martes, 22 de abril de 2008

Dragandel y sus habitantes...




Las gentes de Dragandel

Los habitantes de Dragandel vivían básicamente de la agricultura y poseían espacios abiertos dedicados a tal fin. Al lado de estos espacios abiertos también había una especie de fortificaciones.

Las casas eran de piedra seca y el tejado solía ser de paja. El camino principal, que daba al puerto, atravesaba todo el pueblo, y adquiría la forma de puente para cruzar el riachuelo que se situaba cerca del bosque.

Aparte de la agricultura, los pobladores de Dragandel se dedicaban a otras tareas de tipo artesanal, como pueden ser la construcción de carros, la zapatería o el trabajo del lino o la lana. También había artesanos expertos en objetos rituales, que fabricaban las estatuillas que luego servían de ofrenda a los dioses. Sin embargo, si había algo en lo que destacaban era en la orfebrería. Los maestros orfebres de Dragandel tenían fama por todo el territorio; todo caballero prestigioso que se preciase había forjado y decorado su espada en Dragandel. Las empuñaduras de las espadas adqurían la forma de dragones, y en sus esquinas las escamas se tornaban hojas de sauce, árboles comunes en la zona del lago. En las hojas los orfebres grababan rayos, hiedras, y otros elementos vegetales y propios de la naturaleza, pero también seres fantásticos y símbolos de los dioses, para que acompañaran a los guerreros en sus campañas. Del mismo modo que las espadas, también se decoraban cascos y armaduras.

Se trataban de gentes alegres, muy dadas a las fiestas y a los banquetes. En este tipo de reuniones, bebían vino importado de Grecia, pero que más tarde fabricarían ellos mismos, pero también cerveza realizada a base de hierbas y la hidromiel más sabrosa de la zona. El estado de embriaguez no era un motivo de ridículo, sino que era una señal de ser despreocupado y de saber apreciar los momentos de ocio y esparcimiento. De hecho, algunos han llegado a afirmar que han visto al mismísimo rey, Dorthon Moldred, en tal estado…

Los habitantes de Dragandel tenían un alto sentido del honor, impulsado desde la estirpe legendaria de los Dorthonion, la familia del rey, que gobierna las tierras desde tiempos inmemoriales. No se contemplaba hacer daño al prójimo con la finalidad de una venganza y, en caso de oprobio, el ofensor debía responder por sus actos. Era un pueblo pacífico, con muy pocos altercados, salvo algunos ocasionados por el exceso de alcohol. Ni tan sólo con los extranjeros había poblemas, ya que éstos eran muy bien recibidos y acogidos con gran hospitalidad.

En fin, un reino con paz en unas tierras de paz… ¿Qué podría perturbar la calma de Dragandel?



Los Ecos de Dragandel. De Las Crónicas de Gràdh y otras Historias Perdidas

4 comentarios:

Darka Treake dijo...

Buaaaaaaaaaaaaaaa

Yo he estado en ese castillo!!!
Eilean Donan!!! Qué sitio...

Nos vas explicando y ambientando el lugar, las gentes, sus costumbres... Sus borracheras...
Parece un lugar idílico... ¿Quién pudiera viajar allí, o retirarse en un ugar así...?

Pero, y la foto del castillo??? por qué??

1bsitooooooooooo
Darka.
Cuéntanos más!

Favole dijo...

La foto del castillo es porque cuando la vi me di cuenta de que si Dragandel existiera, sería como ese lugar, que por cierto es increible. En mi imaginación tengo visualizada Dragandel, y al ver esa foto me recordó un montón a esa imagen de mi mente :)

Darka Treake dijo...

Pues tendrías que ir a verlo...
menudo lugar.
Ese castillo es mágico!

Y nos contaron que lo habita un fantasma español de las guerras jacobitas!!

por dentro, espectacular. Y el sitio... impresionante.
Ahora, no es un lago, está en el mar.

Si Dragandel se le parece... yo kero iiiiiiiiiiir!!
Darka.

Cristina Puig dijo...

Muy chula la descripción, y muy bueno lo de las borracheras jajajaj. A ver si lo continúas, está genial, aunque yo haría dibujos o algo q acompañe la historia. Lo del mapa era muy buena idea.

Un besote!
Cris