domingo, 4 de mayo de 2008

Carta

Yo no insistiré
quizás esté asustado
creo que podrí­a liberar este dolor
lamento
no entender
creo que podrí­a liberar este dolor

Nunca ha estado claro
de qué estado te lamentas
cuando estás así­
piensas que la risa
no consigue amortiguarme
lo que tengo aquí­....

yo, no intentaré
saber
qué está pasando
sólo trataré de hacerte ver
que este dolor
se irá
cuando te duermas
duerme que yo haré que sueñes bien
mi amor....

Los Piratas. Cuando te duermas





En algún lugar, en cualquier momento:



Hoy me he sorprendido mirando fotos en las que salíamos tu y yo. No sé muy bien por qué lo he hecho, sólo me he limitado a abrir el armario que tengo en el cuarto, he sacado una caja, la he abierto y he buscado entre papelajos antiguos y otras fotografías tu imagen, nuestra imagen. He de reconocer que he sentido una punzada de nostalgia cuando las he visto, cuando he visto tus ojos otra vez. Entonces me he puesto a buscar más, podría decirse que casi desesperadamente. Y ahí estábamos, sonriendo, divirtiéndonos, bebiendo, besándonos... Todas las cosas que hicimos juntos allí mismo, atrapadas en unas simples imágenes... ¿O tal vez en mi memoria? No lo sé.
Ahora me parece oír tu voz, desde una distancia muy lejana, y creo que pronto pararás el motor de tu coche, que se escucha desde la calle, sacarás tus llaves del bolsillos y abrirás la puerta con aire alegre y risueño, como siempre. Pero sé que ya no va a ser así. Nunca será como hace tiempo, pero tampoco será como habíamos pensado. Las cosas no son tan fáciles, y el Destino se dedica a complicarlas más aún.
Miro por la ventana y a través del reflejo del cristal puedo verte, estirado en la cama entre dormido y despierto, murmurando cosas que ni tú mismo entiendes y diciéndome que venga contigo. Pero me giro y sólo veo cojines, aunque me parece apreciar que tu silueta se ha quedado grabada en el colchón.
No me preguntes qué sentido tiene ahora todo esto, porque no alcanzo a saberlo. Simplemente me muevo por mis sentimientos que, ahora que caigo en la cuenta, no sé ni cuáles son. No sé nada, no entiendo nada y todo se escapa de mi control. Antes tal vez me importara, ahora ya... Me dejo llevar.

Más de una vez he meditado qué pensarías si me vieras ahora mismo, si en este mismo momento me encontraras por la calle. O que sentirías si supieras que otro ha besado mis labios y ha tocado mi cuerpo. ¿Te importaría? Más bien la pregunta es: ¿querría yo que te importara?
Me estoy sumergiendo en un mar demasiado peligroso; esto se está convirtiendo en un laberinto del cual no sé si quiero realmente salir, y más ahora que sé que aún estás aquí, aunque te hayas ido. Sé que suena incongruente, pero lo cierto es que en el fondo nunca te has ido. Cogiste tus maletas y te marchaste, sí, pero en el fondo no te has ido del todo; sigues aquí, entre las sábanas, susurrándome cada noche lo mucho que me echas de menos.



¿Dónde estás?

Angelica.



De Las Lágrimas del Monstruo: el desenlace

3 comentarios:

Beauty Beat dijo...

En algún lugar y en cualquier momento es cuando se presentan las oportunidades más insospechadas y que hasta ese mismo instante creíamos vedadas. La distancia y ausencia en veces nos dejan la sensación amarga de una soledad sin tregua...
Dar vuelta la página, morir para volver a nacer es lo que se requiere ante una posible evolución... Metamorfosearse diría yo.
Un abrazo,
BB.-

revenge dijo...

Alucino, la verdad es que es realmente bonito ese fragmento que has escrito, siempre te lo dije, tienes un don, explótalo.

Ya hablaremos. Besotes!

Asrham Rayeuk dijo...

Dejad el pasado a un lado, o cortad sus raices por que el o ella que mas da ambos se fueron y no los podemos olvidar.

Deseas que sepa que alguien toca tus labios yo desearia volver a tocar los suyos

Y ambos donde estaran ahora? Quizas solo en nuestras letras.