos; su copa cayó al suelo, rompiéndose en mil pedazos. El vino se desparramó por todos los rincones, pero no pareció importarle. Se levantó a duras penas de la silla y, como pudo, corrió hacia la casa. Fue a la estancia principal, donde había un enorme piano. Goya fue tras él, pero no pronunció palabra. Beethoven se sentó frente al piano y comenzó a tocar:






Goya, conmovido, no se atrevió a interrumpirle. Cuando Beethoven finalizó, lloraba profusamente. El pintor también lo hacía.
- Apenas el podido oírte, pero a juzgar por tu rostro, es la melodía más hermosa que he percibido jamás. Espero y deseo que sea el réquiem que se escuche el día de mi muerte.
- Amigo mío, será el réquiem de tu muerte, pero ahora es el preludio de la mía.
Ambos se acercaron y se fundieron en un emotivo abrazo. Había nacido una de las historias más bonitas que el mundo jamás haya conocido...




M.

sábado, 19 de julio de 2008

Extremoduro '08










¡Hola gente!

Como veis, ayer fui al concierto que Extremoduro daba en Porreres. ¡Fue realmente buenísimo!
Íbamos en el coche Sandra, Sergio y yo y ya allí nos encontramos con más peña. Conseguimos llegar a la primera fila, casi pegados a la barrera, pero antes algunas cervecitas para entonar ^_^. Bueno, yo tengo moratones en partes de mi cuerpo que ni siquiera sabía que existían. Golpes por todo, cerveza en cascadas y diversión sin parar. Entre empujón y empujón ocurrió el milagro de encontrarme con gente que conocía (¡Mire! ¡Cuánto tiempo!), así como de hacer nuevas amistades,compartiendo litronas o tortazos. Qué más daba... Era Extremoduro, valía todo...
Os dejo aquí algunas fotitos del concierto y una de mis canciones preferidas de Extremo, Puta. Con el concierto reviví mis 17 años, cuando iba a Gomila y me tiraba en un portal a ver a la gente pasar, litrona en una mano y un punki en otra. Rompiendo jarras en Eclipse, el olor a humedad de Fraggel, la absenta de Tunnel... Era divertido ser quinqui :D

Un besote a todos:


M.

martes, 15 de julio de 2008

"Moi aussi je tremble un peu..."








Est-ce que rien ne peut arriver
Puisqu'il faut qu'il y ait une justice
Je suis né dans cette caravane
Et nous partons allez viens
Allez viens.
Caravane.
Raphael.

Esta canción me gusta mucho. Es muy tranquila y además es preciosa. Me calma mucho, me relaja. Quien me conozca un poquito sabrá que la lengua francesa me encanta. Algún día os subiré algún texto que tengo escrito en francés, a ver si os gusta (con la traducción, claro)
El jueves vuelvo a la radio :) El programa empieza a las 11:30. Quien quiera venir de espectador puede ^_^ Y quien no... http://www.ib3.es/webib3/radio/index.jsp?idioma=ca
Hablaré de uno de mis escritores preferidos y una de sus mejores e impresionantes obras: Charles Baudelaire y Las Flores del Mal. ¡Espero que os guste!


M.

domingo, 13 de julio de 2008

La niña enamorada del mar




Ella lo miraba y lo miraba. Veía a las olas ir y venir, mojarle los pies, salpicarle la cara. Observaba sus tonalidades verdosas, azuladas, negruzcas... Veía cómo su espuma brillaba con la luz del sol y cómo flotaba y moría al llegar a la arena.
Disfrutaba sumergiéndose en sus aguas, nadando entre peces y medusas fosforescentes, explorando un mundo que creía más suyo que de la naturaleza. Después, salía y se tumbaba en la arena, notando cómo la sal se cristalizaba en su piel. Cerraba los ojos y se veía a sí misma bailar sobre el agua, como una bailarina. Los pies apenas rozaban la superficie, y ella giraba sin parar, creando ondas en el agua, haciendo vibrar el fondo marino. Entonces se despertaba y encontraba el mar en calma, la noche tranquila y sus pisadas borradas por la marea.

Entonces, llegó la desgracia: la niña debía marcharse muy lejos de allí, lejos de todo lo que siempre amó: de su playa, de su arena, de su mar... Bajó a la orilla para que ésta escuchara su llanto; sus lágrimas se mezclaron con el agua de mar, que se agitaba tanto que parecía hipar de tristeza. Pero al caer el sol, el dolor se endureció en el corazoncito de la niña. Se quitó su delicado vestido, se descalzó de sus diminutas sandalias y miró al cielo. La luna era testigo de su sacrificio por amor. Entró despacio en el agua; temblaba, pero no de miedo, sino de emoción. La niña se introdujo en el agua, y mientras empezaba ahogarse, sonrió feliz; ya nadie volvería a separarla de su amante el mar...



M.

miércoles, 9 de julio de 2008

La Novia de las Islas

Hay una superstición muy extendida en las islas del sur de Escocia, aunque no posea ya la fuerza que tuvo hace apenas un siglo, según la cual, las almas de aquellos cuyas acciones fueron malvadas durante su vida mortal, se han negado con las mismas, con sus atrocidades, toda posible felicidad en la otra vida; vivirán eternamente en la perdición más absoluta, aunque poseyendo, sin embargo, toda la apariencia de la vida, merced a un poder que les otorgan espíritus infernales.
Eso es lo que faculta al espíritu malvado a entrar en el cuerpo de otro en el preciso instante en que su alma abandona el cuerpo que yace en tierra; y el cuerpo, a través de su alma liberada, cobra nuevamente la vida– la misma mirada, la misma voz, la misma expresión de maldad–, y bebe y come, y disfruta de lo que es común entre los humanos, pero propendiendo siempre a la vileza. A esas almas errabundas las llamaron vampiros. Su segunda existencia, y así hay que considerarla, se sostiene sólo a través de lo diabólico y lo hórrido. Son seres que seducen a las adorables vírgenes, y yacen con ellas, y beben su sangre, pues sólo así se renuevan para vivir un año más y continuar su satánico vagabundaje. Si no ha encontrado mujer con la que yacer y a la que sacrificar antes de que se apague la luna, el vampiro muere. Y no queda reducido a un mero esqueleto, sino que se desvanece en el aire. Y ya no es más.


