jueves, 28 de febrero de 2008

Los sueños

Aquí va un texto que escribí hace algún tiempo pero que me gusta...





La luz cegadora del sol que empieza a asomarse me aturde. Acabo de despertarme y aún debo hacerlo un poco más, no tengo mucha idea de dónde me encuentro exactamente. Tal vez sea por tu culpa. Giro mi cabeza y estás ahí, durmiendo plácidamente. Sinceramente, me pasaría toda la mañana mirándote hasta que te despertases. Ya empiezas a moverte, estás despertando. Ayer dijiste e hiciste muchas cosas, seguro que no eres consciente de lo que ellas han provocado en mí. Yo me fijo mucho en los detalles, y cada gesto, cada mirada y cada sonrisa tuya hacían que no quisiera otra cosa más que estar contigo. Espero que tus palabras sean sinceras, pero la verdad es que ayer no pensé mucho en eso. El mero hecho de que las dijeses tú y hacía mí ya me emocionó. Tal vez por eso ahora esté aquí, junto a ti.
Una mano roza mi espalda. Eres tú, ya has acabado tu sueño y me buscas. Una vez más sonríes. Ojalá pudieses saber lo que siento, pero creo que ya lo sabes, porque tonto no eres, y creo que mis actos me han delatado. Lo siento, es inevitable. Menos mal que ayer no fui la única que ya no respondía a palabras y decidí lanzarme e ir más allá. Las palabras son muy bonitas en un momento dado, pero solas se las lleva el aire. Por lo que he podido ver, tú pensaste lo mismo que yo. Y salió bien.
Tengo el consuelo de que esto no ha sido meramente “una noche loca”, fruto de una juerga, sino que tiene más que eso. Lo “nuestro” (por calificarlo de alguna manera) va más allá ¿Que cómo sé que por tu parte también es igual? Por como me abrazabas. Esos abrazos no se dan tan gratuitamente, ni tampoco los besos. Eran como si quisieras buscar algo, y creo que lo encontraste cuando me dijiste que eran dulces (Gracias a un exatraño zumo con caña de azúcar) Eso me hizo gracia.
Ahora me miras, me abrazas y me dices que no te moverías de aquí. Ni yo. Yo volvería otra vez a anoche, a repetir todo lo que pasó. Te lo digo y me besas.. Creo que tú también lo piensas. Nunca pensé que pasaría, y pasó. Y ahora estamos los dos juntos, mirándonos y pensando la suerte que tenemos...


La noche ayer fue muy larga, pero divertida. Creo que soy la única que no tiene resaca, odio el beber. Estoy un tanto desconcertada, pero extrañamente feliz. Me giro pero no veo nada. Sólo unos cuantos cojines. Claro, ahora lo entiendo. Todo no ha sido más que un sueño, que empezó cuando me metí en la cama aún escuchando tus palabras.
Anoche no pude apartar mi mirada de ti, y sé que te diste cuenta, porque también me mirabas y me sonreías. Esa enigmática sonrisa tuya me está dando muchos dolores de cabeza.
A mitad de la noche, cuando conseguí no fijar mi atención tanto en ti fue cuando te acercaste y me dijiste aquello (“Hola, ¿cómo estás? Yo he tenido que acercarme a saludarte....Bueno, sí, lo sé. Sé que es una excusa un poco tonta para decirte que estás guapísima y estar contigo. Ojalá pudiera estarlo toda la noche, pero eso de vivir separados...Mal asunto....Ya hablaremos”) Y una vez más una de tus sonoras sonrisas.
Yo no pude reaccionar. Tardé un poco en percatarme de lo que significaban esas palabras para mí. No dijite ni hiciste nada más, pero para mí ya lo fueron todo.
Cuando llegué a mi casa todo me daba vueltas. No sabía si estar contenta o lamentarme de no haberme lanzado más. Me acosté pensando en todo aquello y empecé a soñar. Soñé que te habías venido conmigo y que las palabras se convirtieron en algo más.
Y esta vez, por desgracia, he confundido lo ideal en real y me he llevado una gran desilusión. Hay que tener cuidado con lo que se desea y lo que se sueña, porque soñar y desear mucho pueden hacer que todo ello se confunda con la realidad....
Suena mi teléfono y tu nombre parpadea en la pantalla. Alegre, pero un tanto somnoliento me preguntas qué tal he dormido y si tengo algo que hacer esta tarde, que hay algo que anoche dejó pendiente....
Rectifico, hay que tener cuidado con lo que se sueña y desea, porque pueden llegar a hacerse realidad...






MORALEJA: nunca te rindas ni te canses de soñar ni de luchar por tus deseos. Soñar puede ser muchas veces un reflejo de lo que puede pasar, y por eso no hay que ser indiferente ante los sueños, sobre todo en el amor. A veces soñando podrás conocer cómo será tu realidad y deseando puedes conseguir que la otra persona desee...¿El qué? Pregúnta a tu sueños qué es lo que quieren soñar.

3 comentarios:

Blasquito dijo...

tal vez el chocolate es el resumen de un buen sueño, sabes que nunca va a dejar de hacerte sentir bien cada vez que lo pruebes.
Ayer vi Pequeña Miss Sunshine (otra vez), y la pregunta que se formula, es si merece la pena luchar por todos esos sueños que parecen alcanzables. Y lo importante no era conseguirlos, si no luchar por ellos, intentarlo al menos. No todos aprecian el triunfo de la niña, pero unos pocos si, y sobre todo la familia la apoya hasta el final.

Besos Macarena¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ y lucha por lo que quieres y te haga feliz¡¡¡ y sonrie un montón.

Extensus dijo...

Un buen relato. Corto y por ello dos veces bueno. Supongo que basado en hechos reales pero eso es lo de menos. En fin, cosita amena y eso sí es importante.

Aelfwine dijo...

Bien, aquí estoy, aceptando con placer tu invitación a recorrer un poco tu mundo.

Me ha parecido un bello relato, lleno de esa emoción que sólo puede transmitirse cuando los dolores y alegrías son tan propios del autor, como de los mismos personajes.

No sé si eras tú la que emergió de ese cálido lecho compartido, soñado, es cierto, pero no menos real que aquel que urden los amantes bajo las estrellas. Supongo que sí; que todos alguna vez hemos tejido en sueños una alcoba y un cuerpo cómplice junto a nosotros. Sólo espero que el epílogo no haya sido ficción...

...De tanto en tanto, un final feliz nunca viene mal.

Gracias por la invitación, Macarena. Un saludo.