miércoles, 26 de marzo de 2008

(fin de la historia): "Y aunque creí que nunca más..."



"Sólo hay mentiras y con ello lo que quieres es decir toda la verdad..."


Cuando ella llegó a la playa estaba empezando a ponerse el sol; lo sabía no tanto por verlo, sino por el tono anaranjado de las oscuras nubes que amenazaban lluvia.Si llovía, ¿cómo podría ver la luna? La luna era, supuestamente, la respuesta... ¿A qué?
Mientras ese pensamiento golpeaba su cabeza, divisó a lo lejos al chico rubio aproximarse hacia ella. Llevaba una cazadora bien apbrochada y unos sencillos vaqueros, ya desgastados por el tiempo.
– Va a llover.
– Lo sé, pero eso es lo de menos, ¿no?
Ella lo miró extrañada. ¿Cómo no iba a importar la lluvia si estaban ahí, en medio de la playa?
– Creo que das demasiada importancia a cosas que no la tienen... Piensa, ¿realmente has venido aquí para ver la luna? Porque yo, la verdad, es que no.
Ella le miró sorprendida, pero lo cierto es que no se había planteado el por qué de su decisión al ir allí.
– ¿Sabes?–continuó hablando él– A veces nos escudamos en una imagen, un pensamiento o una aparent decisión para ocultar, voluntaria o involuntariamente, nuestras verdaderas motivaciones. Tú has usado como excusa para tí misma el ver la bonita luna, pero en tu interior querías volver a verme... No quiero que pienses que soy un pretencioso; lo sé por algo muy simple: el misterio.
...Y tenía razón. El misterio... No saber quién era, no conocerle, no saber qué ocultaba... Todo ello guió sus pasos hacia aquella playa, esa noche y no otra. ¿Y la luna? Sí, sólo una excusa. No era más que una testigo, una fuente de luz para hacerle ver las cosas con mayor claridad...
Él no había dejado de mirarla desde que había terminado de pronunciar aquellas palabras. Realmente deseaba conocerla. Había algo en ella que.... ¿Misterio? ¿Estaría siendo víctima de sus propias palabras, de sus propios pensamientos?
Unas gotas cayeron por el rostro de la muchacha y empezaron a resbalar; ya había comenzado a llover. Él le recogió esa gota que ya resbalaba por el cuello, se la llevó a los labios y la absorbió suavemente. Entonces dijo:
– ¿Nos vamos?
Para qué mentir... Deseaba irse, sin ver la luna, qué más daba ahora... Ahora fue ella quien le cogiói de la mano e inció la marcha. ¿Adónde iban? Seamos sinceros; nos les importaba en absoluto...



A veces decimos mentiras con la inteción de decir toda la verdad... Iván Ferreiro también lo explica muy bien (toda la verdad)

2 comentarios:

Cristina Puig dijo...

Hola wapa!!!!!!!
Me he leído la Dama Blanca, buahhhhhh que pasada ojalá fuera un poco más largo porque me encanta la historia es muy original. Un besote nos vemos el sabado! Dime cosas de lo del guión please

Bexos,
Cris

Darka Treake dijo...

mm...qué te digo. cómo comento esto después de lo que hemos hablado...
emmm

na, que... a ver si llueve, profe ;)


1bsito
Darka.