Fragmento de La Novia de las Islas. De John William Polidori, Charles Nodier y Lord Byron.


¡Hola a todos! Tengo que comunicaros un notición: voy a iniciar la redacción de mi primera obra de teatro. Se llamará El Réquiem del Mal, y será una adaptación de la novela corta Las Lágrimas del Monstruo, que yo misma estoy escribiendo. ¡ya tendréis noticias!


M.

domingo, 6 de julio de 2008

Γνωθι Σεαυτόν: Nosce te ipsum





Cuando te asomas a la orilla del mar y observas el infinito océano, ¿qué te pasa por la cabeza? Cielos estrellados, lunas intermitentes, leyendas del pasado...
Aquellos que estuvieron y ya no están siguen presentes entre nosotros; escucha la suave brisa marina. ¿No los oyes? Son ellos, que te susurran al oído sus recuerdos y te dicen que todo saldrá bien. Cumple tu promesa: no llores más y camina, simplemente camina...
También piensas en aquellas historias pasadas. La chica de la facultad, los paseos por la playa, las horas muertas en tu habitación. El olor de su piel flotando en la estancia. El deseo de tocarla creciendo a la par que tu miedo a estropear la situación. Probablemente no fuese amor, sino tan sólo el deseo de estrecharla entre tus brazos y hacerla tuya, aunque fuese tan sólo por esa tarde. ¿Qué más daba lo que vienese después? No todo el mundo puede decir que ha llegado al cielo... Y tú te asomabas a su puerta cada vez que veías al trasluz el contorno de su cuerpo; te provocaba placer con sólo mirarlo...
Te acuerdas de los días nublados de domingo cuando te sentabas en un banco del centro de la ciudad, vacía, y escribías con tu pluma frases de las que sólo tú entiendes su sentido. Horas y horas de escritura en folios rasgados por la punta de esa pluma. Qué hermosas esas tardes de domingo...
Aprecias en tu memoria esas mañanas tomando café en el balcón de tu casa, apreciando las diversas y variadas tonalidades de la luz en los árboles, oliendo en polen de las flores y oyendo el llanto de algún niño. Un sorbo de café y un parpadeo. De repente la vida parecía tan sencilla... En ese momento te hubieses reído de aquel que dijese que el ser humano es complicado.
Las horas que pasaban como si fuesen páginas de un libro, las lágrimas, los enfados, los sueños... Ahora contemplas el océano infinito, mientras los que se fueron pero que todavía están entre nosotros te susurran palabras de libertad, y tú ves cómo tus recuerdos se desperdigan con la brisa del mar. Entonces cierras los ojos y te miras por dentro; qué bien te sientes. Ya nada importa. Aparece una cometa y una sonrisa a lo lejos. Echas a correr; no todos los días se puede volar una cometa en la playa...


M.

jueves, 3 de julio de 2008

Ella


—Yo soy ardiente, yo soy morena,
yo soy el símbolo de la pasión,
de ansia de goces mi alma está llena.
¿A mí me buscas?
—No es a ti, no.
—Mi frente es pálida, mis trenzas de oro,
puedo brindarte dichas sin fin.
Yo de ternura guardo un tesoro.
¿A mí me llamas?
—No, no es a ti.
—Yo soy un sueño, un imposible,
vano fantasma de niebla y luz.
Soy incorpórea, soy intangible,
no puedo amarte.
—¡Oh ven, ven tú!

Rima XI. Gustavo Adolfo Bécquer.



Cuando Ella te mira, ya no hay nada que hacer. Te envuelve y te atrapa. No puedes resistirte.
Sus ojos son como dos faros que te guían por la senda de la perdición. Su espalda, el lienzo donde se han dibujado miles de paisajes y otros tantos bocetos.
Sus manos son las redes del Destino, y su ombligo la piscina donde te bañas cada noche con la luz de la luna.
Ella es tu sueño y tu pesadilla, la que te persigue y a quien persigues. Nadie va a quererte tanto; nadie va a odiarte tanto*. Extremos que se unen en un sólo cuerpo, el de Ella.
Capricho de los dioses y luz del barquero. El camino más serpenteante. El río de la agua helada donde las ninfas se bañan en los cuentos que escribes a la luz de las velas. Nunca imaginaras un hada más hermosa para tus historias, nunca hallarás una mujer igual.
Es el símbolo de lo intangible, la materialización de un ideal. Es un ser inalcanzable, y por ello mismo deseas alcanzarla por encima de todo.
Es todo aquello que siempre quisiste, y cuyo nombre pronuncias en silencio en medio de tu soledad. No osas hacer ostentación de tu deseo; tu orgullosa alma te lo impide.
Por mucho que lo niegues, por mucho que corras y lo disimules, en el fondo se oculta la verdad: temes encontrarte con Ella porque sabes que es la respuesta a tu larga búsqueda. ¿Y qué pasaría si te abandonases en sus brazos y la búsqueda finalizara? Prefieres no saberlo; la vida te resulta más segura sin arriesgar tus sentimientos...


M.


*Jarabe de Palo