jueves, 12 de junio de 2008

Nazrael










Nazrael no recordaba muy bien cuántos años tenía. Medía algo más de dos metros y era bastante corpulento. Llevaba su pelo, largo y níveo, recogido siempre en una coleta. Contrastaba ese blanco de sus cabellos con la chaqueta negra que siempre llevaba y que le descansaba en sus pies. Sus ojos eran de un gris inquietante y eran capaces de hacer temblar a cualquiera con tan sólo una mirada. Tenía unos labios muy carnosos, rosados, que guardaban palabras, suspiros y silencios, pero también los besos más apasionados.
Sus manos, grandes y finas, estaban surcadas por unas venas violáceas, que parecían querer traspasar la piel, ya ajada por el paso del tiempo. Ésta, ya de por sí pálida por ser Nazrael albino, adquirió la tonalidad del mismo mármol cuando abandonó su condición humana.
Cuando todavía era un ser humano, Nazrael recuerda que ya aborrecía el sol, e intentaba evitar lo máximo posible sus rayos. No sabe muy bien si era por ser albino, por algo más profundo, o por ambas cosas. Ahora que estaba condenado a vivir en la oscuridad, disfrutaba viendo la luna, en constante cambio, como su alma. Creciente, cuando su alma se empezaba a experimentar sentimientos que le desbordaban; menguante, cuando su ser se empequeñecía y se llenaba de amargura; nueva, cuando la nada lo inunda todo y el sin sentido parece comprensible; llena, la plenitud más absoluta. El caos ordenado, la inconstancia cíclica... Así era la luna, como él...
Nazrael gustaba de mirar por el gran ventanal sumido en sus pensamientos y emociones, que rara vez daba a mostrar. Podría estar desgajándose en dos, podría estar su corazón sufriendo un profundo cataclismo, pero él permanecería impertérrito. La frialdad, más que como virtud, como norma...
Sin embargo, ahora los cimientos de su no-vida empezaban a tambalearse. Él, temido por doquier, famoso por su inclemencia... Él, Nazrael, el jefe de la Tribu de la Sangre Negra, empezaba a preguntarse por su existencia.
La Tribu de la Sangre negra se remonta a la caída de Constantinopla, último reducto del Imperio Romano de Oriente, a manos de los musulmanes. Los vampiros llevaban desde tiempos inmemoriales viviendo en esa ciudad, conviviendo con los mortales, respetando su existencia. Las cosas cambiaron con la invasión. Destrucción, muertes, represión. Se acabó. Los vampiros hubieron de marcharse, conscientes del peligro que corrían ante un pueblo, el sarraceno, conscientes de su existencia, y que los tenían por seres maléficos y demoníacos. Así, se trasladaron a Europa donde, teniendo que iniciar una nueva "vida", empezaron a agruparse. Estos vampiros culpaban a los habitantes de Constantinopla de su situación; para ellos, su desidia y pereza y, en muchas otras ocasiones, el pacto de algunos de estos habitantes con los musulmanes y por tanto la conspiración, habían generado todo este desastre. Así, juraron llevar a cabo una venganza; había nacido la Tribu de la Sangre Negra.
Nazrael era el actual cabecilla de la Tribu. Ahora él se planteaba el sentido de toda esta historia. ¿Realmente era lógico perseguir a los seres humanos si él mismo, el Maestro, había sido uno de ellos? ¿Tenía sentido cultivar un odio irracional hacia algo que ellos mismos conservan en su propio pasado? Ellos, antes que vampiros, fueron seres humanos, y sin esa condición, ahora no serían lo que son, vampiros. Además, la venganza, tan defendida y proclamada por los miembros de la Tribu llevaba siglos esperándose, y aún ahora parecía no llegar nunca.
Nazrael no se percató de las horas que llevaba mirando por el ventanal la lluvia caer por la decrépita ciudad mientras la luna lo iluminaba todo; las dudas le invadían y ya apenas disfrutaba de su amante nocturna. ¿Qué hacer cuanto de repente te das cuenta que aquello en lo que pensabas creer no sea más que una mentira de tu propia creación...?

De Las Lágrimas del Monstruo.


*
Gracias a Beauty Beat por darme a conocer esta canción tan bonita.

5 comentarios:

Cristina Puig dijo...

Que chulo! Me ha encantado!! Lo seguirás??? Avisa! :) un besote y suerte con los exámenes q queden

Cris

Favole dijo...

Gracias bombón, me alegro que te haya gustado :)
Lo cierto es que éste es un fragmento de Las Lágrimas del Monstruo, la novela corta de vampiros. Quería mostraros un personaje que, si bien parece que en la historia no tiene mucha relevancia, como podeis ver es bastante complejo...

En cuanto a los exámenes, mañana tengo uno y me quedarán el de el lunes (Medieval) y el del viernes, complicado, por cierto (entra un mini-apartado epigráfico :S): Antigua. En fin... Qué voy a decirte...

Un besote a los dos:

M.

P.D.: espero que andes mejor de tu tripa ;)

Gitana dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Gitana dijo...

escucha tambien la de...

"within me" lacuna coil, tambien es hermosa....

revenge dijo...

Joder señorita con el puto bicho este, no sabes el susto que me ha pegado el cabrón... Que poco me gustan. Bueno, espero que vaya todo way, me ha gustado mucho el texto, sigue con el. Y ánimo con los exámenes.
Besos