domingo, 15 de abril de 2012

Mudanza

Es una época de cambios. Hay que renovarse o morir. Con este fin, he decidido hacer una mudanza de "casa" virtual. Mi nuevo hogar va a ser http://ilpontedeisospiri.wordpress.com/ Ahí seguiré con mi actividad en estos mundillos blogeros. Espero que os guste mi nuevo lugar.


M.

jueves, 1 de marzo de 2012



Cause if one day you wake up and find that you're missing me, And your heart starts to wonder where on this earth I can be, Thinking maybe you'd come back here to the place that we'd meet, And you'd see me waiting for you on the corner of the street.

The Script. The man that can't be moved.

Ha sonado la campana y corremos con nuestras mochilas a cuestas de camino hacia el baño. Es viernes, y toca cambiar los uniformes por vaqueros y camisetas elásticas. Tengo 15 años y sólo pienso en un refresco bien fresquito y en "él" me mandará mensajitos a mi móvil.

Eran días de messenger, salas de chat, tardes en el centro comercial y recreos en el colegio jugando a las cartas.

Era otra y sin embargo ahora me miro y todavía me reconozco.

Aunque no quería reconocerlo, jugaba a encontrar a mi principito. Jugaba a ser mayor y a que me enamoraba en el desfile del colegio de al lado. Soñaba con que un día se fijaran en mí y ser la protagonista de la historia, pero al final me conformaba con fugaces tentativas y escuetas miradas. No conseguí ser nunca la princesa. No quería romper corazones, pero siempre veía como las demás lo hacían.

Nunca acabé de distinguir bien entre amistad y amor en aquellos tiempos en el que ser popular implicaba estar en todas las fiestas y ser deseada por todos en un sentido demasiado sexual de la palabra para ser una granosa púber.

Pasaron unos cuantos años. Más experiencias, más primeras veces en todo.

Pero había cosas que no cambiaban: mis temores, mis poses infantiles, mis historias inacabadas. Los cuentos cuyas líneas nunca terminaba de escribir, tal vez por miedo a tener un final no tan feliz. Los amigos que a veces no lo son tanto. O lo son demasiado. Sea como fuere, siempre resulté un desastre para esto de las relaciones sociales.

Descubrí las noches de cervezas y música, de "heavys" y rock and roll, pero siempre volvía para refugiarme en mi mundo edulcorado, confortable y sensible. De hecho, tarde o temprano éste siempre volvía a aparecer y lo envolvía todo. Este siempre ha sido el trocito de mí que nunca se ha ido, y con él he arrastrado a personas, sentimientos, emociones y momentos que nunca volverán, pero que siempre tendré grabados en mi memoria.

El tiempo pasaba rápido, pero esos pequeños ratitos que quería que se mantuvieran anclados los arrancaba con mi mano, los guardaba en un tarrito y todavía me dedico a observarlos de vez en cuando.

Con sus amarguras y sus llantos, fueron momentos tremendamente felices.

Con todo, puedo decir orgullosa que siempre fui yo misma. Fui histérica, absurda, indecisa, caprichosa, hipersensible, no muy lista, pero siempre yo. Supe trascender las modas, y tal vez por eso nunca fui la princesa del cuento.

Cuando me da por recordar, no hay distancias ni años que me separen del pasado. Todo parece haber sucedido ayer: mi primer beso, mi primer amor, mi primer desamor, mis primeras bebidas alcohólicas, mi primer amigo de verdad, mis primeros desengaños, mis primeras amarguras, mis primeros desesperos, mis primeras desgracias.

Pero fue todo tan bonito.

