martes, 11 de marzo de 2008

"La luna se puede tomar a cucharadas" (crisrouge.blogspot.com)



(continuación de "Reinicio")


Seguí caminando hasta llegar a una calle concurrida de gente. Apenas me miraban, así que suspiré aliviada viendo cómo pasaba desapercibida. Como hacía calor, la gente ya llevaba ropa primaveral. Yo tuve que quitarme la chaqueta, quedándome con una blusa blanca que dejaba mis hombros al descubierto. Seguía andando entre la gente. No sabía muy bien lo que quería ni lo que buscaba. Ni siquiera me importaba. En la calle había una especie de mercadillo con puestos de todo tipo: venta de colgantes, comida, bolsos, ropa... Hubo un puesto que me llamó la atención: lo llevaba una señora de mediana edad, que al ver que me acercaba sonrió. Vendía hierbas medicinales, infusiones y cosas de ese tipo. Cogí una bolsita con curiosidad que decía: "la planta de la plenitud". Cuando la señora vio que la cogía me explicó que esta planta confería paz y tranquilidad a todo aquel que sintiera un gran vacío en su interior. Llenaba el corazón de buenos sentimientos y hacía que el alma se abriera a todo tipo de emociones. Me dijo que lo que hacía peculiar a esta planta era que sólo crecía a la luz de la luna y que había que regarla con el rocío de la noche. "Como ves, hermosa joven, la luna se puede tomar a cucharadas... Además, los secretos están en la luna... Ella lo revela todo"
Dejé la bolsita en su estante y continué con mi marcha. "Los secretos están en la luna..." Esa frase me había dado mucho que pensar, y no dejé de repetirla durante todo el trayecto.
Pasado un rato, empecé a sentir hambre. ¡A saber cuándo fue la última vez que había comido! Ni siquiera lo recordaba... Así, me senté en un banco de madera y medité acerca de dónde podría ir para buscar algo de alimento...


(continuará...)

1 comentario:

Extensus dijo...

Sigo con interés la historia. A ver dónde nos lleva. Saludos.