A todas las bocas a las que besé, todas las manos que cogí. A todas las personas a las que abracé, a todos los que odié. A todos los que olvidé, y a los que recuerdo cada día. Por los que lloré, con todos los que sonreí. A todos los que se fueron y aquellos que a día de hoy aún están aquí. A los que todavía me llaman y se acuerdan de mí. A los que aún están confusos. A los que me odian. A las personas que aún me aman. A los príncipes que nunca tuve y a las que vi convertirse en princesas mientras yo me quedaba en Cenicienta. A los que nunca di una respuesta clara y a los que dejé las cosas demasiado claras. A los que nunca se atrevieron a decirme unas palabras, y estas quedarán por siempre perdidas en el viento de los tiempos:

Os recuerdo cada día de mi vida. Fuisteis parte de lo que fui y gracias a ello ahora soy con quien me encuentro en el espejo cada mañana. Todavía queda un trocito de esa niña que sin quererlo empezó a crecer y a ver un mundo que a veces le ha gustado.

Todavía guardo algo de aquello que tuve en el pasado. Mírame a los ojos y aún hoy encontrarás aquello que hizo que te quedaras a mi lado o que huyeras de mi. Yo me acuerdo de ti cada día, pues parte de lo que me diste vive todavía en mi.

Sigo siendo aquella chica que soñaba con conocer lo mejor de cada uno, pero que no tenía claro su lugar en el mundo, y creo que sigo estando en el mismo sitio.

Soy aquella chica, ¿me recuerdas?

M.

martes, 28 de febrero de 2012

Un ángel desprendido



Bye bye, baby

Remember you're my baby

When they give you the eye

And just to show that I care

I will write and declare

That I'm the loose

But I'm still on the square



Todavía recuerdo la primera vez que la vi. Era en una película en blanco y negro que me había puesto mi padre para intentar que me quedara quieta. Y ahí estaba: rubia, preciosa, con unos andares a camino entre lo sensual y lo cómico y una mirada sonriente. Apenas entendí la película, pero ella me hipnotizó por completo.


Pasaban los años, y jamás pude quitármela de la cabeza. Cuando me hice más mayor, me puse a ver todas y cada una de sus películas compulsivamente, intentando borrar de mi mente una imagen terrible que vi de su cuerpo inerte y que me había provocado más de una pesadilla.


Con el tiempo me di cuenta de la triste historia de su vida: nadie llegó a conocerla. Todas las personas que le rodeaban amaban a Marilyn Monroe, pero nadie quiso nunca a Norma Jean. De hecho, he dudado siempre que nadie llegara a saber quién era en realidad. Era más sencillo para todos que la droga y el alcohol la sumieran en un estado onírico en el que no sabía qué era realidad y qué era incierto.


Si alguien vio tras toda esa pátina de autodestrucción y e hipocresía, esa fui yo, una niña de 5 años que se pintaba de rojo los labios ante el espejo y hacía poses esperpénticas con la esperanza de ver algún atisbo de esa mujer tan bonita en mis infantiles e infructuosos movimientos.


He crecido con su imagen grabada en mi cabeza, pensando de vez en cuando qué habría sido de ella si hubiera vivido más tiempo, o si todos aquellos buitres que la rodeaban hubieran desaparecido. Eso nunca lo sabremos. Tal sea lo mágico de su recuerdo, o tal vez la industria del cine se pase la vida lamentándose por haber dejado que un ángel se desprendiese de su maravillo pero falso cielo de algodón.


Se harán películas, se publicarán libros y saldrán a la luz imágenes inéditas de la mal llamada ambición rubia, pero yo siempre la conservaré en mi memoria como surgió en mi y como siempre la he recordado: la estrella y la actriz


Y la persona que nunca le dejaron ser.



M.

lunes, 13 de febrero de 2012

Polichinelas

Imagen de la agencia EFE

La crisis está en boca de todos. Todos nosotros tenemos a alguien afectado por la crisis. En España, las tertulias futboleras van acompañadas de comentarios acerca de la reforma económica y del paro y de "esto va a acabar estallando por algún lado". Bueno. Estallará si queremos que estalle.
En los medios de comunicación podemos ver cómo está la situación en Europa y el mundo y, según el tipo de medio al que nos aproximemos, apreciaremos unas u otras opiniones y podremos forjarnos la nuestra propia. Todos tenemos algo que decir, algo que pensar, o al menos eso parece.
Nos llevamos las manos a la cabeza cuando vemos en qué se está convirtiendo todo. Las personas mayores ya se atreven a decir que "ni en mis tiempos el futuro estaba tan negro", y los pensionistas procuran abrocharse el cinturón "por si acaso".
Todo el mundo parece sorprendido por lo que está sucediendo.

Y yo me pregunto ¿De qué os extrañáis?

Hace tiempo que planeamos sobre una falsa burbuja de bienestar y tranquilidad; hemos vivido en la inopia. Los mercados siempre han estado ahí, los políticos siempre han mentido y los sindicatos estaban tranquilos porque las cosas parecían permanecer en calma y por el momento no había mucho por lo que pelear. Ahora la burbuja ha explotado y nos ha pillado a todos en cueros. Los sindicatos han demostrado su nula capacidad para defender a los trabajadores. Los mercados se han convertido en aquellos que mueven los hilos de los países. Los políticos... Bueno, qué decir de esos fantásticos actores que bajo sus caretas azules, rojas y verdes nos venden una historia de luces y sueños para luego sacudirnos a garrotadas. Son los Polichinelas de siglo XXI (http://es.wikipedia.org/wiki/Polichinela)
Ahora que todo lo que conocíamos se ha ido al garete, la gente se echa las manos a la cabeza. Cuando la gente podía ir de compras indiscriminadamente sin pensar en gastar menos de lo que se tiene, no pensábamos en los hilos invisibles del consumismo. Cuando íbamos felices a dejar nuestro papelito en una urnita preciosa de metacrilato, a nadie parecía importarle que los políticos no velan por nuestros intereses, sino por los suyos ¿Escándalos políticos? "Siempre los ha habido", te decían. Nadie parecía estar interesado por nada más que no fuera su bienestar. Vivíamos en una cómoda ignorancia, ganando 3 y gastando 5, ya que, cada vez que poníamos la mano para pedir, alguien siempre nos daba más.

Ahora todo eso se ha acabado.

Ahora que la crisis es omnipresente y omnipotente y que en su nombre parece que todo vale, la gente no sabe hacia qué dirección mirar. Estamos desorientados. En España, tenemos 5 millones doscientos mil parados; para mí, las mayores víctimas de la crisis. No es que el mundo vaya a autodestruirse el 21 de diciembre de este año, pero sí que el mundo, tal y como lo conocemos, está cambiando. No sé si volverá a ser como antes, pero si eso sucede, doy fe de que será dentro de mucho, mucho tiempo. Yo no tengo miedo de que el mundo cambie. Lo que temo es que la gente ponga excusas para no hacerlo. Cambiar no quiere decir rendirse; está claro que la culpa de esto no es nuestra. La culpa lo tienen todos aquellos que ahora nos dicen lo que tenemos que hacer.

Podemos vivir a contracorriente y construir la sociedad que nosotros queremos.

Podemos ser autocríticos y críticos con el sistema, podemos cuestionar lo que los "mercados" creen que debemos hacer, podemos vivir cultivando nuestras propias ideas.
Ahora que todos parecen saber lo que debemos hacer, ahora es el momento de construir aquello que queremos para el presente y el futuro. Siempre pacíficos, pero nunca quietos.

Que no nos pillen más en cueros los Polichinelas del siglo XXI.


M.


sábado, 4 de febrero de 2012

Let it snow






No sé si es normal o no que nieve de esta manera en Mallorca, pero levantarse y ver el patio de la casa de una de esta manera merecía una entrada con algunas fotos.

P.D.: mis niños se lo han pasado de lujo

M.

sábado, 28 de enero de 2012

No te rindas,
Aún estás a tiempo
De alcanzar y comenzar de nuevo,
Aceptar tus sombras,
Enterrar tus miedos,
Liberar el lastre,
Retomar el vuelo.
No te rindas que la vida es eso,
Continuar el viaje,
Perseguir tus sueños,
Destrabar el tiempo,
Correr los escombros,
Y destapar el cielo.
...

No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se ponga y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma,
Aún hay vida en tus sueños.
Porque cada día es un comienzo nuevo,
Porque esta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás solo, porque yo te quiero.


Mario Benedetti.